Varias investigaciones sostienen que el entorno construido cambia la conducta de las persona y modifica el cerebro.
Varias investigaciones sostienen que el entorno construido cambia la conducta de las persona y modifica el cerebro.

El diseño interior y exterior de un edificio puede producir distintas sensaciones: desde angustia, felicidad o aburrimiento, hasta estimular como también generar compromiso o indiferencia.

Así, diversas investigaciones demuestran que el entorno construido cambia la conducta de las persona y modifica el cerebro. "La arquitectura de los edificios es capaz de mejorar la experiencia de las personas que viven, aprenden y trabajan en ellos. Así surge la Neuroarquitectura, que se entiende como el entorno construido diseñado con principios derivados de las Neurociencias, ayudando de esta forma a crear espacios que favorezcan la
memoria, la mejora de las habilidades cognitivas y la estimulación de la mente, evitando al mismo tiempo el estrés".

Así lo expuso Víctor Feingold, CEO de Contract Workplaces -la firma
regional especialista en diseño y construcción de espacios de trabajo- durante sus conferencias en Worktech Latam -el evento internacional dedicado al futuro del trabajo que se llevó a cabo este año en Chile, Argentina, Ecuador y Uruguay -, de la mano de la empresa que él
preside.

Feingold aseguró que a la hora de planificar el lay out de los lugares de trabajo, es fundamental tener en cuenta esta perspectiva: "Por ejemplo, cuando un espacio tiene distintas posibilidades de explorarse, de recorrer, donde tiene un montón de puntos de referencia, la mente lo percibe como un espacio mucho más rico, lo aprehende en su totalidad y baja mucho el estrés y la ansiedad".

Luego, agregó: "Los seres humanos preferimos las curvas y los
contornos suaves porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos afilados, por lo que las formas angulares benefician el estado de alerta y la concentración; mientras que las redondeadas, nuestra necesidad emocional de seguridad".

En Worktech, se llamó a ’empoderar’ a las personas a través del diseño del espacio físico para tener una mayor productividad.
En Worktech, se llamó a ’empoderar’ a las personas a través del diseño del espacio físico para tener una mayor productividad.
“Nuestra cabeza no está preparada para el encierro”, sentenció Feingold

Es por eso que cuando el lugar de trabajo resulta opresivo desde lo arquitectónico las personas tienden a somatizar las consecuencias a nivel físico o mental. Por eso llamó a 'empoderar' a las personas a través del diseño del espacio físico, lo que favorece el aumento de la productividad,
la innovación y la creatividad.

Según una encuesta de Gallup, el 77% de las personas no están comprometidas con su trabajo por causa de la falta de espacio en la oficina. En respuesta a esto, surgieron en los últimos tiempos diseños en sintonía con el espíritu abierto y colaborativo que buscan predicar hoy las empresas.

El experto británico Philip Ross –creador de Worktech y CEO de Ungroup, grupo de empresas especializadas en el futuro del trabajo- afirmó que "el diseño corporativo está obligado a ofrecer soluciones a diferentes tipos de profesionales a fin de que encuentren allí un espacio de creatividad, concentración y reunión para desarrollar sus tareas, así como generar entornos agradables que se integren a la vida laboral e incluso, personal".

El muro para escalar en el el rascacielos Twentytwo.
El muro para escalar en el el rascacielos Twentytwo.

Como ejemplo de esto, Ross comentó uno de los proyectos más ambiciosos que se hace eco de estas tendencias: el rascacielos Twentytwo, en fase de construcción en Londres. Este edificio de 278 metros de alto, se propone como un centro para una 'comunidad de negocios diversa'.

En sus más de 50 pisos despliega zonas de coworking, una aceleradora de empresas, áreas de descanso -con servicios de spa, yoga, pilates y atención médica-, gimnasio -con muro para escalar incluido montado sobre una ventana-, club social, parking para hasta 1.700 bicicletas, restaurantes y galería de arte, además de proporcionar Wi-Fi en todo el recinto.

También citó el caso de la consultora KPMG, que creó en Londres un club de 1.300 metros cuadrados, desprovisto de escritorios y oficinas convencionales, y que dispone de bar, restaurante y terraza como espacios para que el personal pueda relajarse durante la jornada laboral. Según el especialista, "la idea de este tipo de proyectos es que uno se sienta en una
segunda casa".