Siete años del Plan Control Territorial: La estrategia que transformó la realidad de El Salvador

A siete años de la implementación del Plan Control Territorial, lanzado el 20 de junio de 2019, El Salvador conmemora el aniversario de la estrategia que redujo la tasa de homicidios a un histórico 1.3 por cada 100,000 habitantes al cierre del último año

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El despliegue de las fuerzas de seguridad en los cascos urbanos marcó el inicio de la Fase 1 (Preparación) en junio de 2019 (Cortesía Secretaría de Prensa).
El despliegue de las fuerzas de seguridad en los cascos urbanos marcó el inicio de la Fase 1 (Preparación) en junio de 2019 (Cortesía Secretaría de Prensa).

El calendario marca el 20 de junio de 2026. Al mirar las calles de San Salvador, resulta difícil evocar el miedo que, no hace mucho tiempo, dictaba el ritmo de la vida cotidiana. Siete años han transcurrido desde aquella noche de 2019 en la que se anunció una estrategia que prometía romper con décadas de inseguridad: el Plan Control Territorial (PCT).

Lo que inició como una apuesta audaz en el papel es hoy la columna vertebral del giro más drástico en la historia contemporánea de El Salvador. La narrativa de estos siete años se divide en hitos precisos, un despliegue progresivo diseñado para desmantelar las estructuras criminales que por años gobernaron de facto comunidades enteras.

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Aquel 20 de junio de 2019 arrancó la Fase 1: Preparación. El objetivo inmediato era claro: recuperar el control operativo de los cascos urbanos con alta presencia delincuencial y cortar las comunicaciones en los centros penales. La ciudadanía vio por primera vez una presencia masiva de la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fuerza Armada en un esfuerzo coordinado sin precedentes.

Apenas unas semanas después, el 2 de julio de 2019, se activó la Fase 2: Oportunidades. El enfoque cambió la táctica puramente represiva por una preventiva, buscando rescatar el tejido social. La construcción de los Centros Urbanos de Bienestar y Oportunidades (CUBO) llevó bibliotecas, tecnología y talleres a los jóvenes de zonas históricamente estigmatizadas, abriendo un abanico de alternativas frente a la delincuencia.

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Elementos de la PNC y de la Fuerza Armada patrullan en diferentes comunidades, parques y sitios turísticos  (Cortesía En news sv).
Elementos de la PNC y de la Fuerza Armada patrullan en diferentes comunidades, parques y sitios turísticos (Cortesía En news sv).

El 30 de julio del mismo año, la Fase 3: Modernización dotó a las fuerzas del orden de herramientas tecnológicas de última generación: drones, sistemas de videovigilancia avanzados, armamento de alta precisión y vehículos blindados. Las instituciones ya no competían en desventaja técnica contra las pandillas.

Tras una pausa impuesta por la pandemia global, el 19 de julio de 2021 se implementó la Fase 4: Incursión, sumando a más de mil nuevos soldados a las tareas públicas y blindando el transporte colectivo con el Plan Transporte Seguro.

Finalmente, la Fase 5: Extracción llegó para cercar por completo municipios y departamentos clave, asfixiando los remanentes de las estructuras terroristas mediante muros militares invisibles pero implacables. A estas etapas se sumaron la Fase 6: Integración, enfocada en erradicar las causas estructurales de la pobreza, y la Fase 7, diseñada para dar sostenibilidad a cada uno de los logros en el tiempo.

La estrategia original encontró un catalizador definitivo en marzo de 2022 con la adopción del Régimen de Excepción. Esta herramienta constitucional potenció al PCT, permitiendo capturar a decenas de miles de presuntos pandilleros y desmantelar por completo el control territorial de las maras.

Desde el caos y el luto hasta la paz y la esperanza. Este es el relato de cómo El Salvador está recuperando su futuro, dejando atrás los días oscuros de las pandillas.

Impacto del Plan en la economía y el sector turístico salvadoreño

La pacificación del territorio ha generado un dividendo histórico que impacta de manera directa en el bolsillo de los salvadoreños y en la proyección internacional del país. La eliminación de la “renta” (la extorsión sistemática a comercios y pequeños emprendedores) ha devuelto el dinamismo económico a los barrios y mercados populares. Hoy, abrir un negocio ya no equivale a firmar una condena de pago ilícito.

El turismo, por su parte, se ha consolidado como uno de los motores más robustos del Producto Interno Bruto (PIB). Según datos oficiales del gabinete económico, el sector turismo reflejó un crecimiento del 92% entre 2019 y 2025. El país pasó de ser una zona de advertencia para viajeros internacionales a convertirse en una parada obligatoria para el surf, el turismo ecológico y los eventos internacionales.

Playas como El Tunco o El Zonte, agrupadas en la iniciativa Surf City, reportan ocupaciones hoteleras récord, atrayendo a inversionistas de todo el mundo que ven en el país un entorno seguro para sus capitales.

Surf City
El Salvador recibió más de 2.1 millones de visitantes internacionales entre enero y mayo de 2026, lo que representa el 50 % de la meta de 4.2 millones proyectada por el Ministerio de Turismo (Mitur) para todo el año (Cortesía: Secretaría de Prensa).

De igual manera, los resultados de estos siete años de implementación del Plan Control Territorial y sus medidas complementarias son medibles y contundentes:

  • Tasa de Homicidios Histórica: Al cierre del año 2025, El Salvador registró apenas 82 homicidios en todo el año, lo que equivale a una reducción del 28% respecto a 2024.
  • Índice de Seguridad Internacional: La tasa oficial se situó en 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, posicionando al país como el más seguro del Hemisferio Occidental.
  • Días sin Homicidios: El país acumula más de 1,100 días sin muertes violentas en lo que va de la gestión, un hito impensable en las décadas anteriores, cuando los promedios diarios superaban los 15 asesinatos.
  • Reducción de otros delitos: Los delitos de alto impacto social, como robos y extorsiones, experimentaron una contracción superior al 51% interanual.

A siete años de su inicio, los resultados de este plan sugieren que revertir los índices de inseguridad no era una tarea imposible, sino un objetivo alcanzable mediante una estrategia sostenida, asignación de recursos y decisión política.

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