El sueño de la vivienda propia se desvanece para jóvenes en El Salvador

La falta de alternativas asequibles, el predominio del empleo informal y los requisitos bancarios excluyentes restringen las oportunidades para quienes intentan comprar una vivienda por primera vez

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Si tu objetivo al comprar una vivienda o departamento es obtener una ganancia a futuro, es necesario que tengas en cuenta cuánta rentabilidad te va a proveer el inmueble que adquieras.
Si tu objetivo al comprar una vivienda o departamento es obtener una ganancia a futuro, es necesario que tengas en cuenta cuánta rentabilidad te va a proveer el inmueble que adquieras. Foto: IA

Una tarde de marzo, Daniela Hernández recorrió por tercera vez el barrio donde creció, mientras hacía cálculos y constataba que cada casa en venta superaba, una tras otra, su capacidad de pago. A sus 27 años, con trabajo estable y estudios universitarios, Daniela representa a una generación que enfrenta un “muro invisible”: los altos precios de la vivienda en El Salvador.

Las cifras dibujan el escenario. De acuerdo con datos reportados por El Salvador Now, el costo de una vivienda de tamaño y ubicación moderada fuera del centro de San Salvador oscila entre 175,000 y 250,000 dólares.

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Mientras que fuera de la zona Metropolitana, como en Sensuntepeque (Cabañas), los precios parten de 60,000 dólares y pueden llegar a 150,000. “Las casas que puedo ver se sienten inalcanzables, incluso en barrios alejados”, comparte Daniela, quien lleva más de dos años intentando acceder a un crédito hipotecario.

Los precios han aumentado hasta un 40% en los últimos cinco años, impulsados por una mayor percepción de seguridad y el interés de la inversión extranjera. En áreas turísticas, el alza supera el 200%. El Salvador Now señala que este fenómeno ha trastocado las expectativas de miles de jóvenes, que ven cómo los ahorros no logran equiparar el ritmo de los aumentos inmobiliarios.

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Con sencillas recomendaciones es posible cumplir con el propósito de ahorrar dinero. Foto: (iStock)
Con sencillas recomendaciones es posible cumplir con el propósito de ahorrar dinero. Foto: (iStock)

El salario mínimo en El Salvador ronda los 365 a 408 dólares mensuales, mientras la canasta básica urbana cuesta 249 dólares, según registros oficiales. “Para que el banco me preste, debería ganar más del doble de lo que percibo”, explica Daniela. Los requisitos bancarios exigen ingresos que superen ampliamente el salario mínimo, estabilidad laboral comprobada y un historial crediticio sin tropiezos, condiciones que la mayoría de jóvenes no puede cumplir.

A este panorama se suma la realidad laboral: cerca del 70% de la juventud salvadoreña trabaja en el sector informal, lo que complica aún más el acceso a financiamiento. “Trabajo como diseñadora freelance para comercios pequeños, pero no tengo contrato ni seguro”, relata Daniela, quien ha visto cómo la informalidad la excluye de los prestamos bancarios.

Las instituciones financieras requieren empleo formal, al menos dos años de antigüedad y comprobantes de ingresos, barreras que dejan fuera a una gran mayoría.

Muchos jóvenes quienes no logran encontrar empleo formal y buscan continuar sus estudios con la esperanza de acceder a mejores oportunidades laborales y cumplir el objetivo de tener vivienda propia.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Muchos jóvenes quienes no logran encontrar empleo formal y buscan continuar sus estudios con la esperanza de acceder a mejores oportunidades laborales y cumplir el objetivo de tener vivienda propia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los últimos cinco años la mayor parte de la nueva construcción está orientada a sectores de altos ingresos o a la inversión extranjera, limitando el acceso a opciones asequibles para jóvenes y familias de ingresos medios o bajos. “Las casas accesibles son pocas, y cuando aparecen, desaparecen rápido o requieren pagos iniciales imposibles”, indica Daniela.

Programas estatales y barreras persistentes para acceder a la vivienda en El Salvador

El gobierno, a través del Fondo Social para la Vivienda (FSV), lanzó el programa Casa Joven, dirigido a personas entre 18 y 29 años. Permite financiar hasta el 100% del valor de la primera vivienda, siempre que el precio no supere los 125,000 dólares.

El programa admite ingresos formales y variables, exige talleres de educación financiera y ofrece plazos de hasta 30 años. “Intenté aplicar a Casa Joven, pero mis ingresos no alcanzan el mínimo que pide el sistema”, cuenta Daniela.

Otra alternativa es Vivienda Cercana, pensado para que salvadoreños en el exterior adquieran propiedades para sus familias en el país. Aunque el FSV facilita la precalificación a través de call centers, kioscos y su sitio web, los límites de ingreso restringen montos de crédito y acceso a viviendas de mayor valor.

Joven sostiene el testimonio de la escritura pública tras acceder al programa Casa Joven, una iniciativa estatal que busca facilitar el acceso a vivienda propia para personas entre 18 y 35 años en El Salvador (Foto cortesía Ministerio de Vivienda).
Joven sostiene el testimonio de la escritura pública tras acceder al programa Casa Joven, una iniciativa estatal que busca facilitar el acceso a vivienda propia para personas entre 18 y 35 años en El Salvador (Foto cortesía Ministerio de Vivienda).

La realidad social es contundente. Según El Salvador Now, el 48% de los hogares no son propietarios. Muchas familias y jóvenes viven en condiciones de zonas de riesgo o sin escrituras. El acceso a vivienda digna está condicionado por la falta de políticas públicas integrales, la ausencia de regulación de precios y la cobertura insuficiente para sectores vulnerables.

El sueño de la casa propia, para Daniela y miles de jóvenes, permanece como una meta distante, marcada por números, trámites y un mercado cada vez más excluyente.

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