Orden, disciplina y valores: el papel clave de la familia en la formación escolar en El Salvador

Especialistas explican que la educación no puede depender solo de las escuelas, pues pasa por la convivencia y formación de valores en el hogar.

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ARCHIVO: Una maestra saluda a
ARCHIVO: Una maestra saluda a los estudiantes que llegan a clase en una escuela pública mientras verifica que su cabello y uniformes cumplan con las reglas ordenadas por el Ministerio de Educación. /AP

El regreso a clases en El Salvador ha puesto en el centro del debate la importancia de los valores, el orden y la disciplina como cimientos del aprendizaje. Mientras el Ministerio de Educación refuerza las exigencias en la presentación y el comportamiento de los estudiantes, especialistas y docentes coinciden en que el verdadero inicio de estos hábitos se encuentra mucho antes de pisar el aula: en la familia.

En la entrevista Diálogo de Canal 21, el secretario de Bases Magisteriales, Paz Zetino; la psicóloga Susana Galán; y el presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador, Javier Hernández, coincidieron en la posición que la educación, el respeto y la formación de valores debe empezar en el hogar, no puede depender solo de las escuelas.

“Todo radica en el hogar. Si en casa le colaboran y apoyan, el niño responde bien en la escuela y en la vida”, dijo Galán, sosteniendo que la actitud ante el estudio y la convivencia escolar se moldea primero en la casa. El acompañamiento y ejemplo de los padres resulta esencial para que el estudiante asuma el cumplimiento de reglas, el respeto a la autoridad y el trato cordial a sus compañeros.

El secretario de Bases Magisteriales compartió ejemplos de situaciones cotidianas que exponen la raíz del problema: alumnos que llegan a clase sin hábitos de higiene o sin disposición para acatar normas básicas. “No es responsabilidad de la escuela enseñar a un niño a bañarse o a saludar con respeto. Esa tarea corresponde a la familia”, afirmó. Para Zetino, cuando los padres fallan en inculcar valores y disciplina, la labor educativa se vuelve cuesta arriba y la escuela actúa apenas como un complemento, no como sustituto.

El Ministerio de Educación impulsa
El Ministerio de Educación impulsa nuevas reglas disciplinarias desde 2025. /Cortesía Ministerio de Educación

El Ministerio de Educación, bajo la dirección de Karla Trigueros, ha implementado nuevas reglas que buscan restituir el orden y el respeto en las escuelas públicas. La exigencia de uniformes completos, cortes de cabello apropiados y la participación en actividades cívicas responde a la necesidad de recuperar la autoridad del docente y el buen ambiente en las aulas. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en gran parte de lo que ocurre en el hogar. “El marco legal y las directrices pueden orientar, pero la base de la convivencia, la disciplina y el respeto solo se adquiere por el ejemplo y la constancia familiar”, sostuvo Zetino.

Los especialistas coinciden en que la familia es el espacio natural para el desarrollo de valores como la honestidad, la responsabilidad y la empatía. La escuela refuerza y orienta, pero no puede suplir la ausencia de normas ni de afecto en el hogar. Un niño que aprende a cumplir horarios, a cuidar su presentación personal y a respetar la autoridad en su casa, llega mejor preparado para adaptarse y aprovechar el entorno escolar.

La experiencia de los docentes confirma que los mayores desafíos en materia de disciplina surgen cuando la familia no acompaña ni respalda las normas escolares. “El ambiente escolar mejora cuando los padres y maestros actúan en sintonía”, apuntó Galán. La formación en valores no es un proceso instantáneo ni impuesto desde afuera, sino una construcción diaria que comienza en casa y se consolida en la comunidad educativa.

En este contexto, el llamado de docentes y autoridades es a fortalecer la alianza entre escuela y familia. Solo así será posible que el orden, la disciplina y los valores de convivencia se conviertan en una realidad sostenida, reflejándose en el comportamiento y el rendimiento de los estudiantes salvadoreños.