
Las estafas en El Salvador adoptan diversas modalidades, desde falsos secuestros telefónicos hasta fraudes en plataformas digitales como Facebook (a través de Marketplace), con víctimas en distintos sectores de la población. De acuerdo con el criminólogo y experto en seguridad, Ricardo Sosa, estas prácticas se han sofisticado en los últimos años, combinando ingeniería social, manipulación psicológica y el aprovechamiento de redes sociales abiertas para obtener información personal de los usuarios.
El fenómeno de las estafas telefónicas se ha destacado en el contexto salvadoreño, especialmente a través de llamadas que simulan secuestros. Según explicó Sosa en entrevista matutina, el método consiste en contactar a una persona y hacerle creer que un familiar ha sido privado de libertad.
Los delincuentes emplean grabaciones, amenazas y detalles obtenidos por redes sociales para convencer a la víctima de que la situación es real. “La persona recibe la instrucción de no cortar la llamada y se le exige una transferencia de dinero a cambio de la supuesta liberación”, detalló el criminólogo.
Otra variante identificada, según el experto, es el llamado “secuestro virtual”. En este caso, el afectado recibe una propuesta laboral o comercial, como la solicitud de un presupuesto para un servicio profesional. Tras acordar una cita, la víctima es dirigida a una zona con mala cobertura telefónica y, una vez allí, los estafadores interrumpen su comunicación y le hacen creer que está vigilada o rodeada, exigiendo un pago inmediato bajo amenazas, aunque en ningún momento existe un peligro físico real, pero el impacto psicológico lleva a las personas a realizar transferencias de dinero a través de corresponsales financieros.
Sosa destacó la persistencia de la llamada “estafa de la maleta”, una modalidad que surgió durante la pandemia y que todavía afecta a usuarios de redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Messenger.
El criminólogo explicó que los delincuentes contactan a las víctimas, generalmente adultos mayores, con la excusa de que un familiar se encuentra “varado” en un aeropuerto extranjero, principalmente en México. Bajo presión, la víctima recibe la solicitud de enviar una cantidad de dinero para resolver supuestos problemas migratorios. “Las cantidades iniciales pueden ir de $1,000 a $1,500, pero la mayoría termina depositando sumas menores tras negociar con los estafadores”, explicó.

El uso de Facebook, por medio de Marketplace, representa otra vía frecuente de estafa. Según el análisis de Sosa, los estafadores publican anuncios de productos, en especial teléfonos móviles y autos, a precios atractivos. Tras captar la atención del comprador, solicitan un adelanto o el pago completo mediante transferencia bancaria. Una vez recibido el dinero, desaparecen sin entregar el producto, desactivan cuentas y bloquean números de contacto. La dinámica suele incluir encuentros en gasolineras o centros comerciales, escenarios que aparentan seguridad para la víctima.
Frente al aumento de estos delitos, Ricardo Sosa compartió diferentes recomendaciones para prevenir estas situaciones. Entre las principales sugerencias se encuentra no realizar pagos ni transferencias a desconocidos ni a cuentas de dudosa procedencia, así como bloquear y evitar responder llamadas de números internacionales, especialmente de los prefijos de Colombia, México y Guatemala. Sosa destaca la importancia de verificar siempre la autenticidad de las comunicaciones, especialmente aquellas que solicitan datos bancarios o acceso a cuentas personales.
El criminólogo enfatizó la necesidad de activar la doble autenticación en todas las redes sociales y servicios digitales, incluyendo WhatsApp, Instagram y Facebook. Este mecanismo añade una capa adicional de seguridad al requerir un código enviado por mensaje o correo electrónico alternativo. “No tener doble verificación en las redes sociales es estar expuesto”, afirmó. El especialista también recomendó no hacer clic en enlaces sospechosos recibidos por correo electrónico o mensaje, ya que suelen dirigir a sitios falsos que buscan robar información confidencial.
Otra recomendación clave consiste en no compartir información personal ni detalles familiares en redes sociales abiertas, dado que los delincuentes utilizan estos datos para personalizar sus ataques. La Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR) han reforzado las investigaciones sobre delitos informáticos, pero la prevención individual sigue siendo fundamental.
“Desconfíe de todo, incluso de ofertas demasiado atractivas en plataformas digitales”, insistió Sosa en sus recomendaciones finales. El criminólogo puso a disposición de la ciudadanía sus redes sociales para brindar orientación y asesoría en casos de duda sobre posibles estafas.
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