Iglesia católica salvadoreña recuerda el testimonio de Rutilio Grande en el cuarto aniversario de beatificación

Hoy se cumplen cuatro años de la beatificación del padre Rutilio Grande, S.J. y sus compañeros Nelson Rutilio Lemus y Manuel Solórzano

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ARCHIVO: Un grupo de feligreses
ARCHIVO: Un grupo de feligreses salvadoreños y seguidores del padre Rutilio Grande muestran fotografía del sacerdote durante el acto de beatificación en enero de 2022. EFE

La Iglesia Católica de El Salvador celebra hoy el cuarto aniversario de la beatificación del sacerdote jesuita Rutilio Grande, S.J., junto a sus compañeros mártires Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, quienes fueron reconocidos oficialmente como mártires de la fe el 22 de enero de 2022.

La comunidad eclesial salvadoreña conmemora este acontecimiento que marcó un hito en la historia reciente del país y de la iglesia en América Latina.

A través de una circular, el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, invita al clero salvadoreño para que en las misas de este día se recuerde el testimonio de fe del padre Rutilio Grande y sus acompañantes.

“En todas las misas que celebremos ese día en nuestras parroquias recordemos su testimonio de fe y su entrega de amor generoso hacia los pobres y pidamos que nos ayuden a vivir en santidad y en justicia”, reza el documento que fue firmado por el canciller de la arquidiócesis de San Salvador, monseñor Rafael Urrutia.

Rutilio Grande fue un convencido de la teología de la liberación y uno de los principales promotores del trabajo de las comunidades eclesiales de base.

Su misión estuvo orientada a la organización y acompañamiento de los campesinos y a la cercanía con los sectores más vulnerables. En un contexto de creciente violencia y desigualdad, su labor pastoral se caracterizó por la defensa de los derechos humanos, la denuncia de la injusticia y el llamado a una justicia social equitativa. Sus prédicas, en las que exigía respeto a la dignidad de las personas, lo convirtieron en blanco de persecución y amenazas, hasta su asesinato en 1977.

ARCHIVO: Además de Rutilio Grande
ARCHIVO: Además de Rutilio Grande también fueron beatificados Manuel Solórzano, Nelson Rutilio Lemus y el fraile Cosme Spessotto. REUTERS

Su legado

El testimonio de fe de Rutilio Grande se sintetiza en una vida y una muerte radicalmente comprometidas con los pobres. Su muerte inspiró a figuras como monseñor Óscar Arnulfo Romero (canonizado el 14 de octubre de 2018), quien tras su muerte inició un proceso de denuncia pública de las violaciones a los derechos humanos en El Salvador. Grande consideraba que ser un cristiano auténtico era subversivo, ya que el evangelio desafía el “desorden establecido”.

Este enfoque lo llevó a ver la eucaristía como una mesa común, un espacio de fraternidad e inclusión en contraste con la exclusión social de los campesinos.

Entre las claves de su testimonio destacan su insistencia en que la salvación es comunitaria —“en racimo, en mazorca”—, su llamado a jugarse la vida por los hermanos y su denuncia profética de la pobreza, la falta de tierra y la negación de derechos.

El asesinato, que consolidó a Rutilio Grande como un ejemplo de amor entregado hasta el extremo- siguiendo el modelo de Jesús-, ocurrió el 12 de marzo de 1977, cuando el sacerdote jesuita y sus acompañantes, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, fueron emboscados y ametrallados por la Guardia Nacional en represalia por su compromiso con los campesinos pobres y su denuncia de la injusticia social.

El legado de Rutilio Grande representa un modelo de Iglesia cercana a los pobres, una fe encarnada en la acción social y en la construcción del reino de Dios a través de la justicia, la fraternidad y la defensa de los más vulnerables. Su vida y martirio continúan inspirando a comunidades en El Salvador y en toda América Latina.