Andrés Giraldo Jaramillo: “Queremos que las personas de bajos recursos vean en nosotros una oportunidad de desarrollo”

El director de la Fundación Jaime y Lucía, que depende de la empresa de servicios profesionales de aseo Casalimpia- en la ciudad colombiana de Bogotá- conversó con Ticmas sobre la importancia de crear un sentido de pertenencia a través de la educación en vínculo con una relación laboral

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Andrés Giraldo Jaramillo
Andrés Giraldo Jaramillo

Existir para servir, para dar soluciones con pasión y calidad. Esa es la premisa de Casalimpia, la empresa de servicios de aseo colombiana que fue creada en 1959 “de una máquina de escribir a la escoba”; en referencia a que su fundador fue el escritor y periodista Hernando Giraldo Álvarez.

Pero la actual familia de empresas que constituye la sociedad no solo vuelca su pasión a la importancia de la profesionalización de los trabajadores de la limpieza; sino que a través de la Fundación Jaime y Lucía cree en la educación como el verdadero motor de la transformación personal y social.

Ticmas conversó con Andrés Giraldo Jaramillo, actual Director de la Fundación con sede en Bogotá, Colombia, que desde hace una década lleva “contribuyendo con la educación secundaria y/o técnica a los colaboradores y sus hijos. Promovemos su desarrollo personal y profesional, proporcionando bienestar y mejorando sus condiciones socio laborales.”

— Vamos al origen de esta historia ¿Qué es Casalimpia?

— Casalimpia fue fundada hace 66 años, específicamente en la ciudad de Bogotá. Efectivamente por el tío de mi papá, Hernando Giraldo, quien empieza con un trapero, un balde y una escoba. Eso fue en el año 1959. Ahí empieza, digamos, a desarrollarse lo que es la empresa. Hoy en día es la empresa líder en Colombia en todo el tema de servicios y en aseo. Es una empresa que tiene aproximadamente 16 mil empleados. Donde lo más interesante es que aproximadamente el 80% de las personas son madres cabeza de familia.

Trabajamos con un sector que se ha visto muy golpeado por diferentes situaciones. Política, economía, la misma pandemia fue un golpe durísimo para el sector. Pero siempre ha estado el propósito, más allá de una empresa que necesita facturar, de cómo vamos a prestar el mejor servicio y cómo vamos a seguir ayudando a nuestras personas. Cuando tú no tienes un producto tangible, tu empresa realmente son tus colaboradores; ellos son nuestra materia prima. Hoy en día, la empresa madre es Casalimpia, pero hay una organización que abarca todo, que es la organización Casalimpia, que son 11 empresas. Y ahí lo interesante es siempre buscar el apoyo para ellos, para que se sientan parte de la familia, que se sientan parte de la organización y sobre todo disminuir esa rotación tan alta que hay hoy en día, no solo en el sector, sino en Colombia.

Andrés Giraldo Jaramillo
La Fundación Jaime y Lucía depende de la empresa de servicios profesionales de aseo Casalimpia

– Recién mencionabas que la materia prima son las personas que trabajan. Y pensaba que más allá de lo laboral, ustedes ofrecen una experiencia integral de educación y bienestar. ¿Quiénes son Jaime y Lucía? ¿Cuál es el origen de la Fundación?

– Jaime y Lucía son mis abuelos. Y todo empieza porque Lucía, que si bien nunca estuvo trabajando en la compañía, siempre fue el motor de la familia. Impulsaba la parte social, que siempre iba con ese toque precisamente de mamá, de corazón, y que decía: “Nosotros gracias a Dios tenemos muchos privilegios, pero ¿y qué vamos a hacer con lo que se ha construido?” Entonces el nombre de Jaime y Lucía para la Fundación fue básicamente rendirle un homenaje precisamente a la parte que trabaja toda la organización, que viene a ser Jaime, y a la parte que busca todo ese ser humano, como la obra social que es Lucía.

La Fundación se creó en 2011, a raíz de la muerte de Lucía con el propósito de seguir con esa idea que ella traía sobre “Vamos a hacer algo con lo que se ha construido, más allá de hacer empresa” y eso es vamos a aportar a la sociedad de alguna forma.La primera idea es ¿cómo vamos a salir a ayudar si no empezamos por nuestra propia casa? Entonces se crea como una fundación muy interna; en el sentido del apoyo a nuestros colaboradores y a sus familias. Cuando hago referencia a sus familias me refiero a hijos, hermanos o cónyuges, o padres también. Nosotros somos de los que pensamos que para estudiar, para aprender, pues no hay edad. Entonces desde hace un año, un poco más, venimos con la idea de que somos una organización con un nombre importante, con un tamaño importante, y vamos a buscar que la gente sepa qué es la fundación; no por beneficio nuestro, sino por beneficio de las personas que se ven involucradas. Con el propósito de crear alianzas, de poder conseguir recursos para la fundación, para poder ayudar a mayor cantidad de personas. Entonces salimos con una estrategia bastante más agresiva. Ahí es donde yo tomo la dirección de la fundación.

–– Destacaste de que hay una alta rotación laboral en el sector. Me imagino que el foco de la contención y educación que proponen desde la Fundación contribuye a crear ¿un sentido de pertenencia, más allá de la relación laboral?

— Nosotros también lo vemos como un incentivo. Nuestro proyecto más grande tiene que ver netamente con el bachillerato, porque creemos que es la entrada a todo y es la base de todo. En el bachillerato uno logra desarrollar cualidades como numéricas, alfabéticas, pero sobre todo el relacionamiento. Entonces, creamos este programa donde las personas que quieran estudiar el bachillerato, no tienen que tener ningún tiempo de permanencia previo en la empresa. Eso es una apuesta grande, obviamente es un riesgo, pero si nosotros les apoyamos en todo el tema de su bachillerato, queremos que entiendan que ese es solo el primer paso. Que termine su bachillerato y que después pueden seguir afiliados a la Fundación Jaime y Lucía y pueden seguir desarrollándose como profesionales.

Ya cuando entramos en otros temas, entenderás que no podemos ayudar a las 16 mil personas en total que forman parte de Casalimpia; ahí sí empezamos ya con tiempos de permanencia. Una persona que quiera aplicar a una especialización, tiene que tener mínimo dos años en la empresa. La estrategia también es ver quién realmente lo necesita y quién realmente le va a sacar el mayor provecho.

–– ¿Cómo se trabaja el prejuicio o estigma de lo laboral en el servicio de aseo? ¿Cómo se maneja también el prejuicio educativo?

— Mira, la realidad es que muchos de nuestros colaboradores hacen este trabajo de aseo por obligación, en el sentido de que necesito un trabajo sí o sí para poder llevar comida a mi casa, para poder subsistir. Nosotros estamos en una tarea- que me atrevo a decir- que es la tarea más ambiciosa de parte de la Fundación, y es que queremos dignificar a las personas de aseo.

¿Qué quiere decir dignificar a las personas de aseo? Estamos en un trabajo conjunto con diferentes instituciones para ver la forma de poder crear una carrera profesional, por así decirlo, que esté titulada y que tenga un diploma de “yo soy profesional en servicios generales”. Con el principal propósito de que la persona, el trabajador diga: “No es que yo no limpio baños, sino que yo soy un profesional en servicios generales.” Si empezamos a cambiar la mentalidad de la misma persona que lo hace, ahí se da todo el cambio inicial. Esto abarca, un espectro mucho más grande, más allá de las técnicas adecuadas de limpieza para las diferentes áreas, pero también con el tema del relacionamiento, con el tema del trato al cliente, con el tema de comunicación verbal y no verbal, y que se vuelva un tema experiencial.

–– ¿Qué otros programas de formación ofrece la Fundación, más allá de una educación formal?

— Nosotros en este momento, más allá del proyecto principal del bachillerato, estamos en diferentes alianzas con diferentes instituciones que brindan programas técnicos laborales y técnicos profesionales, carreras, diplomados, especializaciones y maestrías. Dentro de esto abarcamos cualquier rama que se pueda aplicar a la organización. Somos muy abiertos a la tecnología. Hoy en día nosotros en la organización tenemos un software que estamos implementando que está súper avanzado y le estamos ofreciendo a otras empresas.

La persona que esté interesada en inteligencia artificial, en programación de datos, en Machine Learning y todo eso, también lo consideramos. Estamos impulsando mucho el tema de cursos con Google. Y estamos también trabajando, por ejemplo, con una institución que se llama Educación Futuro para brindarle a los supervisores un diplomado específicamente creado para ellos, que tiene una combinación del Internet de las cosas, todo el networking, toda la inteligencia artificial, con el propósito precisamente de que todo se vuelva mucho más autónomo, que todo se vuelva mucho más digitalizado y que no haya tantos dolores de cabeza. Precisamente lo que hemos estado hablando con TICMAS es ver cómo ofrecerle a esas personas que lo necesitan una capacitación en lectura de forma digitalizada y con aprendizaje autónomo.

— Más allá de tu vínculo familiar con todo el proyecto comercial y social, ahora como Director de la Fundación ¿Hay alguna experiencia que te haya marcado y ampliado tu mirada?

— Mira, desde que yo estaba en el colegio empecé a participar, digamos, de muchos voluntariados. Lo hacía de verdad con vocación, con amor, con entrega y con dedicación. Cuando entro a la Fundación, voy a visitar uno de los grandes contratos que tiene la empresa, que es una clínica, y me pongo a hablar con los colaboradores, con las personas que están limpiando. Y tengo la oportunidad de hablar con una persona que estaba en la parte de urgencias, sin decirle quién era yo.

La señora en cuestión lleva 18 años en la empresa y me dice, “Gracias a Casalimpia yo hoy tengo una casa propia y mis dos hijos son profesionales.” Cuando tú ves la cara de felicidad y de gratitud eso es mayor gratificación que cualquier otra cosa.

— ¿Cómo te imaginás a la Fundación en cinco años, o en un futuro cercano?

— Queremos que las personas de bajos recursos vean en nosotros una oportunidad de desarrollo. Queremos construir realmente lo que nosotros llamamos la familia Casalimpia, a través de oportunidades; que nos vean como un referente, no solo para trabajar sino porque tienen la oportunidad de desarrollarse. De cierto modo cerrar esa brecha de desigualdad o de pobreza que se crea por la sociedad misma. Entonces es eso, es simplemente que nos vean como un referente para poder desarrollarse, para tener una buena oportunidad laboral y acompañarlos en todo ese proceso que de alguna u otra forma nosotros también nos vamos a ver beneficiados.

Los recursos que llegan a la Fundación son por parte de la misma organización, por parte de utilidades de la organización. Y lo lindo que hay detrás de esto es que no importa qué tan malo sea el año, siempre se crece la inversión en la Fundación. Se trata no solo de buscar el beneficio tributario sino que el propósito real es qué vamos a hacer por las personas.

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