
Recientemente las autoridades educativas de todas las provincias de la Argentina se comprometieron a alcanzar los 190 días de clases para el ciclo lectivo de 2025 con la premisa de tener en mente “mecanismos de recuperación” en el caso de no llegar a ese cantidad. ¿Qué garantía da ese número? ¿Por qué esos días son suficientes para asegurar los aprendizajes?
En la última asamblea del Consejo Federal de Educación se planteó este mínimo de días con ánimos de poder desarrollar los aprendizajes y evaluaciones correspondientes. Sin embargo, existen experiencias en otros países que plantean repensar la semana educativa a partir de cuatro días escolares y tres de descanso.
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4 días en la escuela
Estados Unidos viene realizando este tipo de experiencia en 2100 escuelas en 25 estados; especialmente en zonas rurales. Entre los beneficios más destacados se señala que mejora la asistencia estudiantil y fomenta la retención de docentes en sus puestos de trabajo como así también motiva la llegada de los mismos a zonas donde hay deficiencia de maestros.

En cuanto al rendimiento estudiantil, los estudios realizados --atravesados por la pandemia del COVID 19- generan dudas ya que si bien hay experiencias que marcan aspectos positivos en la concentración de horas para los aprendizajes, en especial a partir del uso de exámenes estandarizados son muchas las dudas puestas en la retención de conocimientos.
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Por ejemplo, en un reciente estudio publicado por Economics of Education Review (junio, 2024) y realizado entre escuelas con jornadas de cuatro horas en Colorado, Iowa, Kansas, Montana, Dakota del Norte y Wyoming, se demostró que los estudiantes aprendieron una menor cantidad de conocimientos que aquellos que cursaron en escuelas de cinco días a la semana. Sin embargo, sí se encontró una mejora en el rendimiento de los estudiantes de zonas rurales que habitualmente veían dificultada su asistencia a una escuela de semana completa.
Otra de las cuestiones que suelen destacarse es el tema del cansancio en estudiantes y docentes por el aumento de la carga horaria del día, con mayor necesidad de interrupciones y recreos. Por otro lado, está el impacto que genera en las familias en cuanto a la horas en la que se requiere de un cuidador extra para los pequeños y jóvenes que no están en las escuelas y sus familias se encuentran trabajando.
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4 días y medio en la escuela<b> </b>
El debate de la cantidad de días escolares en la semana atraviesa numerosos factores socioeconómicos y también experiencias de otros ámbitos; como la discusión de la jornada laboral reducida y su impacto en el bienestar de los empleados al sumar horas de descanso.
En Londres, la experiencia de algunas escuelas privadas fue la de llevar la semana escolar a cuatro días y medio; es decir con un viernes de horas reducidas para ampliar el fin de semana y motivar actividades personales y de interés para los estudiantes y sus familias. Es significativo que el foco también está puesto en la crisis que genera la retención de docentes y la escasez de los mismos en ciertas áreas, por lo que ampliar el “tiempo fuera de la escuela” parece ser una herramienta atractiva para los maestros.
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Sobre este punto hay grandes discusiones con respecto a ese tiempo fuera, ya que los detractores de estos modelos flexibles plantean que lo que no se hace en el aula se termina haciendo vía tareas en el hogar para mantener los niveles educativos de aprendizaje deseados.
También se dieron experiencias de escuelas con cuatro días y aulas en carpas como el caso de la escuela inglesa Liberty Woodland, que busca cambiar la forma de enseñar no sólo en términos de días y horarios sino también en la experiencia de cursada de cada estudiante y docente apuntalando el bienestar socioemocional en la educación.
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¿Y la inteligencia artificial?
El rol de la IA en una jornada presencial reducida puede generar nuevas oportunidades al apostar por tutores personalizados 24/7 que puedan apuntalar conocimientos a partir de ritmos y días propios.
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Incluso el uso de la IA se presenta como una herramienta valiosa para la carga horaria docente en cuanto a tareas administrativas y seguimiento de estudiantes.
El debate sobre los días escolares impacta de lleno en el mundo laboral no sólo en términos de cubrir los días de trabajo de las familias de los estudiantes sino principalmente en el trabajo docente internacional que se ve afectado por condiciones poco atractivas en términos de jornada, desarrollo profesional y económicos.
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