
Apenas el 4,1% de los estudiantes de las universidades estatales argentinas son extranjeros, mientras que en las privadas representan el 5,5% de la matrícula. La proporción de estudiantes de otros países es mayor en los posgrados, que en muchas instituciones públicas son arancelados –representan el 10% del total–, mientras que en las carreras de grado la cifra desciende al 3,9%.
Los datos surgen de la Síntesis de Información Universitaria, difundida por el Ministerio de Educación de la Nación, y desmienten la reciente afirmación de la precandidata Patricia Bullrich acerca de que “en las universidades públicas casi la mitad de los alumnos son extranjeros”. Más tarde, la ex ministra dijo que “se produjo una confusión” con respecto a sus dichos, pero no comunicó las cifras verdaderas.
Contar con una alta proporción de estudiantes extranjeros es considerado un atributo positivo de los sistemas universitarios en el mundo: el ranking QS, difundido esta semana –en el que la UBA figuró entre las 100 mejores universidades del mundo–, incluye entre sus indicadores el porcentaje de alumnos y profesores extranjeros de cada institución. De hecho, al explicar la caída de la UBA en esta última edición, el comunicado de QS señalaba que “el ligero deterioro en los indicadores relativos a los estudiantes internacionales y al profesorado internacional” era uno de los factores que habían afectado la posición global de la Universidad de Buenos Aires.
“Si una institución está atrayendo a una población considerable de estudiantes internacionales, esto tiene beneficios en términos de creación de redes, intercambios culturales, una experiencia de aprendizaje más diversa y diversidad de exalumnos. Además, si una institución está atrayendo a un número considerable de estudiantes extranjeros, se deduce que es lo suficientemente atractiva para hacerlo”, argumentan desde Quacquarelli Symonds, la empresa británica responsable del ranking QS.
También el ranking de Times Higher Education (THE) considera la “perspectiva internacional” –que incluye la proporción de estudiantes y docentes extranjeros– como un indicador de la calidad de una institución universitaria.

Según las últimas cifras disponibles, en 2021 había 117.820 estudiantes extranjeros en las universidades argentinas, de los cuales 99.693 cursaban estudios de pregrado o grado y 18.127 estudiaban algún posgrado. La gran mayoría (95,9%) proviene de países de América, un 2,9% de Europa, y el 1,17% restante de Asia, África y Oceanía.
“Los extranjeros que vienen a estudiar invierten, alquilan, pagan impuestos y, en muchos casos, trabajan. Por lo cual financian el sistema educativo”, afirmó Danya Tavela, diputada nacional por Evolución Radical (Juntos por el Cambio) y exsecretaria de Políticas Universitarias. “Por otra parte, no hay ningún estudiante argentino que se quede sin una vacante por los estudiantes migrantes, así que nadie le quita el lugar a nadie”, agregó Tavela en Twitter.
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“Muchos de los estudiantes extranjeros que se reciben en las universidades públicas son hoy médicos, enfermeros, docentes, etc. Se esfuerzan y padecen las mismas realidades que cualquiera de nosotros. No entender eso es desconocer de manera preocupante la realidad del país”, dijo Tavela. Y continuó: “Los problemas en la secundaria no son culpa de ningún extranjero. Para resolverlos tenemos que generar planes de terminalidad, adecuar la currícula, articular la integración con la educación superior e implementar prácticas preprofesionalizantes, entre otras cosas”.
Los datos también desmienten la afirmación de que “las universidades están vacías”. Los ingresantes a las universidades nacionales de todo el país aumentaron un 67,6% entre 2012 y 2021, y el sistema universitario registró un crecimiento del 39,7% en la matrícula de estudiantes de pregrado y grado, según la Síntesis de Información Universitaria.

El número de nuevos ingresantes creció de 423.920 en 2012 a 710.699 en 2021. En ese mismo lapso, el sistema universitario pasó de 1.824.904 estudiantes de grado y pregrado a un total de 2.549.789, y los graduados se incrementaron en un 29,4%.
En total, el sistema universitario argentino cuenta con 2.730.754 estudiantes, que cursan en las 11.769 carreras de pregrado, grado y posgrado que se dictan en las 132 universidades de todo el país. La tasa de escolarización ronda el 5,3%: es “una de las más altas de América Latina, el Caribe y la región, cercana a Chile y España”, señaló el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk.
“Los extranjeros que vienen al país son bienvenidos y mejoran nuestra educación porque posibilitan el intercambio con nuestros universitarios y nos permite también que los argentinos cursen carreras de grado y posgrado en el exterior”, tuiteó Perczyk en respuesta a Bullrich, a quien le cuestionó “su desconocimiento, ignorancia y prejuicio negativo sobre uno de los pilares del conocimiento, la ciencia y la investigación que tiene nuestro país”.
Según los datos de 2021, el 30,5% de los nuevos ingresantes universitarios tienen entre 17 y 19 años, y la retención en el primer año es del 62,4%. Las carreras de Ciencias Sociales convocan a uno de cada tres estudiantes (33,3%), aunque la proporción viene descendiendo. En el otro extremo, las Ciencias Básicas concentran apenas el 2,5% del total del alumnado. Uno de cada cuatro ingresantes (25,5%) elige carreras de Ciencia y Tecnología .
También respondieron a los dichos de Bullirch las autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional, el organismo que reúne a todas las universidades estatales del país. “Millones de estudiantes pasan por universidades públicas y reciben el impacto del proceso de transformación vital y de movilidad social ascendente y, además, generan la más genuina y perdurable condición de desarrollo del país”, señalaron ayer en un comunicado.
“Desde las universidades ponemos a disposición toda la información y el análisis necesario para que ese debate sea fructífero y permita a la sociedad conocer el estado de la educación y ser partícipe de las discusiones sobre su presente y futuro”, planteó el comunicado, firmado por Carlos Greco (rector de la Universidad Nacional de San Martín) y Víctor Moriñigo (rector de la Universidad Nacional de San Luis). Y señaló: “Celebramos que los/as candidatos/as a presidente/a comiencen a hablar de la educación en Argentina y del rol de las universidades. La educación pública debe formar parte del debate público antes, durante y después de la campaña electoral”
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