
La recuperación de la economía argentina muestra velocidades muy diferentes según el sector. Mientras las compañías vinculadas con las exportaciones encuentran un escenario más favorable para invertir, obtener financiamiento y aumentar su producción, las actividades que dependen principalmente de las ventas dentro del país todavía enfrentan las consecuencias de una demanda debilitada. Esa diferencia constituye uno de los principales ejes del último informe de la calificadora Moody’s Ratings sobre las condiciones crediticias del país durante 2026 y 2027.
La firma consideró que la calidad crediticia de las compañías no financieras y de infraestructura continuará mejorando durante ese período, a medida que recuperen posibilidades de financiamiento después de años de escasa actividad en los mercados internacionales. Al mismo tiempo, señaló que el proceso resulta desigual: energía, minería y agricultura orientadas a la exportación aparecen entre las actividades más favorecidas, mientras los sectores intensivos en mano de obra y enfocados en el mercado doméstico todavía absorben los costos del ajuste.
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Dentro de ese escenario, Moody’s identificó al consumo como el componente más débil de la recuperación hasta 2027. Como ejemplo de esa situación, mencionó el desempeño de Arcor: la compañía informó una caída del 5,6% en sus ingresos en el país durante el segundo trimestre de 2026 por menores volúmenes de ventas. La agencia estimó que la debilidad de la demanda interna continuará afectando negativamente su desempeño durante el período analizado.
El diagnóstico sobre el mercado interno contrasta con las perspectivas generales de actividad. Moody’s proyectó que el PBI real crecerá alrededor de 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027, después de una expansión del 4,5% en 2025. Para la inflación, calculó un promedio cercano al 29% durante 2026 y al 22,5% en 2027, frente al 31,5% de 2025 y el 117,8% de 2024.
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Menor riesgo y regreso al financiamiento internacional
Uno de los principales cambios que Moody’s destacó se produjo en las condiciones financieras de las compañías locales. Según el informe, el riesgo de incumplimiento corporativo disminuye sustancialmente, al mismo tiempo que los canales de financiamiento vuelven a abrirse para los prestatarios argentinos.
La agencia relacionó esa mejora con la estabilización del gasto público, la eliminación del financiamiento monetario y la recapitalización del Banco Central. En julio de 2026 elevó en un escalón la calificación del Gobierno argentino y cambió su perspectiva a positiva. Luego subió las calificaciones de 13 compañías no financieras y de infraestructura calificadas en el país.
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Otro factor que Moody’s identificó fue la mayor disponibilidad de divisas. El Banco Central compró más de USD 11.000 millones hasta mediados de 2026 y las reservas brutas se acercaron a USD 50.000 millones. Según la calificadora, esa mayor disponibilidad alivió una restricción que históricamente obligó a las compañías argentinas a priorizar la preservación de liquidez por encima de la inversión.
El cambio también quedó reflejado en el mercado internacional de deuda. Moody’s indicó que los canales de financiamiento se reabrieron en gran medida y que las emisiones realizadas durante 2026 abarcaron una amplia variedad de sectores y categorías de calificación.
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Desde enero de 2025, las emisiones corporativas y de infraestructura en los mercados internacionales alcanzaron aproximadamente USD 15.500 millones, con un cupón promedio del 8,4% y un plazo medio de ocho años. Moody’s remarcó que ese volumen y esos plazos no estuvieron disponibles durante buena parte de la década anterior.
Los rendimientos de los bonos corporativos argentinos se mantuvieron en un rango de entre 8% y 8,5% desde principios de 2025, convergieron hacia los niveles soberanos y redujeron la prima que históricamente pagaron los emisores locales frente a sus pares regionales.
Además, las compañías destinaron la mayor parte de los fondos obtenidos al refinanciamiento de deuda. Los vencimientos de corto plazo resultan relativamente reducidos y, según el relevamiento presentado por Moody’s, la mayor concentración aparece en 2030 y los años posteriores.
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El mercado interno, más rezagado
La mejora de las condiciones financieras no implica un desempeño equivalente entre las distintas actividades económicas. Moody’s remarcó que los mayores beneficios se concentran en los sectores capaces de generar exportaciones, mientras que las actividades orientadas al mercado interno continúan absorbiendo los costos del ajuste.
A la debilidad de la demanda se suma otro elemento que la calificadora señaló específicamente: la apreciación real de la moneda. Según el informe, ese fenómeno incrementa la presión sobre los segmentos que compiten con las importaciones.
El panorama resulta diferente para los productores de petróleo y gas natural, especialmente aquellos vinculados con Vaca Muerta, que aumentan la producción y las exportaciones. La minería y la agricultura orientada al comercio exterior también aparecen entre las actividades que obtendrán mayores beneficios crediticios a partir de la mejora de las condiciones del país.
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En ese proceso, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) ocupa un lugar relevante. A septiembre de 2026, el Gobierno aprobó 23 proyectos bajo ese régimen por aproximadamente USD 49.800 millones. Además, petróleo, gas y minería dominaban otras 25 propuestas por alrededor de USD 159.000 millones.
Moody’s destacó la evolución de la producción no convencional. A mayo de 2026, alrededor del 71% de la producción de petróleo y el 70% de la de gas natural provenían de recursos no convencionales, mientras tres cuartas partes de esa producción se originaban en la Cuenca Neuquina.
La agencia calculó que aproximadamente el 80% de la producción proyectada hasta 2050 resultará económicamente viable con costos inferiores a USD 50 por barril, un escenario que respaldará una producción superior al millón de barriles diarios hacia 2030.
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Fusiones y adquisiciones
La reapertura de los mercados de deuda coincide, además, con un aumento de las fusiones y adquisiciones. Moody’s señaló que las operaciones recientes involucraron distintas combinaciones de deuda, efectivo y asociaciones entre compañías.
Entre los casos incluidos en el informe aparece Adecoagro, que utilizó principalmente deuda para financiar la adquisición de Profertil por unos USD 1.100 millones y una propuesta de compra de ingenios azucareros por USD 148 millones. La operación elevó su exposición al país hasta alrededor del 51% de su Ebitda y dejó su apalancamiento en 4,7 veces.
Arcor se asoció con una empresa conjunta para adquirir la porción restante de las acciones de Mastellone Hermanos por USD 150 millones. El reporte también incluyó la propuesta de Edenor para comprar por USD 780 millones en efectivo la participación del 70% de YPF en MetroGAS.
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En petróleo y gas, Vista adquirió Equinor Argentina por USD 712 millones en mayo de 2026, una operación que incorporó 240 pozos y 22.600 barriles equivalentes diarios de producción. En 2025, la compañía adquirió PEPASA por USD 1.400 millones. Moody’s señaló que la consolidación respaldó la calidad crediticia de los productores de petróleo y gas que realizaron adquisiciones.
Las condiciones que Moody’s seguirá de cerca
El informe también identificó una serie de factores que incidirán sobre la rentabilidad y la planificación de los proyectos corporativos. Entre ellos aparecen la permanencia del RIGI, el ritmo de la normalización tarifaria, la continuidad de la liberalización cambiaria y de la cuenta de capital, la acumulación de reservas y el avance de la infraestructura necesaria para ampliar las exportaciones de petróleo y gas.
En el sector eléctrico, Moody’s señaló que la normalización tarifaria mejoró la suficiencia de los ingresos de las distribuidoras, aunque las restricciones relacionadas con la capacidad de pago limitan la magnitud de los incrementos. Las tarifas para algunos consumidores aumentaron más del 200% entre 2024 y 2025 y los servicios públicos representan alrededor del 15% de los salarios promedio.
A comienzos de 2026, los clientes residenciales cubrieron aproximadamente el 72% de los costos de generación y distribución de electricidad, frente a alrededor del 46% a fines de 2023. Al mismo tiempo, los márgenes de reserva permanecen por debajo del 5% y las incorporaciones netas de capacidad alcanzaron 826 MW durante 2025, alrededor del 1,8% de la capacidad instalada.
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