Mundial 2026: 5 aspectos del juego y del evento bajo la lupa de la economía, según un estudio del Deutsche Bank

El Instituto de Investigación del banco alemán aplicó el análisis económico a cuestiones que van desde el precio y reventa de entradas a la secuencia de partidos, la conducta de los aficionados, la botella de agua del arquero inglés y las apuestas en mercados predictivos

Guardar
Google icon
Fútbol - Copa Mundial de la FIFA 2026 - Grupo A - México vs Sudáfrica - Estadio Azteca, Ciudad de México, México - 11 de junio de 2026 J Balvin actúa durante la ceremonia de apertura antes del partido REUTERS/Eloisa Sanchez
Fútbol - Copa Mundial de la FIFA 2026 - Grupo A - México vs Sudáfrica - Estadio Azteca, Ciudad de México, México - 11 de junio de 2026 J Balvin actúa durante la ceremonia de apertura antes del partido REUTERS/Eloisa Sanchez

¿La teoría económica tiene algo que decir sobre los grandes eventos deportivos? Ciertamente que sí, fue la respuesta del Deutsche Bank Research Institute, que en un trabajo encabezado por la economista alemana Marion Laboure, que ha analizado el desarrollo bitcoin, las criptomonedas en general y otros mercados en su momento incipientes). En un trabajo publicado durante el desarrollo del Mundial 2026, aplicó el análisis económico a fenómenos del evento y del juego, de los cuales acá seleccionamos cinco.

1. El mercado de entradas: Precios dinámicos y efecto Tinkerbell

Para el Mundial 2026, FIFA implementó por primera vez un sistema de precios dinámicos algorítmicos para la venta de entradas, similar a la tarifa variable de Uber, en la que el costo depende de la demanda en tiempo real. El impacto fue inmediato: por ejemplo, a febrero de 2026, el precio mediano de reventa en SeatGeek alcanzó USD 1.291, y para el partido inaugural de Estados Unidos contra Paraguay superó los USD 3.200. Los asientos premium para la final en el MetLife Stadium, con un valor nominal de USD 6.730, fueron triplicados por FIFA hasta llegar a USD 32.970 en mayo. Incluso el presidente Donald Trump declaró públicamente que no pagaría esos precios.

PUBLICIDAD

Posteriormente, la demanda se enfrió y los precios para la fase de grupos descendieron 28% hasta USD 928 de mediana, pero volvieron a subir cuando los resultados cobraron importancia. Tras la victoria de Estados Unidos sobre Paraguay, los boletos para el partido siguiente del equipo local subieron 65% en solo 48 horas. A mediados de junio, el 84% de los partidos había experimentado alzas en los precios de reventa.

Reventa de entradas en Mundial

Este fenómeno se describe como el “efecto Tinkerbell”: el producto (el asiento) no cambia, pero la creencia y la narrativa sí, y eso basta para modificar el precio. FIFA aprovechó esto con un mercado oficial de reventa, cobrando una comisión del 15% al comprador y al vendedor. En el extremo opuesto, partidos como Jordania vs Argelia o Curazao vs Costa de Marfil ofrecieron entradas por menos de USD 450.

PUBLICIDAD

La experiencia también mostró que, aunque se esperaba un impacto positivo en la economía de las ciudades sede, los efectos reales fueron limitados. El aumento estimado del PBI estadounidense fue de sólo 0,05%, y la mayoría de las ganancias proyectadas no se materializó, en línea con investigaciones previas que muestran que 12 de los últimos 14 mundiales generaron pérdidas netas para las regiones anfitrionas. En Canadá, por ejemplo, los costos de organización fueron de cerca de 1.070 millones dólares canadienses, lo que muestra que el evento se orienta más al prestigio que al estímulo económico directo.

2. Economía del comportamiento y psicología de la hinchada

Los aficionados no valoran activos, sino emociones. Un ejemplo: tras la victoria de EEUU sobre Paraguay, los boletos para el siguiente partido subieron 68% en apenas 48 horas. Los precios para el partido EEUU vs Turquía crecieron 105% en pocos días. El producto es el mismo, pero la narrativa y el contexto reciente alteran drásticamente la disposición a pagar. Esto responde a la teoría de Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía 2002, por sus aportes a la economía del comportamiento), quien demostró que las valoraciones humanas dependen de referencias recientes e información inmediata.

Un grupo de jóvenes con elaborados peinados rojos, blancos y azules ondean banderas de Estados Unidos en una tribuna de estadio llena de gente y banderas.
Tras el 4 a 1 de EEUU sobre Paraguay, los boletos para el siguiente partido del local subieron 68% en solo 48 horas (Imagen Ilustrativa Infobae)

A su vez, el comportamiento de los fans refleja los sesgos descritos por Richard Thaler (Nobel de Economía 2017). Quienes poseen entradas para partidos en los que su equipo ya no compite enfrentan el dilema del costo hundido: prefieren asistir antes que vender a pérdida, ya que evitar una pérdida tangible pesa más que maximizar el valor. Así, el llenado de estadios no siempre obedece a un aumento real del valor marginal del asiento, sino a la inercia conductual y la aversión a la pérdida.

En contraste, la transmisión televisiva escala casi sin costo marginal, permitiendo que FIFA capture valor no solo del comprador de entradas, sino de cada espectador adicional, lo cual demuestra que en este mercado el precio refleja tanto la psicología como la escasez.

3. Diseño del torneo: Incentivos y teoría de juegos

El diseño de las reglas del torneo influye de forma determinante en el comportamiento de los equipos. El ejemplo histórico citado es el partido entre Alemania Occidental y Austria en 1982, en el que ambos sabían que un resultado específico los clasificaba, por lo que jugaron para ese objetivo, dejando fuera a Argelia. Como respuesta, FIFA dispuso que los partidos finales de grupo se jueguen en simultáneo para evitar este tipo de colusión racional.

En 2026, el formato de 12 grupos de cuatro equipos, con ocho mejores terceros que avanzan, genera situaciones donde conviene más asegurar resultados que maximizar el rendimiento. Por ejemplo, Cabo Verde logró clasificar con tres empates, algo inédito desde 1998. En la primera fase, no perder vale tanto como ganar.

Jugadores y cuerpo técnico de Cabo Verde celebran la clasificación al fin de la fase de gruposREUTERS/Pawel Kopczynski
Jugadores y cuerpo técnico de Cabo Verde celebran la clasificación al fin de la fase de gruposREUTERS/Pawel Kopczynski

Este diseño influye en la estrategia de los equipos. Ghana, tras ganar su primer partido, jugó por el empate ante Inglaterra para asegurar su clasificación. Noruega, ya clasificada, alineó suplentes para ahorrar energías de cara a la siguiente ronda.

Sin embargo, hay límites a los modelos de incentivos: Turquía, ya eliminada, venció a Estados Unidos en tiempo de descuento en un partido sin impacto en la clasificación, motivada por orgullo y la oportunidad de mostrarse para futuros contratos. Esto demuestra que, aunque los incentivos económicos son importantes, no explican todos los comportamientos en el fútbol.

4. Penales: patear bajo presión y el “machete” del arquero inglés

En las rondas finales, la diferencia de calidad entre equipos se reduce y el resultado depende en gran medida de la toma de decisiones individuales bajo presión extrema. Los penales institucionalizan este mecanismo. En los últimos 10 mundiales, cuatro campeones superaron al menos una tanda de penales en su camino al título. Así, una parte significativa de los resultados se decide por un evento de alta varianza, influido por sesgos conductuales.

Estos episodios ilustran la aversión a la pérdida y el equilibrio mixto predicho por la teoría de juegos. Los jugadores prefieren disparos considerados “seguros” aunque una estrategia imprevisible sería más exitosa, porque el costo reputacional de fallar es mayor que el beneficio de marcar. La diferencia en la tasa de acierto es clara: la conversión de penales en tandas del mundial ronda el 70%, contra el 80% en penales durante el juego regular o tiempo extra, una brecha atribuida a la carga psicológica y no a la técnica o distancia. En la Premier League, la conversión es del 80% en contextos de menor presión.

Una mano sostiene una botella con lista de pateadores de penales de Argentina. Messi se cubre el rostro junto a una botella y otra de agua
Lionel Messi examina una botella con la lista de pateadores de penales de Argentina, hallada por los jugadores durante un partido de fútbol.

La preparación de los arqueros ha incorporado análisis de datos detallados, lo que obliga a los ejecutores a diversificar sus tiros, acercando el resultado a un equilibrio donde ninguna parte puede sostener una ventaja sistemática. En definitiva, el penal es un examen de resiliencia psicológica, más que de habilidad técnica. Un caso muy conocido fue el de Jordan Pickford, el arquero inglés, que en la Eurocopa 2024 le atajó un penal decisivo en un desempate a Manuel Akanki, jugador de Suiza, por dos razones: demoró lo suficiente para ponerlo nervioso y tenía en su botella de agua, que consultó segundos antes de la ejecución del penal, hacia donde pateaba habitualmente Akanji. “Dive left” (zumbullite a la izquierda) decía la instrucción, así lo hizo e Inglaterra ganó la definición.

Pickford es habitué de las “instrucciones en la botella de agua”, como comprobaron los jugadores de la selección argentina tras eliminar al equipo inglés y encontrar en el arco que en el segundo tiempo había defendido Pickford una botella con instrucciones de cómo proceder ante cada ejecutor argentino en caso de ir a penales, instancia a la que no se llegó porque Argentina revirtió el resultado sobre el final del partido.

5. Predicciones: Fútbol y mercados de capital en tiempo real

Los mercados financieros no valoran resultados, sino expectativas: ante un evento inesperado, como una crisis geopolítica, los precios se ajustan instantáneamente. Los mercados de predicción aplican esa lógica al fútbol: cada contrato refleja una probabilidad implícita actualizada de modo continuo, y cualquier evento —una tarjeta roja, un cambio o un penal fallado— provoca una repriorización inmediata.

Durante el Mundial 2026, el tráfico en apuestas alcanzó picos de 100.000 jugadas por minuto en partidos clave. Plataformas como FanDuel, DraftKings y BetMGM ofrecieron apuestas para todo el torneo, pero lo más interesante es el auge de los mercados de predicción como Kalshi y Polymarket, que duplicaron el volumen de negociación del Super Bowl en las primeras 48 horas del certamen. A diferencia de las casas de apuestas tradicionales, estos mercados permiten comprar y vender posiciones de forma continua, funcionando como mercados secundarios líquidos sobre resultados probabilísticos.

Jul 15, 2026; New York, NY, USA; A Kalshi sports betting advertisement featuring Argentina players Nicolas Otamendi (19), Lionel Messi (10) and Rodrigo De Paul (17) at Times Square. Mandatory Credit: Kirby Lee-Imagn Images
Jul 15, 2026; New York, NY, USA; A Kalshi sports betting advertisement featuring Argentina players Nicolas Otamendi (19), Lionel Messi (10) and Rodrigo De Paul (17) at Times Square. Mandatory Credit: Kirby Lee-Imagn Images

El caso de Argentina ilustra este fenómeno: los campeones defensores comenzaron con una probabilidad implícita de 9% para ganar el torneo, reflejando incertidumbre por la edad de Messi y un cuadro competitivo. Tras una fase de grupos perfecta, esa probabilidad subió a 13%. Pero lo más relevante ocurrió tras el sorteo de octavos: la probabilidad trepó al 21% sin que Argentina hubiera jugado, solo porque el sorteo le ofreció un camino más accesible hasta semifinales. No cambió la calidad del plantel, sino el “mapa probabilístico” hacia el título.

El Mundial funciona así como un mecanismo de descubrimiento de precios en tiempo real, con 104 partidos, USD 50.000 millones en apuestas abiertas y un flujo de información continuo que desafía la anticipación de los participantes. La conclusión del informe es que la lógica económica domina: precios más altos, fuertes ingresos y un fútbol globalizado y consolidado como motor de un enorme negocio.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD