
El riesgo país de Venezuela fue moviéndose al ritmo de los acontecimientos políticos de las últimas semanas y marcó una fuerte caída, superior a los 3.800 puntos básicos, tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas y su posterior traslado a los EEUU.
La evolución del indicador anticipa que el mercado ve al menos alguna posibilidad de una reestructuración razonable de la deuda del país caribeño. Los bonos de la deuda de Venezuela están en situación de default desde 2017 y las calificadoras de riesgo no variaron su calificación en los últimos días.
La secuencia viene consolidando una baja pronunciada del indicador. En el comienzo de 2025, el riesgo país venezolano se ubicó en 23.773 puntos básicos. Para el 31 de diciembre pasado, había bajado casi a la mitad y se ubicó en 12.645.
El viernes 2 de enero, antes de la captura de Maduro, cerró en 12.764 puntos. El lunes posterior, ya con Maduro detenido en un penal de Nueva York, cayó a 8.898 puntos, un descenso de 3.866 puntos en una sola jornada.
El lunes pasado, la demanda de los inversores hizo que el valor de los bonos llegó a subir por encima del 30%, más de 10 centavos de dólar. La expectativa que despertó el cambio político en Venezuela reafirmó las esperanzas de que se concrete una de las reestructuraciones de deuda soberana más grandes y posiblemente más complejas de la historia.
En los días posteriores, tal como era esperable, hubo una toma de ganancias y los títulos soberanos empezaron a ceder parte de sus ganancias. Sobre el mediodía del jueves, el riesgo país se ubicaba en 10.415 puntos, 215 unidades menos que en la apertura de las operaciones. Tras el salto en el precio del lunes, la mayoría perdió entre 2 y 2,5 centavos.
Pese a todo, y con el mayor riesgo país de la región, Venezuela volvió a estar en el radar de los inversores. Tanto los títulos soberanos como los de PDVSA, la petrolera estatal, “han duplicado aproximadamente su precio en el transcurso de 2025, pero aún deberían experimentar un rebote mayor”, dijeron analistas de JPMorgan en un informe a clientes. El repunte coincidió con el comienzo del segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de EEUU.
Entre el Gobierno y la petrolera incumplieron el pago de bonos por un valor nominal de unos 60.000 millones de dólares en circulación, según cálculos de analistas citados por Reuters.
La debacle financiera de Venezuela es aún superior. La deuda externa total del país, incluidas otras obligaciones de PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales, asciende a entre USD 150.000 millones y USD 170.000 millones.
Los inversores afirman que cualquier reestructuración de la deuda será larga y compleja, lo que podría limitar los precios de los bonos. “La persistente incertidumbre política, la alta probabilidad de una reestructuración de la deuda larga y complicada, y la limitada visibilidad de la capacidad de reembolso de Venezuela probablemente limitarán la suba de los precios de los bonos”, dijo Alejo Czerwonko, director de inversiones para los mercados emergentes de UBS.
Los analistas de Citi pronostican que será necesario “un marco de liquidación plurianual y de múltiples vías”, dada la enorme cantidad de deuda implicada, la base de acreedores muy fragmentada y los problemas legales y de sanciones de Estados Unidos. “Esperamos que la reestructuración de la deuda de Venezuela sea excepcionalmente compleja, comparable a la de Grecia en 2012″, señalaron en un informe.
El Citi ya armó un “caso base” para la reestructuración de la deuda. Consiste en que Venezuela imponga un recorte del 50% del capital de sus bonos actuales y que tras ello ofrezca un nuevo titulo a 20 años y otro bono cupón cero a 10 años, para compensar todos los pagos de intereses no realizados desde 2017.
“Suponemos que la deuda tendría que reducirse al menos a alrededor del 85% de deuda/PIB en el momento de la reestructuración”, en comparación con casi el 175% actual, dijeron los analistas de Citi. “Suponiendo que el 14% de los ingresos del petróleo se dedique a obligaciones de deuda externa, los nuevos bonos podrían permitirse un cupón en torno al 4,4%”, añadieron.
El nuevo escenario político desatado a partir de la detención de Maduro y el rol de EEUU en la economía venezolana abre todavía más incertidumbres. Las diferentes sanciones que el gobierno estadounidense fue aplicando al régimen chavista y su impacto sobre la economía tienen hoy un futuro incierto. La nueva etapa podría tener también algún respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), un organismo sin vinculación con Venezuela desde hace más de dos décadas.
Con información de Reuters
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