
En un contexto de contracción del consumo, encarecimiento del financiamiento y caída de la rentabilidad, las pequeñas y medianas empresas enfrentan marco de fuerte incertidumbre.
Líderes de la industria y el comercio alertan que muchas pymes están operando sin ganancias, con dificultad para sostener el empleo y sin incentivos para invertir. La ausencia de políticas efectivas para reactivar la producción y la demanda interna agrava la situación.
Uno de los ejes centrales que se repite en todos los testimonios es la crisis del consumo interno. “El mercado interno no se recompone. Sigue cayendo el consumo masivo”, dijo a Infobae Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA). Este retroceso afecta tanto a quienes producen bienes de consumo como a quienes fabrican bienes de capital, que además compiten con productos importados más económicos.
No vendimos. El Día del Padre fue muy duro, comparable al año de pandemia (Castillo)
Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), coincidió: “Cuando hacemos el desagregado por sector, el que estamos nosotros, que estamos en el cambio de temporada, no vendimos. El Día del Padre fue muy duro, comparable al año de pandemia”.
La percepción es compartida por empresarios del rubro comercial: “Las ventas son catastróficas, especialmente en eventos clave. La gente no tiene un peso en el bolsillo”, contó un referente pyme que prefirió no ser identificado.
A este escenario se suma la preocupación por el uso excesivo de tarjetas de crédito como herramienta de financiamiento de los consumidores. “La gente está usando mucho la tarjeta y llega un momento en el que explota. Se endeudan y al querer pagar, los intereses son altos”, dijo Rosato.

Según el informante, hay diferencias según tipo de actividad. “La industria sensible, como la manufacturera, que genera mano de obra intensiva, no puede ajustar salarios porque no hay rentabilidad. Las consecuencias se trasladan a la caída de ventas. Es el trabajador el que va a la góndola y consume”, explicó. En cambio, “la agroindustria todavía se sostiene por las exportaciones y puede crecer un poco más”.
Finanzas al límite
La falta de rentabilidad es una constante. “Algunos sectores apenas alcanzan el punto de equilibrio, sin margen. Se está produciendo en muchos casos sin rentabilidad. Cuando cae la demanda, hay mayor competencia y no pueden bajar los precios”, explicó Rosato. Si bien destacó como positivo que algunos insumos hayan bajado de precio, como el acero o el plástico, esto no ha sido suficiente para mejorar el panorama.
Un factor que limita la recuperación del sector es el costo del financiamiento. “Nos estamos financiando con el 38% o 40%. Para una pyme, girar al descubierto significa un 40%. Como está la rentabilidad, no podés financiarte a esa tasa. No tenés forma de recuperarte de esa pérdida”, destacó el presidente de IPA.

Castillo apuntó en el mismo sentido: “Le pedimos al Banco Central que obligue a bajar las tasas. Hoy no hay crédito para el desarrollo. Además, más del 65% de las ventas formales son en plástico. El año pasado se cayeron más de 3 millones de tarjetas. Las altas tasas de interés, cuando la gente no puede pagar, hace que pague el mínimo”.
Problemas estructurales
El empleo es otro frente de tensión para las pymes. Si bien el sector es uno de los principales generadores de trabajo, las condiciones actuales desalientan la contratación.
“Las pymes somos las que más sufrimos con los costos laborales y la incertidumbre jurídica. Con el tema de los juicios laborales, pensamos dos o tres veces antes de contratar a alguien”, advirtió un empresario del sector comercial.

Castillo sumó: “Buscamos la equidad entre el empleador y el empleado, pero las pymes son las que más sufrimos este tema. No se está tomando personal”.
A ello se suma el crecimiento de la informalidad. “Uno ve en los datos que no entran nuevas empresas a la formalidad, porque se van directo al mercado negro”, dijo el presidente de Fecoba. “En ese marco, las pymes formales enfrentan así una desventaja competitiva notable”, agregó.
Otro obstáculo relevante es la burocracia para operar, exportar o importar (Fecoba)
Otro obstáculo relevante es la burocracia para operar, exportar o importar. “El cuarto problema que tenemos es la alta burocracia”, subrayó Castillo. Como parte de las acciones para aliviar esta carga, Fecoba se prepara para lanzar un convenio “Punto Pyme”, que funcionará como ventanilla única de trámites vinculados a comercio exterior y regulaciones.
Energía y presión impositiva
El precio de la energía, especialmente el gas, sigue siendo una preocupación para las pymes industriales. “Tenemos un gas caro, considerando que somos productores. Donde podríamos tener una mejora, no la estamos teniendo”, cuestionó Rosato.
También destacó que los impuestos no bajan, lo que suma otra carga a un sector que ya opera con baja rentabilidad.
Escenario incierto y perspectivas
El futuro inmediato aparece como difuso. “Hay mucha incertidumbre. No se sabe qué va a pasar. Mientras las empresas estén trabajando al punto de equilibrio, sin rentabilidad, y no mejoren los salarios, no sabemos qué va a pasar”, expresó Daniel Rosato.
Desde su perspectiva, uno de los problemas estructurales es la falta de dólares en el Banco Central, lo que obliga a mantener tasas de interés elevadas.

“No vemos soluciones para el sector productivo, como mejoras en el financiamiento”, concluyó. A pesar de ello, mantiene una cuota de esperanza: “Puede ser que en algunos meses cambie la situación interna y también el escenario internacional”.
Lo que queda claro, es que las pymes argentinas enfrentan un escenario delicado, marcado por la retracción del consumo, el alto costo del crédito, la presión fiscal, la rigidez laboral y una burocracia que entorpece.
El sector insiste en la necesidad de medidas concretas que promuevan la actividad económica, reduzcan los costos financieros y fomenten el desarrollo
La falta de rentabilidad y de perspectivas claras para los próximos meses genera incertidumbre y desalienta la inversión y el empleo. Mientras tanto, el sector insiste en la necesidad de medidas concretas que promuevan la actividad económica, reduzcan los costos financieros y fomenten el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, que siguen siendo el motor de la economía real.
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