
En cadena nacional, el presidente de la Nación, Javier Milei, anunció que el Gobierno endurecerá su meta fiscal a causa de la crisis internacional derivada de la guerra de aranceles comerciales. En concreto, informó que la meta del superávit primario pasará del 1,3 al 1,6 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).
“No solo en Argentina la historia se está reescribiendo, sino también en Estados Unidos y en el resto de los países del mundo. Hay placas tectónicas que se están desplazando después de muchos años de quietud”, mencionó durante su discurso.
“El orden internacional tal como lo conocemos después de la Segunda Guerra Mundial ha terminado y procesos de cambios como estos siempre conllevan intervalos de mucha volatilidad. En ese sentido, en un mar de volatilidad, ya no somos una balsa de madera a la deriva, somos un acorazado”, continuó.
En ese punto, el presidente precisó que, ante la posibilidad de que el shock externo se agudice, el Gobierno responderá con mayor ajuste fiscal, reduciendo el gasto público. “Concretamente, cuando estos shocks ocurren se requiere que la economía mejore su cuenta corriente. A su vez, dado que el compromiso de honrar nuestras deudas es inquebrantable, eso implica mejorar la balanza comercial. Tiene que bajar la absorción doméstica”, comentó el Presidente.
Milei, recordó que “en Argentina esto se hizo siempre devaluando la moneda, castigando así a los sectores más vulnerables”. En otro momento, apuntó, se lo hizo subiendo impuestos para repartir la carga del ajuste. “En nuestro Gobierno la absorción caerá por una reducción del tamaño del Estado, de modo tal que el ajuste no impacte sobre el sector privado, el verdadero motor de la economía”, insistió.

“En este sentido, si bien para asegurar el déficit cero necesitamos un superávit primario del 1,3% del PBI, a la luz de los acontecimientos internacionales recientes, hemos decidido elevarlo al 1,6%”, anunció.
El contexto internacional
La decisión del Gobierno argentino de endurecer su meta fiscal se da en un momento de fuerte tensión en la economía global. Cabe recordar, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ronda de aumentos arancelarios que impactan tanto a China como a decenas de otros países, profundizando una guerra comercial que parecía haberse estabilizado tras los acuerdos parciales alcanzados en años anteriores.
En el caso de Argentina, se fijó en primera instancia un arancel del 10% para todos los productos que quieran ingresar a territorio estadounidense, pero luego el presidente norteamericano decidió suspender la medida por al menos 90 días. “Considerando que más de 75 países han convocado a representantes de Estados Unidos, incluyendo los Departamentos de Comercio, Tesoro y el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), para negociar una solución a los temas en discusión en relación con el comercio, las barreras comerciales, los aranceles, la manipulación de divisas y los aranceles no monetarios, y que estos países no han tomado represalias de ninguna manera contra Estados Unidos, a instancias mías, he autorizado una pausa de 90 días y una reducción sustancial del arancel recíproco durante este período, del 10%, también con efecto inmediato”, precisó Trump en sus redes sociales.
La excepción a esa medida fue China, país que deberá pagar un arancel del 125% para ingresar a Estados Unidos. El país asiático, por su parte, respondió con la misma medida.
Este escenario generó mucha inestabilidad a nivel internacional, provocando el derrumbe de las bolsas del mundo y elevando el nivel de incertidumbre global. En ese marco fue que el presidente argentino decidió tomar medidas internas para cubrirse del shock internacional.
De hecho, Milei se mostró confiado de que el país seguirá creciendo, aún dentro de un escenario internacional incierto. “Ya eliminado el riesgo fiscal, ya eliminado el riesgo monetario y ahora también eliminando el riesgo cambiario, han quedado asentadas las bases para la estabilidad y el crecimiento sostenido para el mediano y largo plazo”, aseguró.
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