El FMI advirtió por las restricciones para proteger a la industria: por qué mencionó a la Argentina

Un informe de un departamento clave del organismo analizó las medidas adoptadas por los países desarrollados y emergentes, con sus causas y consecuencias; la visión de un ex funcionario argentino ante el Fondo

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El FMI que conduce Georgieva
El FMI que conduce Georgieva advirtió por el uso de medidas proteccionistas industriales: por qué mencionó a la Argentina Reuters

¿Volvieron los 60′? El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró que países como la Argentina deben ser prudentes al utilizar la política industrial y admitió que existen dudas sobre la eficacia de las normas comerciales y los mecanismos multilaterales para evitar sus efectos negativos.

Además, analizó las causas y consecuencias de este regreso de políticas que una parte del mundo parecían haber quedado en desuso hasta su regreso con la pandemia y que el nuevo gobierno argentino rechaza en el plano retórico, aunque habrá que ver hasta dónde llega para desterrarlas.

Se trata de un paper de trabajo del Departamento de Estrategia y Revisión de Políticas (SPR, según su sigla en inglés) que tomó como base la situación de 75 de los 190 países que integran el Fondo, entre ellos la Argentina.

Al respecto, el ex representante argentino ante el Fondo Héctor Torres afirmó que “el FMI analiza el creciente aumento en uso de políticas públicas para para apuntalar la competitividad de la producción local. ¡Cuidado libertarios! Terminemos con el déficit fiscal pero sin renunciar a las políticas públicas”.

Los autores Simon Evenett, Adam Jakubik, Fernando Martín y Michele Ruta plantean “el conjunto de datos del Nuevo Observatorio de Política Industrial (NIPO) y documenta los patrones emergentes en el retorno de la política industrial durante 2023″.

“Estos datos se generan mediante el seguimiento del panorama de la política industrial, y pretenden ser un recurso público que aumente la transparencia y sensibilice a los responsables políticos”, afirmó este documento difundido desde Washington en las últimas horas.

Además, “su objetivo es promover nuevas investigaciones sobre las consecuencias de la proliferación de nuevas políticas industriales”.

“Aunque las medidas individuales pueden ser a menudo selectivas y no suelen provocar movimientos de los indicadores macroeconómicos, este conjunto de datos también permitirá estudiar los efectos acumulativos de las medidas de política industrial y la dinámica de las represalias políticas”, aclararon los autores.

Según este paper del SPR –que juega un rol clave en la vigilancia de los programas que firma el Fondo- “los datos para 2023 revelan algunos nuevos datos interesantes sobre el retorno de la política industrial”.

Diferencias entre países

Al respecto, señaló que “existen diferencias significativas entre las economías avanzadas y las economías en desarrollo y emergentes en cuanto a la frecuencia de las medidas y la elección de los instrumentos utilizados”.

“Las economías avanzadas han sido más activas en la aplicación de nuevas políticas industriales y lo han hecho principalmente mediante el uso de subvenciones nacionales y a la exportación”, indicó el informe.

En cambio, las economías en desarrollo “han recurrido con más frecuencia a las restricciones comerciales a la importación y la exportación”.

“La competitividad estratégica es el principal motivo que aducen los gobiernos para tomar medidas, seguido del cambio climático y la capacidad de recuperación de la cadena de suministro, mientras que las preocupaciones geopolíticas y de seguridad nacional representan una proporción menor”, indicó.

“Observamos que los factores de economía política interna (por ejemplo, las elecciones en curso o futuras), los factores estructurales (por ejemplo, el despilfarro fiscal en el pasado) y las condiciones cíclicas (por ejemplo, la pérdida de competitividad exterior por la apreciación del tipo de cambio) se correlacionan con el uso de la política industrial”, indicaron.

“Aunque es evidente que se necesita más trabajo, la relevancia de todos estos factores sugiere que los gobiernos deberían ser cautos a la hora de utilizar la política industrial”, advirtieron.

“Es necesario seguir trabajando para evaluar el éxito o el fracaso de las políticas industriales cubiertas en el cumplimiento de sus objetivos declarados, tanto económicos como no económicos, y para evaluar sus consecuencias macroeconómicas nacionales”, afirmaron.

“El conjunto de datos de la NIPO también podría servir de base para medir las distorsiones de los patrones comerciales, los cambios en la asignación de recursos entre sectores y las implicaciones fiscales nacionales”, aseguraron.

“Las repercusiones en los socios comerciales no son de menor interés, tanto las de las distorsiones directas de la competencia como las de los efectos globales de bienestar de equilibrio general”, expresaron.

“Desde un punto de vista sistémico, la proliferación de este nuevo estilo de política industrial plantea interrogantes sobre si las actuales normas comerciales y los mecanismos multilaterales de vigilancia y aplicación están a la altura del reto de reducir los efectos indirectos negativos y permitir una flexibilidad suficiente cuando sea necesario”, admitieron.

Además, llamaron a observar “cuál es la mejor manera de actualizar estas normas y mecanismos en los ámbitos en los que son deficientes”.