
El 27 de julio de 2002, en el campo aéreo de Sknyvil, Ucrania, ocurrió el hecho más trágico en la historia de las exhibiciones de aviación, conocido como la tragedia de Leópolis, debido a la cercanía del lugar del sinestro de la ciudad que le dio el nombre.
Aquel día, se estaba llevando a cabo una exhibición aérea con aviones militares, de la que participó la élite de pilotos de la Fuerza Aérea de Ucrania, conocidos como los Ukranian Falcons, quienes llevarían adelante pruebas aéreas de destreza y habilidad a bordo de los emblemáticos Sukhoi Su-27. Y fue justamente uno de estos aviones el que participó del accidente.

Aquel 27 de julio el día había amanecido soleado en la zona, era un día ideal para disfrutar en familia y asistir a una exhibición como la que tendría lugar en Sknyvil, cerca de 8.000 personas asistieron al evento y esperaban ver a sus héroes militares realizar increíbles pruebas a bordo de sus aviones caza.
Entre los Ukranian Falcos se encontraban Vladimir Toponar y Yuriy Yegorov, piloto y copiloto respectivamente; aquel día, ambos abordaron un elegante Su-27 con la orden de realizar acrobacias y pasadas a baja altura, para lo que el aparato había sido previamente abastecido de combustible.
Ya en pleno vuelo, los comandantes recibieron las órdenes de ejecutar las acrobacias, elevaron al Su-27 entre las aclamaciones del público, el aparato comienza a realizar giros y maniobras a gran altura mientras los espectadores miran asombrados y filman la exhibición.
De repente, Toponar y Yegorov intentaron realizar una maniobra acrobática, girar hacia la izquierda quedando con el ala de ese lado apuntando al suelo para luego descender de proa e intentar recuperar el aparato a pocos metros del suelo, pero era demasiado tarde.
El ala izquierda del Su-27 tocó tierra antes que el cuerpo del avión, por lo que las turbinas seguían encendidas, la aeronave hizo un efecto guadaña arrasando con todo lo que encontró a su paso, los pilotos, en el momento en que se dieron cuenta que iban a estrellarse lograron eyectarse en sus asientos propulsores sufriendo nada más que algunas heridas leves.
El horroroso impacto del avión le quitó la vida a 77 personas de la forma más horrible que puede imaginarse, además 343 personas terminaron heridas, algunas con miembros amputados.
De repente, lo que era una hermosa tarde de sol para disfrutar con amigos y familia, se convirtió en el mismísimo infierno. Un avión arrasó con todo a su paso, levantando una polvareda de humo seguida de una bola de fuego, grupos de personas corriendo desesperadas, gritos, cuerpos mutilados desperdigados en el suelo y una confusión que no debaja procesar a la mente lo que acababa de ocurrir.
Las autoridades estatales de Ucrania afirmaron que desde un comienzo la maniobra que realizaron los dos militares era defectuosa. ¿Por qué dos pilotos tan experimentados llevarían adelante una maniobra riesgosa a tanta proximidad de los espectadores?

Las discusiones y evidencias acabarían por culpar a Toponar y Yegorov, según el parte oficial ambos violaron las reglas de vuelo acrobático al hacer sus maniobras a tan baja altura, y en una zona con tanta gente.
No obstante, Toponar siempre negó las acusaciones, y en todo momento argumentó que todo fue obra de los organizadores del evento y que ellos fueron quienes habían diseñado la ruta que debían seguir para la exhibición de aquel día.
De todas formas, Toponar y Yegorov fueron hallados culpables, y les dieron penas 14 y 8 años de cárcel respectivamente Además, se encontró culpables a otros tres oficiales por negligencia y violación de las reglas de vuelo, estos fueron condenados a penas de entre 4 y 6 años de prisión.
Lo cierto es que a pesar de las condenas todavía no se pudo esclarecer el caso y responder la pregunta de si los pilotos hubieran podido evitar el accidente, si simplemente fallaron en la maniobra, si se trató de una mala organización, o cuál fue el verdadero motivo que transformó al 27 de julio en una fecha dolorosa para la aviación.
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