
La realidad argentina muestra que el 53% de las mujeres está fuera del mercado laboral formal. En el marco del Día del Trabajador, la consultora Grow, especializada en políticas de género para organizaciones, analizó qué cambios podrían implementar las empresas para contribuir a modificar esta discriminación.
El reporte elaborado por Carolina Villanueva y Georgina Sticco, socias de Grow, explicó que hay mucho por hacer en el ámbito laboral para fomentar la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres y que se planteen políticas y programas que aseguren un equitativo acceso a oportunidades de crecimiento.
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"La desigualdad de género, entre otras cosas, es también un problema económico para el país y para el desarrollo de las empresas. Las organizaciones pueden llevar a cabo políticas de equidad de género, ya que estas generan mejor rendimiento económico y financiero", indican en Grow.
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El 53% de mujeres que no tienen un empleo formal -dato de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL- son mujeres que están invisibilizadas, no realizan aportes y serán un dilema para el sistema previsional en el futuro.
En Argentina las mujeres -en gran parte- se encuentran realizando tareas de cuidados, servicios y empleos domésticos: realizan trabajos que son no remunerados ya que en nuestra sociedad son considerados como deberes de las mujeres o "expresiones de amor".
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La tasa de participación femenina en la fuerza de trabajo de Argentina es inferior a la de Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y más del 90% de las mujeres están empleadas en el sector de servicios. "Aumentar la igualdad y cerrar la brecha de género puede generar crecimiento", afirman las socias de Grow.
Según la Encuesta Permanente de Hogares de marzo de 2017, el 39% de las mujeres trabaja en el sector informal (contra el 34% para los hombres). Los hombres también tienen la mayoría de los empleos del sector formal (56%) y la mayoría de los empleos formales de tiempo completo (65%).
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La informalidad y la desigualdad (particularmente de género) están estrechamente vinculadas.
En Argentina, la brecha salarial es bastante alta: 27%. Este indicador se utiliza para medir la diferencia de salario que percibe una mujer, respecto de un varón, por el mismo trabajo hecho.
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Hay evidencias de discriminación salarial de género significativa, particularmente en el sector informal.
Aplicar las políticas de gender balance (equidad de género) mejora el rendimiento económico y financiero. Además, otras consecuencias positivas son: la menor rotación de personal, la mayor productividad de las mujeres, y la disminución de la brecha salarial, por ejemplo.
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