Sergio Maravilla Martínez volvió a subirse a un ring con 51 años y demostró que aún tiene resto para competir de igual a igual contra rivales más jóvenes. El púgil de Quilmes, que supo ser campeón mundial, derrotó a Nicolás El Picante Ryske por fallo unánime en el evento Noche de Leyendas, que se realizó en el microestadio Malvinas Argentinas y que reunió a figuras del boxeo, las artes marciales mixtas y el kickboxing, y contó con la transmisión en vivo del canal de streaming AZZ.
Para Maravilla Martínez este combate frente al múltiple campeón mundial en Muay Thai, Kickboxing y K1 significó probablemente el punto final de su carrera que incluyó triunfos memorables como contra Kelly Pavlik, Paul Williams y Julio César Chávez Jr. Luego de su victoria por puntos tras seis intensos rounds, donde ambos peleadores combatieron con fiereza y lealtad, el quilmeño sentenció que probablemente haya sido su “última batalla”.
“Gracias a todos por haber apoyado, nos pegamos una buena paliza con el Picante. Creo que esto ha sido todo”, expresó Martínez una vez confirmado su triunfo. Luego, en diálogo con AZZ se explayó sobre su sensaciones arriba del ring: “El último mes lo pasé muy mal con la rodilla izquierda que me luxó y no pude volver a colocarla bien. Sufrí mucho. La derecha la tengo rota, pero acá estoy, me quedé con el triunfo y creo que el Picante hizo un combate digno, lo puso todo”.
En cuanto al combate en el micro estadio de Argentinos Juniors, Maravilla dijo que fue parejo. “Los dos pudimos mostrar un poquito lo que somos. El Picante con su boxeo de fuerza que no da un paso atrás y yo tratando de evitar esos golpes que venían de parte de él. Hicimos un combate bonito", indicó. Al ser consultado sobre si esta fue su última pelea, respondió: “Calculo que sí. Hoy me duele mucho el cuerpo, pero capaz en un mes deja de dolerme y hay una exhibición... pero acá nos pegamos de verdad. Al boxeo no se juega. Vengo bien, estoy entero disfrutando de la salud y creo que puede ser la última”.
Antes de marcharse a los vestuarios, Martínez dejó unas palabras para aquellos jóvenes que se iniciaron en el boxeo tras ver sus hazañas. “Les digo que no lo dejen nunca. El boxeo no te va a traicionar. Te pueden traicionar las personas, muchísimas cosas que nos podemos topar en la vida, pero el boxeo no traiciona. Refugiate en el boxeo, en el deporte y vas a ver que tu vida va a ser diferente y mucho más linda”.
La carrera de Martínez fue brillante. Tras un paso como boxeador amateur, la crisis que atravesó a la Argentina a finales de la década del 90 lo obligó a buscar refugio en España. Con el apoyo de Gabriel Sarmiento y Ricardo Sánchez Atocha, perfeccionó su físico y técnica, hasta que la victoria sobre Williams lo catapultó a las grandes ligas europeas. Bajo la promoción de Lou DiBella, Martínez encadenó victorias que lo llevaron al título interino superwelter del CMB en 2008, tras derrotar a Alex Bunema. El empate polémico contra Kermit Cintrón en 2009 no frenó su ascenso. En 2010, el Consejo Mundial de Boxeo lo reconoció como campeón regular.
El gran salto llegó el 17 de abril de 2010: frente a Kelly Pavlik en Atlantic City, Martínez dominó con técnica y velocidad, llevándose los cinturones del CMB y la OMB, y un lugar entre los mejores del planeta. A partir de ese momento, Maravilla Martínez es ubicado como el tercer mejor boxeador libra por libra del mundo, solo por detrás de Manny Pacquiao y Floyd Mayweather Jr.
En 2010, Martínez enfrentó a Paul Williams en una revancha que quedó en la historia: un izquierdazo en el segundo asalto lo consagró conel “Nocaut del Año” para The Ring. Ese mismo año, fue elegido Boxeador del Año por la revista y la BWAA, y subió al segundo lugar en el ranking libra por libra cuando Mayweather fue retirado temporalmente por inactividad.
Durante su reinado entre 2010 y 2014, Martínez defendió el título mediano del CMB en combates épicos: superó a Serhiy Dzinziruk, Darren Barker y, sobre todo, a Julio César Chávez Jr. en Las Vegas en septiembre de 2012. Peleó con la mano fracturada desde el cuarto asalto y aun así dominó a Chávez Jr. durante once rounds. El combate terminó con victoria unánime: 117-110, 118-109 y 118-109.
La defensa siguiente, ante Martin Murray, lo vio regresar a Buenos Aires tras más de una década en el exterior. Retuvo el título, pero ya asomaban signos de desgaste físico. Las lesiones acumuladas, especialmente en la rodilla izquierda, limitaron su movilidad. El 7 de junio de 2014, frente a Miguel Cotto en el Madison Square Garden, Martínez fue superado desde el primer asalto. Tres caídas, un nocaut técnico y el final de una era. Se retiró oficialmente en 2015, con un récord de 51 victorias, tres derrotas y dos empates.

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