Los escándalos y polémicas de Ezequiel Lavezzi: del festejo más controvertido a una conflictiva separación

El Pocho, que brilló por potencia y velocidad en la élite y en la Selección, también supo ser noticia por sus excentricidades y cortocircuitos que llegaron a los medios. Este miércoles sufrió una fractura de omóplato en medio de rumores que indican que la lesión se dio en una pelea

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El Pocho Lavezzi está nuevamente
El Pocho Lavezzi está nuevamente en el centro de la polémica

Ezequiel Lavezzi nunca fue un futbolista que se haya caracterizado por la discreción. Su presencia siempre sobresalió en cada vestuario que conformó, desde las Inferiores en Estudiantes de Caseros hasta en el París Saint-Germain, pasando por la selección argentina. Sus actuaciones destacadas en el campo de juego estuvieron constantemente acompañadas por los conflictos con sus parejas, su comportamiento fuera del campo de juego y su excéntrica manera de vivir la vida que causó furor en redes sociales.

Oriundo de Villa Gobernador Gálvez, siempre se destacó entre sus amigos en los picados del barrio y en los equipos juveniles del Club Coronel Aguirre, al punto tal de que tuvo la oportunidad de probarse en Boca Juniors cuando era apenas un niñato. Pero los retos de un entrenador, que le pedía más sacrificio, hicieron que desechara aquella oportunidad de formarse en el Xeneize, marcando ya en aquel momento el carácter que lo acompañaría para siempre.

No por nada su apodo, Pocho, proviene del perro de su familia, Pochoclo: “Era rompebolas como yo, era igual”, contó hace una década al diario La Voz.

Después de haber barajado la opción de dejar de lado el sueño de ser futbolista, y de ayudar a su hermano en la tarea de electricista, le llegó la chance de unirse a Estudiantes de Buenos Aires. Pese a su desgano, aceptó el reto y se mudó para formar parte del equipo de Caseros, con el que debutó a los 17 años como profesional.

Hugo Tocalli lo había visto brillar en las juveniles del Pincha y lo citó en algunas ocasiones para los seleccionados juveniles hasta que en 2004 fue vendido al Genoa de Italia. Sí, de la Primera B a la Serie A sin escalas. Pero fue a préstamo a San Lorenzo, en donde pudo demostrar su habilidad sin tapujos y se convirtió en uno de los mejores jugadores del plantel azulgrana y del fútbol nacional.

Allí, el Pocho saltó a la fama, que luego dio el verdadero paso a Italia para unirse al Napoli, en donde se ganó el amor de los hinchas. Para tener noción del impacto de Lavezzi en el cuadro napolitano, basta con saber que Addo Salvatore Urgitelli, dueño de una de las pizzerías más icónicas del Sur de Italia, en 2008 bautizó una de sus obras con el apellido del delantero: “Es una pizza tricolor para augurar que el ‘Pocho’ nos regale un Scudetto. Utilicé productos típicos de nuestra tierra. Y agregué el peperoncino porque el ‘Pocho’ es picante en sus jugadas”, contó orgulloso en aquel momento.

Para entonces, su personalidad enamoraba tanto como su fútbol. Llegaba a los entrenamientos a bordo de una Ferrari roja, solía lucir un Rólex en la muñeca y en los dedos varios anillos, además de colgantes en el cuello. El estilo ya era parte de clave de su vida. Pero visualmente nada impresionaba tanto como la decena de tatuajes en todo el cuerpo (incluida la Virgen de Lourdes, el nombre de su madre y su hijo y el dibujo de un cuadro de su barrio), y uno en especial llamaba la atención más que cualquiera: el revólver dibujado a la altura de la cintura: “Fue una cosa del momento, que trajo algunos problemas”, contó en en 2011 al recordar un episodio que había vivido seis años antes, jugando para San Lorenzo.

En aquel entonces, el Pocho le anotó un gol a Estudiantes y en el festejo simuló tomar el arma y disparar, cuando adelante suyo había un oficial de Policía: “Nunca pensé que festejar un gol así iba a tener esa repercusión. Lo que hice fue todo instintivo”, explicó al diario La Nación.

Lavezzi siempre fue desatacado por
Lavezzi siempre fue desatacado por su poder de unir al grupo en la Selección (Reuters)

Diego Maradona fue quien lo llamó para la selección argentina, pero lo excluyó de la lista del Mundial de Sudáfrica. Quien sí lo tuvo más en cuenta en el combinado albiceleste fue Alejandro Sabella en las Eliminatorias rumbo a Brasil 2014, en las que se transformó en un jugador clave para el equipo y para el vestuario. Ya no era un secreto que Lavezzi solía ser el bromista de cada plantel y en el predio de Ezeiza no fue la excepción, al punto tal que forjó una muy buena relación con Lionel Messi, Sergio Agüero, Javier Mascherano y Ángel Di María.

Uno de los momentos virales más recordados de su paso por el cuadro nacional fue justamente la broma que le hizo al propio Sabella en pleno partido ante Nigeria por la fase de grupos cuando le lanzó un chorro de agua desde una botella mientras el DT intentaba darle indicaciones. “El Pocho es así, siempre nos hace reír”, fueron las palabras de los pocos intérpretes que hablaron de aquel episodio.

Pero no todo era risas en el círculo íntimo del delantero. Mientras su carrera crecía y daba el salto al PSG, en donde tampoco tuvo problemas para enamorar a la difícil parcialidad francesa, los conflictos con sus parejas ocupaban las tapas de las principales revistas de espectáculo.

Su separación de Yanina Screpante, en medio de acusaciones de infidelidad, destapó varios episodios de conflicto interno que la propia modelo dio a conocer públicamente en el último tiempo: “A mi ex pareja (Lavezzi) no le gustaba mucho que hablara u opinara. De hecho, en el Mundial me buscaban todos y yo no podía hablar”. Al mismo tiempo, el cantante Dipi contó que solía escribirle a su novia, Mariana Diarco, a altas hora de la noche: “El pibe no paraba de escribirle y llamaba a cualquier hora porque estaba en otro país. Sonaba el teléfono y yo decía: ‘Qué hijo de p… son las cinco de la mañana”.

En 2016, fue protagonista de uno de los momentos más tensos de los últimos tiempos con la selección argentina. Después de que algunas versiones periodísticas sugirieran inconductas por parte del Pocho en la concentración, Lionel Messi realizó una conferencia de prensa para anunciar que se interrumpiría el diálogo con los periodistas. Al lado del capitán, estaba justamente Lavezzi. La medida duró hasta que el equipo logró clasificarse al Mundial 2018 en la última fecha tras vencer a Ecuador de visitante.

Lavezzi y Messi, compañeros en
Lavezzi y Messi, compañeros en la selección argentina (AFP)

No era la primera vez que el delantero estaba en el centro de un conflicto. Fue nada menos que un ultra del Napoli en que años más tarde reveló haber discutido con el futbolista al habérselo encontrado en una discoteca de Italia: “Como verdadero aficionado que soy no me gustaba ver que los jugadores acudieran a un sitio como ése”, contó Gennaro De Tommaso, conocido como Genny La Carogna. Tras un entredicho en el lugar, en la semana el director deportivo del club, Pier Paolo Marino, ofició de mediador entre ambos y tuvieron una tensa charla en el campo de entrenamiento.

En diciembre de 2019, sorprendió con una carta pública para anunciar su retiro como futbolista, tras su paso por el Hebei Fortune de China. “Fueron años increíbles de esta historia. Años marcados por aprendizajes, momentos únicos e infinidad de recuerdos que serán eternos en mi corazón”.

De joven casi ser electricista a estrella de la selección argentina, de bromista a controvertido, de excéntrico a sex symbol. La metamorfosis del Pocho fue brutal y esta semana ha sumado un nuevo episodio a su lista de escándalos después de que se conociera que tuvo que ser internado en Punta del Este tras una fiesta debido a una fractura de clavícula y en medio de los rumores sobre que la lesión fue consecuencia de una pelea.