
“El deporte tiene la capacidad increíble de unirnos y de formar personas sanas para las sociedades. No lo destruyamos”. Esta frase describe el espíritu de un representante de jugadores de fútbol que está marcando una diferencia. Alan Poch lo dijo en Twitter ante el asedio a jugadores, y sobre todo jugadoras, durante los últimos juegos olímpicos.
¿Cómo comenzó a pisar fuerte en el mundo deportivo?
La mayoría de las personas tiene su propia historia acerca de cómo eligieron el camino profesional, su hacer en el mundo. Algunos oficios son más llamativos y otros más habituales. Algunas elecciones vienen desde la niñez, otras son herencias y otras, “volantazos” de la madurez.
Pero elegir ya en la adolescencia ser representante de jugadores de fútbol es realmente curioso y seguro que no fue una opción más de un test vocacional. Esa es la historia de Alan Poch, un joven santafesino de origen alemán convertido en porteño que, con sus 32 años, viene creciendo sostenidamente en el mundo del fútbol local y especialmente en Europa.
Su vocación no tiene arraigo en el linaje familiar, pero quienes lo conocen aseguran que con 15 años y mientras jugaba como mediocampista central en un club de la liga santafesina, ya comentaba que quería ser representante de jugadores de fútbol y se leía todos los libros sobre el tema que llegaban a su mano.
Con apenas 23 años, Alan ya recomendaba jugadores de su provincia a distintos empresarios, ingresando de a poco al mundo del fútbol. Así, hace unos años fundó su propia empresa de gestión deportiva, que incluye la representación de un selectivo grupo de jugadores profesionales y también el scouting para clubes. El joven empresario ya juega de lleno en la cancha mundial de los representantes y de los jugadores.
Qué hace a un buen representante de jugadores
En el mundo hay casi tantos agentes como jugadores. Ellos son partícipes muy necesarios en las negociaciones y en la gestión de las carreras deportivas de los futbolistas profesionales.
En el fútbol ocurren negociaciones de todo tipo y en la actualidad es una actividad regulada por las asociaciones de cada país. Todos los agentes deben tener matrícula para ejercer y los que trabajan sin estar habilitados pueden ser sancionados.
No obstante, es difícil encontrar diferencias entre agentes porque hay usos y costumbres que no cambian a lo largo del tiempo. Más allá de tener contactos en el exterior, de la cantidad de jugadores que representen y de la experiencia, la gran mayoría cumple el mismo rol. Pero ¿hay formas de distinguirse entre tantos agentes a nivel mundial?
Una de las diferencias entre los agentes la generan los propios jugadores. En Argentina el más reconocido es Guillermo Coppola por haber dirigido muchos años la carrera de Diego Armando Maradona. En Europa se destacan los nombres del portugués Jorge Mendes, agente de Cristiano Ronaldo, y del italiano Mino Raiola, agente de Zlatan Ibrahimovic y de Erling Haaland. Al gestionar las carreras de estrellas mundiales de esa talla, tienen más exposición y van creciendo en el ambiente.
La diferencia aparece en la impronta que imponga cada uno y ahí se comprende el reconocimiento que fue logrando Alan Poch entre directivos de importantes ligas del exterior, sobre todo en clubes europeos. Aunque por el momento no se le conoce una estrella mundial entre sus representados, desarrolló un método de trabajo novedoso que es reconocido por directores deportivos de distintas partes del mundo.
En junio y julio de este año, luego de un año tan complicado para todos como lo fue el 2020, Poch estuvo en varios países europeos donde recorrió club por club, uno por uno sin hacer diferencias, para hacerse presente personalmente y conversar con sus directivos, actitud que sorprendió gratamente en el viejo continente. Además del profesionalismo y la seriedad, a la hora de presentar una opción a un club “lo hace de una forma muy innovadora que no es habitual entre la gran cantidad de agentes que hay a nivel mundial” destacó un director deportivo español.
Su carácter fuerte cuando siente que algo no corresponde no le impide ser atento y solidario, virtud que atraviesa su trabajo obsesivo y perfeccionista. Siempre pensando cómo mejorar, vive con el teléfono celular en la mano porque es un apasionado de lo que hace.
“Esfuerzo, constancia, determinación, pasión y honestidad = Nada es imposible” se describe en las redes sociales, donde prefiere la red del pajarito para comunicar cuestiones importantes y puntuales. De perfil muy bajo, Poch no acostumbra hablar con la prensa porque para él los protagonistas del fútbol son los jugadores y los hinchas.

Gestión de carreras y scouting de jugadores profesionales
Vertrauen significa confianza en alemán, así también se llama la empresa de Alan Poch dedicada a la representación deportiva y al “scouting para clubes”, como se dice en la actualidad emulando el lenguaje del modelaje profesional. Lo realiza para todo tipo de clubes, aunque la mirada siempre está puesta en los de Europa para potenciar la llegada de sudamericanos a esas ligas.
Poch asesora a clubes del exterior presentando opciones de esta parte del mundo, o los guía en el seguimiento de los jugadores que tienen en la mira. También gestiona las carreras de un selecto de futbolistas que se incorporan a la empresa, en tanto sean del perfil requerido. Con ellos, en particular, busca desarrollar una relación muy personalizada, cercana y cotidiana, que abarca todos los aspectos de la vida del deportista.
Cuidar a los jugadores y que el fútbol esté en constante crecimiento son sus obsesiones, las cuales transmite no solo en su trabajo cotidiano sino también en espacios de opinión y colaboración donde le gusta participar. Para Poch son fundamentales la formación integral del futuro profesional desde las juveniles y el impacto del deporte en la educación de un joven, así como la atención a los que no logran el sueño de ser futbolista luego de años de sacrificio y a los ex jugadores.

El camino de la solidaridad
Una de las premisas de Alan Poch es que los clubes deportivos tienen un valor especial para la sociedad, son muy importantes para los barrios, pueblos y ciudades, por su aporte en la formación de los jóvenes y la contención que pueden lograr desde sus actividades. En esa línea, intenta difundir siempre y colaborar con la obra de Gastón Vigo Gasparotti, un amigo de su Santa Fe natal, que creó y preside la fundación Akamasoa Argentina.
Esta organización continúa en Argentina la obra que el Padre Pedro Opeka realiza en Madagascar, África. Siguiendo la misma forma de trabajar del cura argentino con la cual logró sacar a más de 500.000 personas de la pobreza extrema, ayudó a que se inserten en la sociedad, terminen sus estudios y comiencen a trabajar y los impulsó a construir barrios, colegios y universidades donde antes existían basurales, Poch difunde el espíritu de la organización en todos los ámbitos en que se mueve y fomenta la actividad deportiva en la misma.
Ser representante de jugadores puede ser una actividad más, la diferencia es el tipo de ser humano que asume ese rol. No todo es lo mismo, ni todos son lo mismo.
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