Vi pelear a los dos: Muhammad Alí hubiese humillado a Tyson antes de noquearlo

Qué hubiera pasado si los dos pesos pesado hubiesen coincidido en una pelea. El periodista que presenció los combates de cada uno, enumera las razones por las que el más sagaz hubiese derrotado al más feroz

Especial para Infobae
Dos estilos, dos ídolos, dos campeones. El autor imagina cómo hubiera sido el enfrentamiento de estos dos grandes pesados que dominaron por año la mayor categoría del boxeo.
Dos estilos, dos ídolos, dos campeones. El autor imagina cómo hubiera sido el enfrentamiento de estos dos grandes pesados que dominaron por año la mayor categoría del boxeo.

Para transitar esta pelea imaginaria deberemos fijar un punto referencial que nos ubique en un tiempo y en una circunstancia. Ese punto de partida nos servirá para llevar a cabo la hipótesis más admisible pues será en esos periodos donde se darán inequívocas simetrías comparables.

Muhammad Alí era campeón del Mundo al momento de ser sancionado con el retiro de su licencia por negar su alistamiento a las fuerzas armadas mientras se llevaba a cabo la guerra en Vietnam. Su pelea previa a la suspensión la había realizado el 22 de marzo de 1967 noqueando a Zora Folley en el 7° round. Tres años y medio después, el 26 de octubre de 1970, volvió a los rings frente a Jerry Quarry a quien derrotó por nocaut en el 3°asalto.

Muhammad Alí tenía por entonces 28 años y llevaba disputadas 29 peleas de las cuales había ganado 24 por nocaut, incluyendo la que lo consagró campeón mundial frente al temible Sonny Liston el 25 de febrero de 1964 en Miami.

Mike Tyson ya no era campeón del mundo al momento de ir a prisión por violar a Desiderée Washington en la suite 606 del hotel Canterbury de Indianapólis el 17 de Julio de 1991. La jueza Patricia Gifford lo condenó a 6 años de prisión y una indemnización de 30.000 para su víctima, aunque por buena conducta recuperó su libertad a los 3 años y 8 meses.

En ese momento Tyson tenía 29 años había perdido su invicto y su corona mundial frente a James Douglas por nocaut en el 10° round en Tokio. Antes de ello había ganado 37 peleas de las cuales 33 fueron por nocaut y cuatro por decisión. Sólo le habían aguantado James Tills y Mitch Green en el 86’ y James Smith y Tony Tucker en el 87’, rivales de gran experiencia y muchas mañas. Y este detalle no será menor a medida que avancemos en el análisis.

Tyson sale de presión donde estuvo tres años y medio, dispuesto a reconquistar el título de campeón del mundo.
Tyson sale de presión donde estuvo tres años y medio, dispuesto a reconquistar el título de campeón del mundo.

Tomemos entonces como referencia para un imaginario encuentro dos peleas emblemáticas: Ali-Foreman (1974) y las dos Tyson-Holyfield (1996 y 1997). Para validar este parámetro veamos los factores convergentes:

1) Los dos venían de largas ausencias, habían sido campeones mundiales, eran celebridades muy cotizadas y el público los amaba.

2) Los dos ambicionaban recuperar sus coronas, tenían edades de plenitud física y habían definido sus estilos.

3) Ambos debían recomenzar con peleas de menor riesgo supuesto hasta llegar a la del campeonato; pero no fue así.

4) Tyson recuperó el titulo frente a Frank Bruno (K.O.T en el 3°) tras dos peleas muy fáciles y sin gasto físico: Peter Mc Neeley y Buster Mathis, en total 4 rounds. Eso ocurrió cuando tenía 30 años, el 16 de marzo de 1996.

5) Alí en cambio recién pudo llegar hasta el entonces invencible campeón George Foreman tras 17 peleas durísimas ante los rivales más poderosos del momento como Ringo Bonavena, Joe Frazier (ex campeón del mundo, pelea y revancha agónicas), Ken Norton (también dos veces con rotura de su mandíbula), Buster Mathis, Jimmy Ellis y Floyd Patterson (ambos ex campeones mundiales), entre otros. Al momento de llegar a Kinshasa para enfrentar a Foreman había subido esta difícil cuesta y tenía 32 años cumplidos el 30 de octubre de 1974.

Para recuperar el título perdido, Alí se enfrentó a duras batallas, entre ellas, donde derrotó a Ringo Bonavena luego de una áspera evolución del combate.
Para recuperar el título perdido, Alí se enfrentó a duras batallas, entre ellas, donde derrotó a Ringo Bonavena luego de una áspera evolución del combate.

6) Tyson enfrentó a Holyfield en Las Vegas con 47 peleas realizadas y Alí peleó contra Foreman en el Congo también con 47; hay dos significativas diferencias: los rivales de Alí fueron todos de primerísima línea y tenía dos años más que Tyson. Y por último:

7) Los tres años de Alí fuera del boxeo fueron para predicar sus creencias religiosas y militar en el Muslim enfrentando los graves cargos de deserción ante un tribunal militar, mientras que los tres años y medio de Tyson en prisión se cumplieron de manera licenciosa no exento de drogas, mujeres y alcohol, según su propio testimonio.

¿Qué plan de pelea podría haber llevado Tyson que no fuera el de atacar de entrada a Alí? ¿Sabría hacer otras cosa? ¿Podría hacerla ante un rival de tantos recursos?

Tyson, el de la pegada más fuerte y el ataque más veloz entre los pesados de la historia, sólo podría recurrir a encontrar el espacio para conectar su temible combinación de dos golpes con la misma partida: la izquierda en gancho a los intercostales para cortar el aire y el gancho ascendente a cualquier destino de la cabeza. Fue ésta su fórmula para consumar los 44 nocauts obtenidos en su notable campaña; pero este recurso único también explica cinco de sus derrotas pues la restante fue por descalificación, producto de su furioso mordisco a Holyfield en el 3° asalto de la pelea revancha.

A Tyson le ganaron dos boxeadores ortodoxos de calificados recursos técnicos como Evander Holyfield –quien además lo volvió loco con sus palancas, amarres, cabezazos y provocaciones verbales– y Lennox Lewis, un ingles de fina estampa, gran estatura, impecable manejo del jab izquierdo y armonioso desplazamiento en retroceso.

Lewis era la mitad de Alí en destreza técnica, personalidad y corazón. Sin embargo eso fue suficiente para que venciera a Tyson por nocaut en el 8° asalto. No contaremos las últimas dos derrotas contra Danny Williams (30-7-2004) ni la de Kevin Mc Bride (11-6-2005) pues ya Mike no era Tyson. Un caso similar al de Alí que perdió las últimas dos contra su ex sparring, el bueno de Larry Holmes (2-10-80 por K.O en el 10°) y Trevor Berbick (11-12-81 por puntos) cuando la artrosis y las deudas escribirían cruelmente los capítulos finales de tan bella y dramática historia.

Ali medía 1.91 y Tyson 1.78. Y el alcance de brazos de Muhammad era de 198 cm contra 180 cm de Tyson.

Los impresionantes músculos de Tyson fueron logrados con anabólicos y otros aditamentos muy comunes en los gimnasios, los de Muhammad con ejercicios de Calistenia, una gimnasia griega, tradicional en los boxeadores.

Estas conformaciones musculares han producido siempre el dilema de una mayor fuerza en la pegada (Tyson) a cambio de una más veloz soltura en los brazos (Alí) para “picar como una avispa y flotar como una mariposa". No es todo: haber trabajado la fuerza con mucha carga en el gimnasio también produce glúteos, cuadriceps y gemelos muy gruesos, marcados y fuertes (Tyson) que terminaran conspirando ante la necesidad de un desplazamiento rápido lateral o en retroceso (Alí) con piernas mas finas logradas a favor de la acumulación de kilómetros de running matutinos. Más aún, he visto a Muhammad correr un par de kilómetros hacia atrás en forma recta sobre un campo de hierba para endurecer sus glúteos y agilizar sus piernas.

¿Cuál hubiese sido la chance Tyson para ganarle a Alí? Sólo con un golpe de nocaut en los primeros cinco asaltos, ejerciendo mucha presión de ataque
¿Cuál hubiese sido la chance Tyson para ganarle a Alí? Sólo con un golpe de nocaut en los primeros cinco asaltos, ejerciendo mucha presión de ataque

¿Qué pelea realizaría Alí? No caben dudas: la misma que hizo frente a los muchos Tyson que enfrentó en su larga y brillante carrera de 61 combates. Joe Frazier pegaba menos fuerte que Tyson pero tenía un ritmo de ataque mucho más sostenido. Foreman era más alto que Tyson y hacía partir los golpes con mayor velocidad. Y Sonny Liston era un pegador de implacable ofensiva y fulminante pegada. Estos tres ejemplos son los que, con matices, más se aproximan al estilo de oponente que hubiese significado Tyson para Muhammad.

Estos factores técnicos en los cuales debiera apoyarse cualquier estrategia resultarían algo menos importantes que el psicológico. Holyfield le ganó a Tyson porque lo dominó mentalmente en las dos peleas. En la última lo sacó de quicio hasta el desequilibrio. Fue cuando al comenzar el 3° round escupió el protector bucal y harto de los foules y de los insultos susurrados al oído en cada clinch, fue directamente a morderlo hasta su descalificación.

Muhammad, 22 años años antes que esto ocurriera, había debilitado a Foreman antes de subir al ring del estadio nacional de Kinshasa. La pelea terminó resultándole una pesadilla a George pues Alí le quedaba lejos cuando se proponía atacarlo y demasiado cerca cuando intentaba contragolpearlo. Nunca pudo resolver el tema de un espacio propicio para dispararle golpes. Alí siempre salía de la zona de fuego del noqueador y achicaba los espacios cuando elegía las sogas para la réplica. Fue en tales circunstancias que generó los tres golpes de nocaut (8° asalto, el 30-10-74 en Kinshasa) con los cuales recuperó por segunda vez su corona del Mundo.

— ¿Cuál hubiese sido la chance Tyson para ganarle a Alí? Sólo con un golpe de nocaut en los primeros cinco asaltos, ejerciendo mucha presión de ataque.

— ¿Cuál hubiese sido la chance de Muhammad de ganarle a Tyson? Llevarlo a una pelea larga, desgastarlo con el jab izquierdo, dominarle siempre la distancia, aprovechar todos los huecos para colar la derecha entrando y saliendo de la media distancia. Y obviamente desequilibrarlo emocionalmente hasta lograr que las dudas le quiten la necesaria entereza mental que lo impulsa. Para Muhammad no hubiese sido difícil lograrlo pues era su especialidad.

Sonny Liston contra Muhammad Alí en Miami Beach, Florida, el 25 de febrero de 1964. En una pelea contra Tyson, Alí hubiese buscado alargar el desarrollo y desequilibrarlo desde lo anímico.
Sonny Liston contra Muhammad Alí en Miami Beach, Florida, el 25 de febrero de 1964. En una pelea contra Tyson, Alí hubiese buscado alargar el desarrollo y desequilibrarlo desde lo anímico.

Los peleadores como Tyson apuestan a su agresividad y a lograr el primer golpe neto que les abra el camino. Si lo obtienen –por lo general es así– se impondrán; pero cuando el rival no lo facilita en el corto plazo tienden a deprimirse hasta la impotencia. Tal situación los “saca” del combate y son capaces de hacer cualquier cosa: algunos prefieren irse del ring como Mano de Piedra Duran frente a Ray Sugar Leonard y otros morder al rival como Bonavena a Lee Carr en los Panamericanos del 63’ o Tyson a Holyfield en la revancha del 96’.

Hubiésemos visto la pelea récord de audiencias, venta de tickets y apuestas. No se hubiese hablado de otra cosa en el mundo del deporte desde dos meses antes hasta la eternidad de la leyenda. Imaginar nada más la subida al ring de Tyson con sus pantalones negros, anchos, su toalla blanca en el grueso cuello de acero y aquella mirada intimidante… Y del otro lado cómo se hubiese enloquecido la multitud al advertir a un Alí concentrado, con la mirada fija y taciturna dentro de su bata blanca. Dos verdaderos gladiadores antiguos sin músicas estridentes, ni disfraces, ni escafandras, ni circo, listos para pelear y asegurarse la vida pues una pelea de tal magnitud le hubiese significado a cada uno de ellos no menos de 200 millones de dólares mas los royaltis generados por las diferentes plataformas.

Si Tyson no lo tomaba a Alí con algún golpe sorpresivo, no previsto, pues los de manual jamás le hubiesen llegado y mucho menos en los rounds iniciales, Muhammad hubiera ganado esa pelea.

Tras verlos combatir a ambos muchas veces, escribir sobre ellos y transmitir en muchos casos sus peleas, no me quedan dudas que Muhammad Alí habría dominado mental, técnica y tácticamente a Tyson hasta jugar con él y humillarlo antes de ponerlo nocaut.

Que bendición tan grande la de haberlos visto pelear personalmente para poder imaginar lo que jamás sucederá.

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