El traslado de Pablo Bebote Álvarez (Foto: NA)
El traslado de Pablo Bebote Álvarez (Foto: NA)

Fijó domicilio en su departamento del barrio de Palermo. Tras pasar casi dos años en prisión, Pablo Alvarez, el famoso Bebote, dejó esta mañana el penal de Melchor Romero para instalarse en su casa, controlado con una tobillera electrónica. El ex jefe de la barra brava de Independiente estaba detenido desde el 24 de octubre de 2017 por dos causas. La primera, por extorsión a quién entonces era técnico del club, Ariel Holan, a quién según el proceso judicial en marcha le habría exigido 50.000 dólares para que la barra viaje al Mundial de Rusia so pena de poner un clima pesado en el estadio de Avellaneda. La segunda y más grande, por asociación ilícita que no sólo tiene elevado a juicio a la cúpula de la barra sino también a Héctor Yoyo Maldonado, secretario general del club, mano derecha de la familia Moyano y protesorero del gremio de Camioneros. Es la causa donde también pende de un hilo la suerte de Pablo Moyano, sobre quién pesó el año pasado un pedido de prisión del fiscal Sebastián Scalera quién debería decidir en los próximos meses su elevación a juicio, algo que después de las elecciones primarias de agosto quedó en una nebulosa.

A Alvarez le concedieron el beneficio por dos motivos. El primero, en la causa de asociación ilícita, porque sus declaraciones como cuasi arrepentido (no se le otorgó este tratamiento pero sí se valoraron las pruebas que aportó) fueron para la Justicia clave para avanzar en el caso. Fue en julio que la Justicia decidió liberar a todos los barras que aportaron datos que, según el fiscal Scalera, luego fueron corroborados en distintas instancias. Pero aún con ese beneficio, mientras sus compañeros de tribuna salían en libertad, Bebote seguía detenido porque el juez Márquez, que tenía la causa por la extorsión a Holan, consideró que había riesgo de fuga ante la inminencia del comienzo del juicio oral, fijado para el 9 de octubre. La defensa del barra apeló y ahora el Tribunal Oral 5 encargado de llevar adelante las audiencias, le dio la razón, considerando que la pena mínima por el delito de extorsión es de dos años y medio y Alvarez ya lleva 23 meses detenido. En este proceso le ofrecieron a Bebote un juicio abreviado, que significa no ir al banquillo, declararse culpable y recibir la condena mínima. Pero asesorado por sus letrados Rubén Reznik y Alejandro Pérez, desecharon la propuesta: si admite que extorsionó a Holan, uno de los delitos que se le endilgan a la asociación ilícita quedaría probado. Y si a eso se suma lo que hay sobre reventa de entradas, trapitos y relaciones non santas con la dirigencia, quedaría al borde de una condena de prisión efectiva.

¿Qué puede pasar con ambas causas? En el caso de Holan, la clave pasa por si el entrenador repetirá en el juicio oral lo que dijo en la instrucción: que se sintió amenazado. Si lo hace, la posición de Alvarez será muy frágil. Si en cambio suaviza su visión, puede salir absuelto. Pero la causa que más preocupa a él y a la familia Moyano, es la de la asociación ilícita. Alvarez contó con lujo de detalles cómo lo contrataron para voltear al ex presidente Javier Cantero, cómo les financiaban con dinero del gremio los viajes al exterior para seguir a Independiente, cuánto se aportaba para el cotillón de los partidos de local y, sobre toda las cosas, la cantidad exorbitante de tickets para la reventa que obtenían sin pasar por el club, sino que se las entregaban en la empresa que las hacía, Integradores S.A., ubicada frente a la Plaza de Mayo. El allanamiento sobre esa empresa fue positivo y uno de sus dueños admitió que le entregaban a Damián Lagaronne, socio de Bebote, todo lo que él solicitaba previamente y que eso era por indicación del propio club. Integradores S.A. es una empresa ligada al gremio de Camioneros hace más de 20 años, por lo que la confesión de uno de sus dueños es insospechada de intereses espurios. Por eso daba la sensación de que el fiscal Scalera aceleraría los tiempos y elevaría a juicio a Pablo Moyano, quién según Bebote era el hombre que negociaba con ellos, a través de Roberto el Polaco Petrov, miembro de Camioneros y de la barra del club. Pero tras el resultado de las Paso, todo quedó por ahora en un impasse. Nada que sorprenda en esta bendita República Argentina.

 

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