
“Hay una cierta paciencia y reflexión en escribir una carta, una paciencia que no se exige ni se respeta al hablar, enviar mensajes o correos electrónicos. En una carta, como dice Sybil, puedes tomarte el tiempo de decir lo que realmente piensas y, cuando la envías, se vuelve permanente”, expresó Virginia Evans, en un intercambio de mails con Infobae que le hace honor a su novela bestseller: La Corresponsal.
La oriunda del noreste de Estados Unidos, reflexionó sobre el poder de lo escrito y el modo en que la correspondencia puede revelar verdades que muchas veces resultan imposibles de decir en persona. Con La Corresponsal, Evans se interna en la memoria, la esperanza y los vínculos, eligiendo el formato epistolar para dar vida a Sybil, su protagonista, una mujer que observa desde las sombras y enfrenta su propio pasado.
PUBLICIDAD
La inspiración inicial detrás de esta historia surgió tras la lectura de 84, Charing Cross Road de Helene Hanff, una obra estructurada a partir de cartas. A partir de esa experiencia, Evans sintió el impulso de explorar el formato epistolar para narrar su propia historia. El personaje de Sybil apareció de inmediato en su imaginación: una mujer atravesada por un duelo persistente que, en el invierno de su vida, observa el pasado para enfrentar sus recuerdos.

Durante el intercambio de preguntas y respuestas, Evans reconoció su preferencia por los libros escritos en cartas. “Disfruto de los espacios en blanco, los saltos de página y la variedad que posibilita este tipo de narración”, comentó. Además, considera que el relato epistolar ofrece una experiencia de lectura singular, donde la historia escrita constituye el andamiaje de una verdad más profunda, que transcurre fuera de las páginas y que el lector debe intuir.
PUBLICIDAD
Desde el comienzo, Virginia sintió que conocía a Sybil con profundidad, como si la protagonista hubiera llegado a su mente ya delineada. Esto le permitió sumergirse con naturalidad en su mundo interior y plasmar una voz íntima y compleja. Sybil, una mujer que observa a quienes la rodean y rara vez se deja ver, es capaz de enfrentar sus fracasos con honestidad, aunque a menudo no lo admita en sus cartas. Para Evans, la autenticidad del personaje se revela especialmente en la correspondencia con Colt, donde emerge su verdadero yo.
La novela se construye como una meditación sobre la memoria, el paso del tiempo y las oportunidades perdidas. Evans define la historia como un recorrido por el duelo prolongado y la decepción, pero también por la esperanza. Sybil convive con el peso de los remordimientos, aunque experimenta episodios de triunfo que abren la posibilidad de la reconciliación. Para ella, ese anhelo de reparar constituye una parte esencial del mensaje optimista que atraviesa la obra.
PUBLICIDAD

El poder de la palabra escrita y el papel de las cartas
Para la autora, la escritura de cartas abre una dimensión introspectiva que otros modos de comunicación no permiten. Evans sostiene que “hay una cierta paciencia y reflexión en escribir una carta, una paciencia que no se exige ni se respeta al hablar, enviar mensajes o correos electrónicos”.
Destaca que en las cartas es posible tomarse el tiempo necesario para decir lo que realmente se piensa y que, una vez enviada, la carta “se vuelve permanente”. En palabras de Evans, el acto de escribir cartas requiere una atención y una paciencia que no suelen existir en la inmediatez de otros formatos, y esto permite explorar emociones y verdades que muchas veces permanecen ocultas.
PUBLICIDAD
Este proceso, según Evans, resulta fundamental en la novela, donde la honestidad se revela en el papel y las cartas se convierten en el escenario donde los personajes pueden decir lo que no se animan a pronunciar en voz alta. Además, la autora disfrutó el desafío de combinar la intimidad de los personajes con el contexto social y político de la época en que transcurre la historia. Le resultó estimulante ubicar a Sybil en un momento y lugar determinados, dotando a la novela de múltiples referencias históricas que enriquecen el relato sin restarle cercanía. Evans se propuso crear una atmósfera en la que la vida personal y el devenir colectivo se entrelazan de manera orgánica.

El estilo de Evans se caracteriza por la contención y la confianza en el lector. Considera que el verdadero placer de la lectura surge cuando el texto deja espacio para que cada persona complete y descubra, en vez de ofrecerlo todo explicado. “Tuve que asegurarme de que cada frase escrita en las cartas fuera algo que ese personaje realmente diría”, explicó, y agregó que fue un aprendizaje sobre cuánto se puede omitir sin que la historia pierda riqueza.
PUBLICIDAD
Por otro lado, para la autora, saber cuándo terminar una historia es un momento abrupto pero claro. “Siempre llega un instante, y es como un martillo, de repente, cuando estoy harta de la historia, de los personajes, y siento que ya no tengo nada más para dar”, explicó. Ese agotamiento, esa certeza de haber entregado todo, es la señal definitiva de que la obra está terminada.

Recepción del libro y respuestas de los lectores
Desde la publicación de la novela, Virginia se sorprendió con la inteligencia y sensibilidad de sus lectores. Frecuentemente, le señalaron aspectos de la trama o de los personajes que ella misma no había advertido. Lo más conmovedor para la autora es cuando alguien le confiesa que atravesó una experiencia similar a la de Sybil y que la novela logró captar esa vivencia con precisión.
PUBLICIDAD
Sobre el reconocimiento obtenido, Evans lo describe como un acontecimiento inesperado y estimulante. “Fue una experiencia surrealista, algo que nunca pensé que viviría. Es un impulso, un estímulo, y todo ha sido muy divertido”, comentó la autora sobre su llegada a la lista de los más vendidos deThe New York Times. Y también reveló que está trabajando en un nuevo proyecto. “Sí, estoy escribiendo una nueva novela. Soy de un solo truco: solo escribo novelas”, escribió.
Para Virginia Evans, la literatura es un acto de fe en el futuro y en la capacidad de recomenzar. La autora insiste en que la esperanza atraviesa toda su obra, convencida de que, pese a las pérdidas y los tropiezos, “la vida todavía puede (y va a) estar bien”. Su entrega a la ficción es total: la autora estadounidense entiende la escritura como una vocación y una necesidad vital, una manera de observar el mundo y de transformar cada experiencia en materia narrativa. “Es lo que soy y no puedo alejarme de eso”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Textos de IA o escritos por humanos: qué halló un estudio al medir la preferencia de los lectores
Una investigación publicada en Judgment and Decision Making comparó relatos cortos de temática similar y midió interés, absorción y calidad percibida. Los generados por ChatGPT obtuvieron valoraciones más altas en ambas dimensiones

7 libros que muestran la fuerza de las autoras latinoamericanas
La selección recorre desde la crónica patagónica hasta el folkhorror brasileño, con historias sobre cárceles, fronteras, guerras domésticas y pueblos arrasados que amplían el mapa literario de la región

Werner Herzog recibirá la mayor distinción honorífica del Festival de Cine de San Sebastián
El director alemán de ‘Aguirre, la ira de Dios’ y ‘Fitzcarraldo’ protagonizará la gala de apertura del certamen vasco, donde también presentará su nueva película ‘Bucking Fastard’
Los 12 libros que no hay que perderse en la Feria de Editores 2026
La FED reúne este fin de semana a sellos de todo el país, con una oferta que incluye títulos de Romina Paula, Renata Schussheim, Santiago Gerchunoff, Belén Mentasti e Inés Ulanovsky, entre otros

Sofía Balbuena, una escritora entre Salto y Madrid: “Cuento la mugre de ser mujer”
Este año se llevó el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve por un libro cuyas protagonistas no son heroínas. "El gesto feminista es romper, me parece infantil", dice. Se presenta esta tarde en la Feria de Editores.




