
Un avance científico en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York reavivó el interés por una de las obras centrales de Johannes Vermeer, considerado uno de los grandes maestros de la pintura barroca neerlandesa.
Especialistas del museo descubrieron, utilizando análisis técnicos avanzados, la existencia de una figura masculina sobrepintada en el fondo de “A Maid Asleep” (1656-57). Este hallazgo apuntó a que el artista pudo incluir un autorretrato oculto en la composición.
El descubrimiento podría modificar la interpretación histórica de la pintura y brindar perspectivas inéditas sobre las intenciones y técnicas del maestro holandés.
El equipo científico del Met identificó que, originalmente, Vermeer representó a un hombre con el brazo izquierdo en alto, como si estuviera pintando frente a un caballete. La postura y orientación de la figura indican que se trataba de un reflejo en un espejo enmarcado, no de un retrato colgado. Aunque los rasgos faciales no se distinguen con nitidez, la posición sugiere que podría tratarse del propio Vermeer, capturado en un autorretrato indirecto.

Breve semblanza de Johannes Vermeer
Johannes Vermeer nació en Delft, Países Bajos, en 1632 y falleció en 1675. A lo largo de su vida, produjo cerca de 35 a 40 pinturas reconocidas, aunque su legado solo fue verdaderamente apreciado siglos después de su muerte. Se especializó en escenas de género y retratos domésticos, caracterizados por su meticuloso tratamiento de la luz y el color, así como por el ambiente de quietud y misterio que transmiten sus composiciones.
Vermeer es célebre por obras icónicas como “La joven de la perla”, “La lechera” y “Vista de Delft”. Buena parte de su producción muestra mujeres en espacios interiores, enfrascadas en tareas cotidianas y rodeadas de objetos cuidadosamente seleccionados, lo que otorga a sus cuadros una atmósfera única y reconocible.
A diferencia de muchos pintores contemporáneos, Vermeer llevó una carrera discreta y en vida no alcanzó la fama internacional que hoy se le atribuye. Su minuciosidad le llevaba a realizar pocas obras al año y, tras su muerte, su nombre permaneció en relativo anonimato hasta ser redescubierto en el siglo XIX.
La figura de Vermeer se encuentra rodeada de cierto misterio, ya que existen pocos datos documentales sobre su vida personal y su proceso artístico.

Comparación histórica y contexto artístico
La publicación especializada añadió un argumento comparativo clave: la composición de “The Naughty Drummer” (hacia 1655), obra de Nicolaes Maes, contemporáneo de Vermeer y expuesta en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid.
En ese cuadro, Maes muestra a una madre reprendiendo a su hijo por tocar el tambor y despertar a un bebé. Sobre la cabeza de la mujer, un espejo refleja a un artista ante su caballete, considerado un autorretrato de Maes.
Según The Art Newspaper, es muy probable que Vermeer conociera la obra de Maes e incluso la hubiera visto personalmente, lo cual respalda la posibilidad de que el recurso artístico lo inspirara para su propia pintura.
Durante el proceso creativo, Vermeer decidió eliminar la figura reflejada en el espejo de “A Maid Asleep”, reemplazándola por un espejo más pequeño sin reflejo, una mesa y el marco de una ventana.
Aunque los motivos de esta modificación permanecen en la especulación, los especialistas del Met estiman que buscaba centrar la atención del espectador en la mujer retratada y evitar distracciones, alterando así de forma deliberada el significado de la escena.

Debate sobre la identidad femenina en la obra
El debate sobre la identidad de la figura femenina cobró fuerza tras estos descubrimientos. En 2023, el Met ya sugirió que la figura sobrepintada podría corresponder a un autorretrato de Vermeer, y la investigación reciente fortaleció esta teoría. Según el equipo del museo, la mujer dormida en la mesa no sería una sirvienta, como señalaba la interpretación tradicional, sino una modelo profesional.
El elaborado vestido y los pendientes de perlas no corresponden a los de una empleada doméstica de la época, apoyando esta hipótesis. Una publicación reciente del Rijksmuseum, citada por The Art Newspaper, profundiza: “La joven sería la modelo ricamente ataviada del artista, agotada de posar o de beber”.
De confirmarse esta interpretación, el título histórico de la obra, vigente desde 1696, podría ser equívoco. Los expertos proponen que el cuadro, más allá de “A Maid Asleep”, podría titularse “La modelo dormida”.
Este hallazgo reveló detalles inéditos en la obra de Vermeer, replanteó la identidad de los personajes y propuso nuevos caminos de análisis para el arte del Siglo de Oro neerlandés. La combinación de investigaciones técnicas y nuevas lecturas históricas acerca a estudiosos y público al misterio que envuelve tanto la vida del pintor como el universo compartido en sus lienzos.
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