
Bianca es una, es otra, y otra. Primero, una chica-mujer, luego, también, su yegua y la gata que adopta tras “el suceso”. Ya adulta, o eso se confunde tras una bruma onírica en el parlamento que se raspa en su garganta cuando lo escupe. Vuelve al campo, pero no es un regreso más, esta vez lo hace con una misión, de la que el público será testigo.
El escenario apenas iluminado, por momentos, por luces azules, cubierto de yuyos y con un alambrado, anuncia un relato bucólico, pero no. Ante todo, lo que se irá desgranando a lo largo de los cerca de cincuenta minutos que dura la obra es un manifiesto. Maia Lancioni se carga a cuestas este unipersonal –que no es tal porque la acompaña Catalina Telerman en música y efectos sonoros– que maneja la ironía, el absurdo y casi rasguña lo trash para verbalizar lo indecible.
El vértigo se apodera de Bianca, que no para, y en la carrera que corre para perseguir su objetivo se lleva puesto todo lo que se le cruce, incluso a su madre, muerta o ausente –que a los efectos de la historia da casi igual–. Pero no para Bianca, que de algún modo se lo reclama.
Con una búsqueda estética despojada, Indómita, la vuelta al pago no precisa más, porque se vale de un texto potente, de una actuación sólida y del placer que provoca la música en vivo, que envuelve con la voz de Telerman acompañada, paradójicamente, por uno de los instrumentos menos validado estéticamente, el bombo.

Hay textos que nacen con cierto destino, pero transformarse en algo más y no saber hasta dónde puede llegar. Indómita no fue concebido como pieza teatral –aunque sí para una lectura performática–, sin embargo, saltó al escenario porque en sí mismo esconde un mensaje que amerita ser proclamado, vociferado. Dueño de una ironía muy sutil, que bombea hacia el lado del humor oscuro, oscurísimo, provoca risas nerviosas y apretadas en algunos, y tragar saliva con esfuerzo, en otros.
Feminista, con o sin intención, esta obra de mujeres –al menos en los roles principales, guion e idea, dirección, actuación, música y escenografía– merece ser vista porque abre la posibilidad de la pregunta, sobre todo por lo no dicho. El humor soslayado tras la música que galopa al compás de las metáforas rurales se embute de modo impensado, casi como cuando se sacude la mano para alejar una mosca. Y es que sí, el público quiere, necesita, alejarse de lo que Bianca dice, hace y le sucede. Sin embargo no puede. Existe una tracción y una atracción hacia ella.

La metáfora es clave. Suaviza la violencia que está enraizada en el discurso social en torno a qué callar, a las apariencias, al deber ser, a la locura, el desenfreno y la violencia. Pero un día el dique se fisura, y el agua se torna imparable, indomable. Indómita.
Es interesante el contrapunto que se da entre la música que serena –”que calma a las fieras…”– y lo vertiginoso de la actuación; es comprensible, de lo contrario podría colapsar. Se agradece. Tal vez por ello es que cuando cae el telón imaginario nos podemos retirar sin angustia. Pero Bianca, su accionar y las preguntas por ese hecho que vivió acompañarán a los espectadores. Y habrá que darles respuestas de algún modo.
Indómita, la vuelta al pago es la definición más clara de que no es necesaria mucha parafernalia cuando se tiene algo para decir. Bastan una buena actriz, un buen libro, una dirección precisa y música en vivo. El resto, como se suele decir, es cotillón.
* Indómita, la vuelta al pago se presenta en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, C. A. B. A. Funciones: domingos a las 17, hasta el 27 de noviembre.
Texto: María Lucila Quarleri; actúa: Maia Lancioni; música y efectos sonoros: Catalina Telerman; dirección: Cintia Miraglia.
Seguir leyendo
Últimas Noticias
Hace 50 años llevaba cuadros en colectivo, hoy Daniel Maman es un referente del arte argentino: “Lo que miro lo siento acá adentro... es algo en las tripas”
Vendía libros hasta que un cliente lo convenció de cambiar. Ahora tiene una importante galería en Buenos Aires y otra en Miami. “Si la Argentina empieza a despegar económicamente de una vez por todas, nuestro arte también va a despegar”, sostiene

El único museo de Estados Unidos dedicado exclusivamente al arte latino cumple 30 años con cómics, arte chicano y nuevas exposiciones
El Museum of Latin American Art (MOLAA) en Long Beach, California, conmemora el aniversario con un plan de expansión de 125 millones de dólares para ampliar su colección y sus programas educativos

‘Puntos de Vista’ reúne ternura, ironía y crítica en cuentos narrados por gatos, libros y una inteligencia artificial
En este texto, la autora reflexiona sobre los relatos de su nuevo libro, donde insólitos personajes ponen en tensión las ideas heredadas y las formas de narrar

León XIV y el algoritmo: el heredero inesperado de una estrategia que Francisco tardó años en construir
Gonzalo Fiore Viani y Nelson Specchia reconstruyen la táctica global de Bergoglio y el modo en que Prevost la continúa para poner a la Iglesia en el centro del debate sobre inteligencia artificial

Escribió sobre magos olvidados, lo guardó en secreto y tras 100 años salió a la luz: encuentran un texto perdido de Houdini
El manuscrito, titulado An Interesting Scrapbook, fue hallado en el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin y se publica en la edición número 79 de The Strand Magazine, exactamente a un siglo del fallecimiento del ilusionista húngaro




