Guantánamo enfrenta inundaciones de aguas residuales y daños en viviendas sin respuesta del régimen cubano

El testimonio, divulgado por Árbol Invertido en la serie “Ay, Cuba”, describe cómo el agua contaminada entra al hogar desde hace años y señala que las autoridades están al tanto sin solución efectiva

Una cama metálica con el colchón manchado se encuentra sobre un suelo agrietado y cubierto de agua turbia dentro de una habitación.
Una mujer de Turey, en Baracoa, denunció que su vivienda se inunda con aguas residuales cada vez que llueve. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una mujer del reparto Turey, en Baracoa, denunció que su vivienda se inunda con aguas residuales cada vez que llueve, una situación que, según afirmó, expone a su familia y a otros menores del barrio a condiciones insalubres.

El caso refleja las dificultades de hogares cubanos que enfrentan fallas de saneamiento y limitaciones económicas para resolver daños básicos dentro de sus casas.

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La residente explicó que el agua contaminada corre por ambos lados de su propiedad y termina dentro de la vivienda durante las lluvias. En la zona baja donde vive, los desagües permanecen cerca de las casas y afectan la circulación de los vecinos, incluidos niños que deben atravesar las áreas anegadas.

El testimonio fue difundido por Árbol Invertido en un video de su serie “Ay, Cuba”. La mujer sostuvo que el problema persiste desde hace años y que las autoridades conocen las condiciones del sector, aunque no han dado una respuesta que evite las inundaciones ni el paso de aguas albañales por las zonas habitadas.

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Pies y tobillos descalzos con manchas de barro, parcialmente sumergidos en agua turbia con ondas sobre la superficie.
La residente afirmó que el agua contaminada corre por ambos lados de su propiedad y entra en la casa durante las lluvias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las lluvias agravan un problema de saneamiento en Turey

La denunciante señaló que los menores son uno de los grupos más afectados por la falta de drenaje. Según relató, hay niños que caminan entre aguas contaminadas se enferman con frecuencia. La publicación no precisa los padecimientos ni presenta un diagnóstico médico, pero recoge la preocupación de la familia ante la exposición cotidiana a residuos.

La falta de infraestructura para evacuar las aguas pluviales y residuales mantiene a las viviendas vulnerables cuando llueve. En comunidades con calles bajas o sistemas de alcantarillado deteriorados, el agua puede ingresar a los hogares, afectar muebles, ropa y alimentos, además de limitar la movilidad de quienes residen en el lugar.

En el caso de esta familia de Guantánamo, una inundación dañó el colchón utilizado por uno de los hijos de la mujer, quien presenta problemas de salud. La madre dijo que le ofrecieron reemplazarlo, pero que nunca recibió el recurso prometido. El daño material se convirtió en una preocupación adicional para un hogar que ya convive con la acumulación de agua residual.

Habitación con el suelo cubierto de agua turbia, paredes con humedad y una cama y una mesa elevadas sobre bloques de hormigón y neumáticos.
La falta de drenaje en Turey expone a niños y vecinos a cruzar áreas anegadas por aguas albañales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un colchón cuesta 13 mil pesos y compite con la compra de comida

La mujer calculó que adquirir un colchón nuevo cuesta alrededor de 13 mil pesos cubanos, unos $19.17 al tipo de cambio informal. Para ella, ese gasto implica escoger entre mejorar las condiciones de descanso de su hijo enfermo o comprar alimentos para el resto de la familia. “Si lo gasto en el colchón, no puedo gastarlo en comida”, afirmó en el video.

El planteamiento muestra cómo un problema de servicios públicos puede trasladarse a la economía doméstica. Una inundación que afecta una vivienda no solo deja daños en la infraestructura, sino que obliga a las familias a sustituir objetos de uso diario en un escenario de recursos limitados.

La situación descrita en Turey reúne dos factores que inciden en la vida diaria de muchas familias: deficiencias en los sistemas básicos y dificultades para asumir gastos imprevistos. Sin una solución al drenaje, cada período de lluvias puede reproducir el mismo riesgo para las casas cercanas a los canales de desechos.

Varias personas caminan por una calle inundada frente a casas de bloques de hormigón bajo un cielo gris.
La familia de Guantánamo advirtió que la exposición cotidiana a aguas contaminadas afecta la salud de menores del barrio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mujer insiste en que la situación no empezó recientemente y que los residentes llevan tiempo expuestos a las inundaciones. Mientras tanto, su familia busca proteger al menor enfermo y conservar condiciones mínimas dentro de una vivienda a la que el agua residual vuelve a entrar cuando llueve.

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