Libreta de abastecimiento en Cuba en 2026: 64 años de racionamiento, dos fechas fundacionales y la red de Oficodas que aún ordena la mesa

Sigue activa como pieza central del reparto estatal. Un decreto de 1962 y el inicio de las oficinas en 1963 explican su origen. Cómo se arma el padrón familiar y qué condiciona cada compra

Un hombre muestra su cartilla de racionamiento, conocida como "libreta", mientras al fondo se ve una imagen enmarcada de Fidel Castro, en una bodega estatal en La Habana, Cuba, el sábado 2 de mayo de 2026. (AP Foto/Ramón Espinosa)
Un hombre muestra su cartilla de racionamiento, conocida como "libreta", mientras al fondo se ve una imagen enmarcada de Fidel Castro, en una bodega estatal en La Habana, Cuba, el sábado 2 de mayo de 2026. (AP Foto/Ramón Espinosa)
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La libreta de abastecimiento de Cuba sigue vigente en 2026 como parte del sistema estatal de distribución de alimentos, después de más de seis décadas de funcionamiento desde la aprobación de la Ley 1015 en 1962 y de la puesta en marcha formal de las Oficinas de Control y Distribución de Alimentos en 1963. Su permanencia explica por qué todavía es el mecanismo con el que el Estado identifica a los consumidores, define su núcleo familiar y controla qué cantidades de productos básicos pueden comprar dentro del sistema normado.

En agosto de 2026, el sistema cumple 64 años desde su creación legal y 63 años desde la creación de las Oficodas, según las dos fechas que marcan su origen. La primera es el 12 de marzo de 1962, cuando se aprobó la norma que estableció el racionamiento de productos de consumo corriente; la segunda, el 12 de julio de 1963, cuando comenzaron formalmente las oficinas que administran la libreta.

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La libreta surgió después de la Revolución cubana, en un escenario de cambios económicos y políticos y de dificultades de abastecimiento. La explicación oficial sostiene que el Gobierno buscó regular el consumo y garantizar la llegada de determinados productos básicos a toda la población.

La libreta organiza quién compra, dónde compra y cuánto puede recibir

El sistema fue establecido por la Ley 1015 de 1962, que creó la Junta Nacional para la Distribución de los Abastecimientos y reguló el régimen de racionamiento. El Gobierno cubano también relacionó su creación con las restricciones comerciales de Estados Unidos, que empezaron a afectar el suministro de alimentos y otros productos.

Una mujer muestra su libreta de abastecimiento hoy, en La Habana (Cuba). EFE/Yander Zamora
Una mujer muestra su libreta de abastecimiento hoy, en La Habana (Cuba). EFE/Yander Zamora

Cada núcleo de consumidores recibe una libreta en la que se registran los productos que puede adquirir en establecimientos asociados a su domicilio. La persona queda vinculada a un núcleo de consumidores y a comercios minoristas determinados según el lugar donde reside.

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La distribución se realiza a través de la llamada Canasta Familiar Normada. Ese esquema puede incluir arroz, azúcar, aceite, granos, sal, pastas, café y determinados productos cárnicos, aunque tanto las cantidades como la composición de la canasta cambian según las disposiciones oficiales y la disponibilidad.

La responsable de entregar y administrar este control es la Oficina de Registro de Consumidores, conocida como Oficoda. El procedimiento está regulado por el Ministerio del Comercio Interior (Mincin), que establece la inscripción en el registro de consumidores y el otorgamiento de la libreta de productos alimenticios normados.

En la práctica, la cadena funciona de este modo: el Ministerio del Comercio Interior fija la normativa, la Oficoda registra al consumidor, se entrega la libreta y luego la compra se realiza en la bodega o establecimiento asignado. Ese circuito no solo ordena la distribución, sino que también define el acceso de cada persona al sistema.

Una mujer muestra su libro de raciones, conocido localmente como la "libreta", para comprar productos en una tienda estatal subsidiada, o "bodega", en medio del brote de COVID-19, en La Habana, Cuba, el 22 de abril de 2020.REUTERS/Stringer
Una mujer muestra su libro de raciones, conocido localmente como la "libreta", para comprar productos en una tienda estatal subsidiada, o "bodega", en medio del brote de COVID-19, en La Habana, Cuba, el 22 de abril de 2020.REUTERS/Stringer

Tener la libreta no implica recibir alimentos gratis

La libreta como documento de control no equivale a la entrega gratuita de alimentos. Su función es habilitar el acceso a productos de la canasta normada, muchos de los cuales se venden a precios subsidiados por el Estado, de modo que el consumidor paga solo una parte del costo.

La normativa actual contempla la entrega de la libreta a las personas que cumplen los requisitos para estar inscritas en el Registro de Consumidores. Eso significa que el beneficio central del sistema no es la gratuidad, sino la posibilidad de comprar dentro de un circuito racionado y subvencionado.

El rasgo que distingue a la libreta es que no opera solo como un registro de alimentos, sino como una herramienta de identificación y control del consumo. A través de ella, el Estado cubano determina el núcleo de cada consumidor y fija las cantidades de determinados productos que puede adquirir dentro del sistema normado.

Esa estructura ha perdurado desde 1962 hasta 2026, aunque con cambios considerables en las reglas, los productos disponibles y las cantidades asignadas. La longevidad del sistema convierte a la libreta en uno de los instrumentos más duraderos de la organización del abastecimiento en la isla.

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