Defensoría alerta por niños y adolescentes que se autolesionan para evitar el reclutamiento en el Pacífico

Iris Marín pidió reforzar la protección de niños, niñas y adolescentes ante el riesgo de reclutamiento y cuestionó operaciones militares cuando existe posibilidad de que haya menores en los objetivos

Iris Marín, defensora del pueblo de Colombia - crédito Colprensa
Iris Marín, defensora del pueblo de Colombia - crédito Colprensa
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La defensora del Pueblo, Iris Marín, lanzó una alerta por el impacto que está dejando el conflicto armado sobre niños, niñas y adolescentes en distintas zonas del país, especialmente en el litoral Pacífico, donde algunos jóvenes estarían recurriendo a las autolesiones como una forma de intentar evitar el reclutamiento forzado por parte de grupos armados.

Según informó Blu Radio, Marín también llamó la atención sobre el riesgo que enfrentan los menores de edad durante operaciones militares en zonas como Catatumbo, Cauca y Guaviare, donde, según advirtió, su presencia en campamentos o áreas controladas por organizaciones armadas puede ser previsible.

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La defensora pidió al Gobierno adoptar mayores medidas de precaución para impedir que la muerte de niños y adolescentes termine siendo asumida como una consecuencia habitual de los bombardeos contra estructuras ilegales.

“El Estado debe tomar unas medidas de precaución para evitar que siga siendo común la muerte de menores de edad, y debe evaluar hasta qué punto estos operativos de bombardeos realmente son la mejor forma de enfrentar estos grupos”, señaló Marín.

Un hombre enmascarado entrega un fusil a un niño. Otro hombre enmascarado sujeta a un segundo niño. Un tercer niño está sentado. Al fondo, hombres armados y un vehículo.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, lanzó una alerta por el impacto que está dejando el conflicto armado sobre niños, niñas y adolescentes en distintas zonas del país (Imagen Ilustrativa Infobae)

Defensoría pide no normalizar muertes de menores en operaciones

La funcionaria recordó que los niños, niñas y adolescentes continúan siendo víctimas del conflicto incluso cuando han sido reclutados por organizaciones armadas.

Marín señaló al frente 33 y al ELN entre las estructuras responsables de prácticas de reclutamiento y reiteró que incorporar menores de edad a las filas de grupos armados constituye un crimen de guerra.

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La Defensoría insistió en que la responsabilidad por el reclutamiento recae sobre las organizaciones que vinculan a niños y adolescentes, pero pidió que las autoridades también evalúen los riesgos que pueden generar determinadas operaciones cuando se conoce o se presume la presencia de menores en los objetivos.

El llamado apunta a reforzar mecanismos de prevención y protección antes de ejecutar acciones militares que puedan poner en riesgo a esta población.

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Jóvenes se autolesionan por miedo a ser reclutados

La segunda alerta está relacionada con la salud mental de los jóvenes del litoral Pacífico.

Según la Defensoría, en estas comunidades se registra preocupación por suicidios, intentos de suicidio y otras afectaciones emocionales vinculadas con distintos factores sociales y de violencia.

Entre las situaciones identificadas aparecen la violencia de género, el racismo estructural y la exposición permanente a grupos armados, especialmente por el temor de ser reclutados.

Uno de los hallazgos más delicados, según la entidad, es que algunos niños y adolescentes estarían recurriendo a autolesiones con la intención de reducir la posibilidad de ser incorporados por organizaciones ilegales.

La Defensoría relaciona este comportamiento con el miedo que enfrentan los jóvenes ante la presencia de estructuras armadas en sus comunidades.

La situación también está provocando desplazamientos preventivos.

Marín explicó que algunas familias están optando por sacar a sus hijos de sus territorios para protegerlos, mientras jóvenes de hasta 28 años también estarían abandonando sus hogares por temor a terminar involucrados en el conflicto.

Como consecuencia, algunas comunidades comienzan a registrar una salida progresiva de población joven, situación que afecta tanto la vida familiar como las posibilidades de permanencia y desarrollo en esos territorios.

La defensora advirtió que estos escenarios terminan alterando los proyectos de vida de jóvenes y familias que deben elegir entre permanecer expuestos a la violencia o abandonar sus comunidades.

Por esa razón, la entidad pidió mayor acompañamiento institucional, atención en salud mental y estrategias efectivas de prevención del reclutamiento, con énfasis en las regiones donde los grupos armados mantienen una presencia significativa.

La Defensoría insistió en que la protección debe evitar que niños, niñas y adolescentes tengan que recurrir a las autolesiones o al desplazamiento como única alternativa para escapar del reclutamiento.

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