
Colombia ya depende de las importaciones para cubrir aproximadamente el 30 % de su demanda de gas natural y dispone de reservas equivalentes a apenas 5,9 años de producción, según una advertencia realizada por ANIF sobre la situación energética del país.
El presidente del centro de pensamiento económico, José Ignacio López, aseguró que la pérdida de autosuficiencia en este combustible dejó de ser una amenaza futura y se convirtió en una realidad, especialmente en momentos en los que el fenómeno de El Niño aumenta la necesidad de contar con gas como respaldo para la generación de energía eléctrica.
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“Hoy en día ya estamos perdiendo la soberanía energética en materia de gas”, afirmó López, de acuerdo con la información publicada por Blu Radio.
El economista señaló que hace una década Colombia contaba con uno de los perfiles de reservas de gas más amplios de la región, pero el panorama cambió mientras otros países avanzaron en nuevos hallazgos.
Según López, al comparar la situación colombiana con la de Argentina, México, Brasil y Chile, el país aparece actualmente con el menor número de años de reservas disponibles.
“Hoy en día somos el país con menos años de reservas de gas”, sostuvo.

Importaciones ya cubren cerca de un tercio de la demanda
La disminución de las reservas nacionales ya tiene un efecto directo sobre la manera en que Colombia abastece su mercado.
“Estamos importando aproximadamente el 30 % (...) de nuestra demanda de gas”, explicó el presidente de ANIF.
Esta dependencia implica que una porción significativa del suministro queda expuesta a las condiciones de los mercados internacionales, entre ellas cambios en los precios y acontecimientos externos que pueden alterar la disponibilidad del combustible.
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López advirtió que esta situación adquiere particular relevancia por la volatilidad internacional y el conflicto en Medio Oriente, factores que pueden representar mayores riesgos para un país que necesita recurrir cada vez más al gas proveniente del exterior.
La preocupación aumenta durante el fenómeno de El Niño. Las altas temperaturas y la disminución de las lluvias pueden reducir la capacidad de generación hidroeléctrica, lo que incrementa la necesidad de acudir a fuentes térmicas que utilizan gas para producir electricidad.
De esta manera, las reservas nacionales y la disponibilidad de combustible importado se convierten en factores importantes para garantizar el suministro energético cuando la generación hidráulica enfrenta condiciones adversas.
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Para ANIF, el escenario evidencia que la discusión sobre el gas no se limita únicamente a determinar cuánto combustible queda bajo tierra, sino también a evaluar la exposición económica que implica depender de proveedores externos.

Un choque también afectaría otros sectores
El centro de pensamiento advirtió además que una eventual presión sobre los precios o la disponibilidad de energía podría trasladarse hacia otras actividades productivas.
Con base en las matrices de oferta y utilización del Dane, ANIF identificó sectores en los que el componente energético representa una proporción importante de los costos de producción.
Uno de ellos es el tratamiento y distribución de agua, donde los costos energéticos representan casi el 20 % de la estructura total de costos.
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También aparecen actividades como la fabricación de caucho y plástico, así como la producción de papel y cartón, que presentan una exposición significativa a los costos asociados con la energía.
Esto significa que un choque en el mercado energético no necesariamente quedaría restringido a las facturas de gas o electricidad. El aumento de los costos podría trasladarse a procesos industriales y servicios que necesitan cantidades importantes de energía para funcionar.
La advertencia de ANIF se concentra así en dos frentes: la reducción de las reservas nacionales y la creciente dependencia de las importaciones.
Con 5,9 años de reservas y aproximadamente 30 % de la demanda atendida con gas importado, López considera que Colombia enfrenta una situación de mayor vulnerabilidad frente a eventos internacionales y a condiciones climáticas que eleven las necesidades internas de generación térmica.
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El fenómeno de El Niño añade presión al panorama, pues obliga a observar simultáneamente la disponibilidad del recurso, los costos de importación y la capacidad del sistema para garantizar el abastecimiento requerido por hogares, industrias y generación eléctrica.
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