Congreso puso la lupa por el aumento del consumo de café importado en Colombia: los empaques tendrán que revelar si el producto es nacional o viene del extranjero

Una iniciativa del representante Julio César Triana busca que los empaques indiquen país y región de procedencia, para que el comprador identifique si adquiere un producto nacional, extranjero o una mezcla

FOTO DE ARCHIVO. Un campesino sostiene unos frutos de café en una finca cafetera afectada por un terremoto, en Quimbaya , Colombia, 14 de agosto, 2026. REUTERS/Luisa González
FOTO DE ARCHIVO. Un campesino sostiene unos frutos de café en una finca cafetera afectada por un terremoto, en Quimbaya , Colombia, 14 de agosto, 2026. REUTERS/Luisa González
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Crece la preocupación en el gremio de cafeteros de Colombia ante el consumo del producto que sería proveniente de otros países.

De acuerdo con cifras recopiladas por la Federación Nacional de Cafeteros, el 65% del café que llega a las tazas de los colombianos llega del exterior, pese a que Colombia es el tercer productor mundial y unas 550.000 familias dependen de esta actividad.

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Ante esta situación, en el Congreso de la República fue radicado un proyecto de ley con el que obligaría a informar en las etiquetas el origen del café vendido en Colombia.

La iniciativa es liderada por el representante a la Cámara Julio Cesar Triana, de Cambio Radical, quien sostuvo que los compradores no tienen información suficientemente clara para reconocer la procedencia del café al momento de elegir un producto.

Por ello, el congresista consideró que el proyecto plantea un etiquetado obligatorio con información visible y legible sobre el país y la región de origen.

“Lo que buscamos es muy sencillo: mayor transparencia en el mercado y que los colombianos podamos tomar decisiones informadas sobre el café que consumimos”, dijo el legislador en una publicación hecha en su cuenta de X.

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A su vez, Triana afirmó que el café importado que entra al mercado colombiano procede principalmente de Brasil, Perú, Honduras y Ecuador.

La propuesta cobijaría distintas presentaciones comerciales: café tostado, sin tostar, descafeinado, en grano, molido, liofilizado y soluble, además de sus sucedáneos. Todos esos productos tendrían que indicar de dónde proviene el café utilizado.

La exigencia sería más detallada en el caso de las mezclas. En esos empaques, la etiqueta tendría que especificar los países de procedencia, la proporción correspondiente a cada uno y la región o zona geográfica de producción.

Igualmente, la iniciativa incorpora, además de la identificación de origen, criterios de trazabilidad para el café comercializado en Colombia.

El proyecto fue radicado atendiendo una propuesta de Germán Bahamón, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros.

De hecho, el líder cafetero expresó en X sus preocupaciones ante el desconocimiento de la ciudadanía sobre el origen del producto que finalmente consumen los colombianos.

Para el vocero, revelar la procedencia del café importado es una necesidad para el mercado y para el consumidor. “Importar es legal y hoy puede ser necesario. Respetamos el mercado libre y respetamos profundamente a la industria colombiana. No es una pelea. Es una advertencia sobre hacia dónde nos lleva el camino si solo competimos por el punto más bajo”, manifestó Bahamón.

El gerente de la federación agregó que hoy no existe una norma que obligue a declarar el origen del café en el empaque. Su propuesta, según dijo, es que esa información sea tan legible como el peso del producto y permita distinguir “sin lupa y sin ser experto” si se trata de café 100% de Colombia.

“No es una exigencia a nadie en particular. Es una regla de juego para todos, y la Federación está dispuesta a sentarse a construirla con la industria, con el Congreso, con el Gobierno y con quien quiera participar”, complementó.

Adicional a ello, Germán Bahamón recordó que, durante el 2025, “Colombia enfrentó los precios más altos en décadas y no renunció su taza. Ese consumidor se ganó el derecho a saber qué está tomando”.

Finalmente, el líder de la federación recalcó que su propuesta no busca restringir el acceso a los colombianos para el consumo de los colombianos sino blindar a miles de familias cuya única fuente de ingresos es la producción del producto nacional.

“Detrás de ese 100% hay más de 500.000 familias que no tienen otra forma de vivir. Queremos crecer el valor de la categoría de café, educar el paladar del consumidor e industrializar mas café de las familias cafeteras de Colombia para transitar en la cadena de valor”, puntualizó.

El proyecto de ley iniciará su discusión en el legislativo, donde deberá afrontar sus cuatro debates en Senado y Cámara de Representantes para ser sancionada como nueva ley de la república.

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