El gobernador de Antioquia recordó que este individuo fue capturado previamente y, según él, liberado por orden del Gobierno de Gustavo Petro, cuando se movilizaba en camionetas de la UNP - crédito @AndresJRendonC/X
La muerte de alias Urías Perdomo, señalado como mano derecha de alias Calarcá y antiguo negociador de paz del gobierno del expresidente Gustavo Petro, fue recibida como un contundente golpe propinado por el actual Gobierno, el de Abelardo de la Espriella, a la criminalidad.
Esta noticia generó reacciones de personajes como el exmandatario Álvaro Uribe Vélez y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón.
Ambos líderes, pertenecientes al Centro Democrático, aprovecharon la caída del cabecilla disidente para fijar una misma tesis: el Estado no debe volver a conceder espacios de protección o impunidad a estructuras armadas ilegales, en lo que sería una mención a la política de Paz Total impulsada por la anterior administración, que quiso negociar con estas estructuras mientras seguían en acciones criminales.
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“Que Colombia nunca más retroceda en la lucha contra el terrorismo”, fue la corta, pero contundente frase con la que reaccionó a este suceso, en la que no hizo énfasis a detalles operativos, pero sí destacó cómo en este caso la presión militar debe prevalecer sobre cualquier tratamiento político a jefes armados, como ocurrió con el hombre que manejaba y lideraba la estructura Rodrigo Cadete, del bloque Jorge Briceño Suárez.
“Urías Perdomo” había sido capturado el 23 de julio de 2024 en vías de Antioquia, cuando se movilizaba en caravanas de la Unidad Nacional de Protección (UNP), seguida de su liberación por orden del gobierno de Petro. Su abatimiento, en consecuencia, no solo fue un resultado militar contra esta organización al margen de la ley, sino un argumento político contra la fallida estrategia de paz.
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Gobernador Rendón convirtió el operativo en una acusación contra la política de paz de Petro
Por su parte, el gobernador de Antioquia presentó la caída de “Urías Perdomo” como la corrección de una decisión estatal que causó, en su concepto, dolor y muerte. “Celebro que el Gobierno del presidente De la Espriella enfrente con toda la capacidad del Estado a estos criminales, en especial a este que fue intocable con Petro, de las Farc, de ‘Calarcá’”, expresó Rendón, que ha sido crítico de estos procesos de negociación.

El abatido cabecilla guerrillero, cuyo nombre de pila era Juan Antonio Agudelo Salazar, líder de la estructura Rodrigo Cadete y hombre de confianza de Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá, jefe del Estado Mayor de Bloques y Frentes, era buscado por las autoridades en la Orinoquía, con una recompensa de hasta 400 millones de pesos por información sobre su paradero, el cual terminó esclareciéndose.
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En lo que respecta al episodio de julio de 2024, es válido recordar que Agudelo Salazar fue detenido a la altura del municipio de Anorí, cuando se movilizaba en vehículos blindados de la UNP y luego fue designado gestor de paz por el gobierno Petro, lo que suspendió sus órdenes de captura. Una decisión que, en su momento, causó una fuerte reacción política entre los contradictores de estas mesas de diálogo con las disidencias.

“Después de años de contemplaciones, hoy nuestra fuerza pública vuelve a tener la determinación y las herramientas para neutralizar a estos bandidos. Que Colombia nunca más vuelva a premiar a los criminales con impunidad”, destacó Rendón en su pronunciamiento, que también se animó a vaticinar lo que sería la suerte de “Calarcá”, al que el Ejecutivo le dio un duro golpe con esta ofensiva militar en Guaviare.
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“Calarcá tiene las horas contadas: ya cayó su mano derecha, alias Urías Perdomo. Nuestro Ejército está al acecho de toda esta estructura de las Farc que tanto dolor le ha ocasionado a Antioquia y Colombia”, reiteró el mandatario seccional, que ha denunciado en diferentes ocasiones cómo el accionar de esta estructura ha llevado a que se registren delicados hechos de orden público en su departamento.
La muerte de Agudelo Salazar ocurrió durante la Operación Amón, un bombardeo de precisión en El Retorno, Guaviare, en el que fueron abatidos otros siete integrantes y se incautó armamento; mientras que la identidad fue confirmada por Medicina Legal. “Ya sabremos por qué Calarcá le tenía la cola pisada a Petro”, concluyó Rendón, al sugerir una especie de relación con el caído jefe disidente.
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