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Juanchaco y Ladrilleros en Buenaventura amanecieron bajo el agua por subida del mar

Las comunidades que ya se habían visto afectadas por el terremoto, ahora deben evacuar debido a la inundación

La destrucción de viviendas, la pérdida de fuentes de ingreso y el avance imparable del mar marcaron a las comunidades de Juanchaco, Ladrilleros y La Barra en marzo de 2025, cuando una sizigia intensificó la erosión costera y obligó a las autoridades a declarar la calamidad pública en el litoral Pacífico vallecaucano - crédito Henry Davila Osorio / Facebook
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Las comunidades de Juanchaco y Ladrilleros, ubicadas en la costa rural de Buenaventura, permanecen en estado de emergencia tras el reciente ascenso del nivel del mar.

Durante la madrugada y la mañana del 16 de agosto, el fuerte oleaje impactó directamente en zonas habitadas, turísticas, generando inquietud entre los residentes y los visitantes.

Las primeras horas del domingo estuvieron marcadas por la incertidumbre. Numerosos habitantes observaron cómo el mar avanzaba hasta sectores cercanos a sus hogares, inundando viviendas y negocios. El fenómeno sorprendió tanto a familias como a comerciantes, quienes tuvieron que evacuar rápidamente ante el riesgo de que el agua continuara ganando terreno.

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La situación ha reavivado el debate sobre la persistente vulnerabilidad de la región. Las comunidades del Pacífico colombiano, como Juanchaco y Ladrilleros, suelen enfrentarse con frecuencia a emergencias relacionadas con las mareas altas, el intenso oleaje y un proceso de erosión que lleva años deteriorando la línea costera.

En 2026, comunidades del Pacífico vallecaucano siguen enfrentando los estragos de la sizigia ocurrida un año antes, cuando el avance del mar destruyó viviendas y comercios en Juanchaco, Ladrilleros y La Barra, y expuso la fragilidad de la costa ante fenómenos naturales cada vez más intensos - crédito eider_salasss / Facebook

La emergencia se suma a una serie de incidentes previos que han afectado la zona. Recientemente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres había realizado inspecciones en estos corregimientos, alertando sobre los peligros asociados a la erosión y el embate del mar. En diciembre de 2024, la entidad detalló que más de 100 metros de terreno se habían perdido únicamente en Juanchaco y que el área comprometida se acercaba a los 800 metros.

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En marzo de 2025 la erosión costera en el Pacífico afectó de manera especial los corregimientos de Juanchaco, Ladrilleros y La Barra, en zona rural de Buenaventura por el aumento del nivel del mar y la fuerza de las olas, lo que destruyó al menos 30 viviendas y negocios, muchos arrastrados por el agua.

Las familias perjudicadas dependen del turismo y la gastronomía, actividades centrales para la economía local. El mar llegó a avanzar más de 100 metros e impactó cerca de 800 metros de costa, lo que acentuó el deterioro territorial y la vulnerabilidad comunitaria.

Playa de Juanchacho, Buenaventura- Colombia
Juanchaco y Ladrillero sin zonas de alta demanda turística - crédito Turismo Buenaventura

La emergencia obligó a declarar calamidad pública, pero líderes advirtieron que el problema sigue dado que el nivel del mar cada vez se adentra más en el sector por lo que se requiere la reubicación de más familias.

Efectos inmediatos y necesidades de la población

Aunque los balances oficiales aún no se han divulgado, mediante las redes sociales los afectados han hecho un llamado urgente a las autoridades y la ciudadanía para recibir ayuda. Ya que en los videos se puede observa como la comunidad ha tenido que sacar los enseres de las viviendas ante las olas que llegan a las viviendas.

Además hay que recordad que Buenaventura ha sido una de las poblaciones más afectadas tras el terremoto de 7,4 presentado el lunes 10 de agosto con epicentro en San José del Palmar, en Chocó.

Las primeras imágenes difundidas tras el sismo mostraron sectores devastados en Buenaventura, con viviendas cuyos techos colapsaron y paredes abiertas. La ciudad, conocida por albergar uno de los principales complejos portuarios del país, enfrenta ahora una emergencia que contrasta fuertemente con su rol estratégico en la economía nacional.

Quibdó y su zona rural, fueron de las zonas más afectadas por el terremoto del 10 de agosto - crédito REUTERS / Ever Andres Mercado
Quibdó y su zona rural, fueron de las zonas más afectadas por el terremoto del 10 de agosto - crédito REUTERS / Ever Andres Mercado

La magnitud del sismo y la ubicación de su epicentro generaron afectaciones no solo en áreas urbanas, sino también en varias zonas rurales del occidente del país. Las dificultades de acceso y comunicación en estas comunidades han complicado la recopilación de información sobre el número total de damnificados y el alcance de los daños materiales.

Los testimonios recogidos en redes sociales desde Buenaventura reflejan la gravedad de la situación: sectores enteros presentan daños estructurales y numerosas familias han perdido sus viviendas mientras que varios se han visto doblemente afectados debido a la creciente del mar que parece agravarse año tras año.

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