Alerta en Cundinamarca: La CAR advierte sobre los graves riesgos del abandono y quema de llantas usadas

La autoridad ambiental intensificó la inspección y el seguimiento a generadores y operadores para reducir impactos sanitarios y ecológicos, en medio de los pronósticos de un fuerte fenómeno de El Niño

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La gestión de llantas usadas en Cundinamarca debe ajustarse a la Resolución 1326 de 2017, que regula la recolección selectiva y su manejo ambiental- crédito CAR
La gestión de llantas usadas en Cundinamarca debe ajustarse a la Resolución 1326 de 2017, que regula la recolección selectiva y su manejo ambiental- crédito CAR

El abandono de llantas usadas en las calles del departamento de Cundinamarca encendió las alarmas de la CAR (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca), que advierte sobre una cadena de riesgos ambientales y sanitarios ligados a esta práctica.

La entidad enfatizó que, en tiempos de El Niño y temperaturas extremas, el manejo inadecuado de estos residuos puede tener consecuencias graves para la comunidad.

En la actualidad, quienes generan o gestionan llantas en la región deben cumplir con requisitos y permisos específicos según la autoridad ambiental. La disposición incorrecta —ya sea mediante quemas a cielo abierto o abandono en espacios públicos— puede tener consecuencias graves: desde la generación de contaminantes cancerígenos hasta el incremento de criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikunguña.

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Además, cuando estos objetos son arrojados cerca de canales o alcantarillas, terminan obstruyendo los sistemas de drenaje y elevando el riesgo de inundaciones, especialmente durante la temporada de lluvias.

La quema de llantas usadas libera material particulado, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos - crédito CAR
La quema de llantas usadas libera material particulado, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos - crédito CAR

La responsabilidad sobre el destino final de estos elementos recae tanto en los generadores como en los gestores autorizados. Existen empresas y personas registradas que recolectan, almacenan y transforman llantas en insumos para la construcción, el control de erosión y artesanías, promoviendo la economía circular en el territorio.

Las llantas no están clasificadas como residuos peligrosos, pero su manipulación debe ajustarse a la Resolución 1326 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Esta normativa establece los procedimientos para la recolección selectiva y el manejo ambientalmente adecuado de estos residuos.

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El director de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, explicó a través de sus redes sociales: “Llantas mal dispuestas: un riesgo que podemos prevenir”. Su mensaje pone el foco en la responsabilidad colectiva frente a la gestión de estos residuos, que suelen ser desechados en andenes, lotes o zonas verdes, sin contemplar su impacto.

La CAR explicó que una llanta expuesta a la intemperie acumula agua lluvia y se convierte en criadero de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikunguña. Además, cuando estos objetos son arrojados cerca de canales o alcantarillas, terminan obstruyendo los sistemas de drenaje y elevando el riesgo de inundaciones, especialmente durante la temporada de lluvias.

La CAR reforzó en Cundinamarca los operativos de control, vigilancia y disposición de llantas usadas ante los riesgos ambientales y sanitarios y los pronósticos del fenómeno de El Niño - crédito CAR
La CAR reforzó en Cundinamarca los operativos de control, vigilancia y disposición de llantas usadas ante los riesgos ambientales y sanitarios y los pronósticos del fenómeno de El Niño - crédito CAR

De acuerdo con la autoridad ambiental, la quema de llantas para encender fogatas o como combustible en procesos informales es otra de las prácticas más peligrosas. “Su quema libera contaminantes altamente peligrosos para la salud y la calidad del aire”, advirtió el director en su mensaje. Los neumáticos están compuestos en gran parte por derivados del petróleo, lo que implica que, al arder, liberan gases tóxicos y material particulado que puede afectar a quienes se encuentren expuestos.

La CAR indicó que, ante el aumento de eventos climáticos extremos, como los previstos con el fenómeno de El Niño, es fundamental intensificar las acciones de control y vigilancia sobre la disposición de estos residuos. “Desde la CAR fortalecemos el control y la vigilancia para promover su adecuada gestión. Cuidar el territorio es una responsabilidad compartida”, afirmó el directivo de la entidad.

Frente al pronóstico de un fenómeno de El Niño más intenso, la autoridad reitera que la gestión adecuada de las llantas usadas es una tarea compartida. Cada actor del territorio, desde los generadores hasta los gestores, tiene la obligación de prevenir riesgos y contribuir a una mejor calidad ambiental en Cundinamarca.

Las llantas usadas contienen más de 85 % de hidrocarburos, una composición que agrava la contaminación cuando se queman a cielo abierto o se usan en hornos artesanales - crédito CAR
Las llantas usadas contienen más de 85 % de hidrocarburos, una composición que agrava la contaminación cuando se queman a cielo abierto o se usan en hornos artesanales - crédito CAR

Por su parte el director operativo de la Subdirección de Autoridad Ambiental de la CAR, Alberto Acero, advirtió sobre los riesgos de estos materiales: “Debido a los materiales de los que están hechas, las llantas de vehículos, motocicletas y bicicletas que son dadas de baja requieren una gestión ambiental adecuada para prevenir impactos negativos sobre el ambiente y la salud pública”.

Acero señaló que muchas veces estas llantas son utilizadas como material de inicio para quemas o como combustible en hornos artesanales, actividad que libera sustancias altamente tóxicas. “Están conformadas en más de 85 % de hidrocarburos”, detalló el funcionario.

Al exponerse a altas temperaturas, las llantas liberan no solo material particulado, sino también “contaminantes atmosféricos como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos, buena parte de los cuales tienen alto potencial cancerígeno”, enfatizó Acero.

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