Las mesas de negociación que finalizarían tras el anuncio de Abelardo de la Espriella de acabar con el Comisionado de Paz

El presidente electo reiteró su invitación a los líderes de grupos armados para que acepten el sometimiento a la justicia; de lo contrario, advirtió que quedarán en riesgo por los operativos de la fuerza pública

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Con la eliminación de la figura del Comisionado de paz, el presidente electo anunció el fin de los procesos de paz - crédito Camilo Cohecha/Reuters
Con la eliminación de la figura del Comisionado de paz, el presidente electo anunció el fin de los procesos de paz - crédito Camilo Cohecha/Reuters

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, confirmó que, al inicio de su periodo en el Gobierno nacional, hará una reestructuración de las oficinas y agencias de la Presidencia de la República, así como la eliminación de consejerías nacionales, entre las que se destaca el Comisionado de Paz.

El futuro mandatario anunció la eliminación de la oficina nacional en su alocución emitida el lunes 13 de julio de 2026.

En su intervención, el eventual jefe de Estado señaló que el comisionado, que actualmente es liderado por Otty Patiño, no ha garantizado tranquilidad a la población civil, debido a los procesos de paz que se adelantan en el territorio nacional con las organizaciones al margen de la ley.

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Incluso, De la Espriella reiteró su compromiso de que no aceptará negociaciones con las organizaciones armadas, sino que les dará la opción de sometimiento a la justicia o, de lo contrario, estarán bajo asedio por parte de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional de Colombia.

Se acaba el comisionado para la Paz porque no habrá más procesos de falsa paz en mi gobierno. Y a partir del 7 de agosto, el objetivo será la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo en propiedad”, indicó el presidente electo.

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Ante este anuncio, los espacios de conversación que se adelantaron durante el gobierno de Gustavo Petro se darían por finalizados al iniciar el mandato de Abelardo de la Espriella.

Uno de los procesos que mayores avances presentó fue la mesa con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb), facción que se separó de la Segunda Marquetalia, donde se concretaron zonas especiales de paz y Zonas de Ubicación Temporal en lugares como Valle del Guamuez en Putumayo y Roberto Payán en Nariño.

Allí, pequeños contingentes de combatientes iniciaron una transición sin armas hacia la vida civil por un término estipulado.

Con el Clan del Golfo, también identificado como Ejército Gaitanista de Colombia, hubo acercamientos secretos y exploratorios desde el inicio del gobierno.

La situación de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada siguió una lógica similar. El proceso socio jurídico para su desmonte avanzó de forma limitada por la falta de un marco normativo claro en el Congreso, incluida una ley específica de sometimiento penal.

El mismo obstáculo pesó sobre las mesas instaladas con bandas criminales urbanas en Buenaventura, Quibdó y el Valle de Aburrá, en Medellín. El objetivo de esos diálogos fue reducir las tasas de homicidio mediante pactos de no agresión urbana, pero el desmonte definitivo de esas redes quedó sujeto a las reglas de la justicia ordinaria.

El balance que dejan esas conversaciones, según el propio estado de los procesos descrito en el cierre del gobierno, es el de una arquitectura de negociación amplia, pero sin resultados de desmovilización total. La estrategia llegó al final del mandato con mesas simultáneas abiertas y con avances parciales, focalizados y frágiles.

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