Consejo Colombiano de Seguridad reportó más de 10.000 enfermedades de origen laboral en Colombia: cómo identificarlas

El registro incluye afecciones mentales y físicas, entre ellas la depresión, la ansiedad y trastornos musculoesqueléticos, y advierte que molestias subestimadas en la jornada pueden anticipar cuadros de salud más complejos

Mujer de negocios con chaqueta azul marino y camisa clara, sentada en un escritorio con un portátil plateado, tiene la cara enrojecida y un rasguño en la frente.
En Colombia, el Consejo Colombiano de Seguridad identificó más de 10.000 enfermedades de origen laboral que incluyen depresión, ansiedad, trastornos musculoesqueléticos y burnout - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae
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En Colombia, más de 10.000 enfermedades de origen laboral ya fueron identificadas por el Consejo Colombiano de Seguridad, un panorama que incluye desde depresión y ansiedad hasta trastornos musculoesqueléticos y burnout, y que expone cómo síntomas que muchos trabajadores consideran normales pueden anticipar alteraciones de salud más complejas.

El impacto también se mide en productividad y costos. De acuerdo con la más reciente Encuesta de Ausentismo Laboral e Incapacidades Médicas de la Andi, elaborada con información de 317 mil trabajadores de 125 empresas, las incapacidades por enfermedad explican el 70% del ausentismo en el país, generan en promedio 9,4 días laborales perdidos por trabajador y equivalen al 4,7% de la nómina.

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Los datos del Observatorio de Seguridad y Salud en el Trabajo del CCS, divulgados por Compensar, muestran que las enfermedades laborales no se limitan a lesiones físicas.

También abarcan condiciones mentales como la depresión y la ansiedad que, según la Organización Mundial de la Salud provocan la pérdida de alrededor de 12 mil millones de días de trabajo al año en el mundo.

Un hombre se cubre el rostro con la mano frente a una mesa con facturas y un dibujo. Una mujer y un niño están en el fondo
La encuesta de la ANDI indicó que las incapacidades por enfermedad explican el 70% del ausentismo laboral, generan 9,4 días perdidos por trabajador y equivalen al 4,7% de la nómina - crédito VisualesIA/Imagen ilustrativa IA Infobae

Entre las afectaciones frecuentes también figuran los trastornos musculoesqueléticos, las alteraciones de la salud visual, el síndrome de burnout, el estrés crónico y otras condiciones asociadas a hábitos poco saludables y a la exposición sostenida a factores de riesgo en el trabajo.

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Stephanie Doncel Romero, fisioterapeuta y experta en ergonomía, de Compensar, advirtió que varias molestias cotidianas suelen ser subestimadas aunque pueden ser el primer indicio de un deterioro mayor.

Dijo al medio que “para muchos colombianos terminar la jornada con dolor de espalda, sentir agotamiento constante, sufrir dolores de cabeza frecuentes o tener dificultades para dormir son situaciones que se han llegado a considerar normales. Sin embargo, estos síntomas pueden ser señales tempranas de problemas importantes que, si no se atienden a tiempo, pueden derivar en alteraciones de salud de mayor complejidad”.

Las señales silenciosas que no conviene ignorar son el dolor de espalda al final de la jornada, el agotamiento constante, los dolores de cabeza frecuentes y las dificultades para dormir. A mediano plazo, según explicó Doncel, también aparecen cambios en los patrones de sueño, mayor consumo de bebidas energizantes o con alta cafeína, sedentarismo, aumento de peso y molestias que terminan afectando la concentración y el desempeño laboral.

La especialista sostuvo que normalizar esas manifestaciones permite que sus efectos se acumulen de forma silenciosa hasta derivar en cuadros más graves.

Con el tiempo, esas condiciones pueden convertirse en hipertensión, diabetes, eventos cardiovasculares, traumas musculoesqueléticos e impactos socioemocionales relevantes.

El Observatorio de Seguridad y Salud en el Trabajo del CCS señaló que las enfermedades laborales también abarcan salud mental, y la OMS vincula la depresión y la ansiedad con la pérdida de 12 mil millones de días de trabajo al año - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae
El Observatorio de Seguridad y Salud en el Trabajo del CCS señaló que las enfermedades laborales también abarcan salud mental, y la OMS vincula la depresión y la ansiedad con la pérdida de 12 mil millones de días de trabajo al año - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

Ese deterioro de la salud tiene una traducción directa en la operación de las empresas. Según la encuesta de la Andi, el ausentismo asociado a enfermedad concentra la mayor parte de las incapacidades y se relaciona además con presentismo laboral, caída de la productividad y mayor riesgo de incidentes o accidentes en el trabajo.

El Observatorio del CCS ya había advertido que la carga de estas afecciones va más allá del bienestar individual. También compromete indicadores del negocio y afecta el crecimiento y el desarrollo empresarial cuando los riesgos no se identifican de manera oportuna.

Para reducir esa prevalencia, Doncel planteó medidas concretas: mantener una hidratación adecuada, respetar los horarios de alimentación y descanso, realizar pausas activas durante la jornada y disponer de espacios de trabajo ergonómicos. Esos hábitos, explicó, contribuyen al bienestar físico, mental y emocional de los trabajadores.

Joven de espaldas sentado en una silla de oficina moderna con la cabeza apoyada en el escritorio. Hay un currículum, papeles arrugados, una laptop y una taza de café.
Los trastornos musculoesqueléticos, las alteraciones de la salud visual, el estrés crónico y el síndrome de burnout figuran entre las afectaciones frecuentes asociadas al trabajo - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

La experta añadió que las empresas deben fortalecer sus programas de Seguridad y Salud en el Trabajo con intervenciones simultáneas sobre factores biomecánicos, psicosociales y hábitos de vida.

“La evolución de los programas de cuidado al colaborador debe ir más allá de la prevención tradicional y avanzar hacia un modelo de bienestar verdaderamente sostenible, en el que el trabajador sea activo en el cuidado de su salud y la organización genere las condiciones para hacerlo posible. El gran reto está en que el autocuidado no se perciba como una exigencia adicional, sino como una práctica integrada de forma natural a la jornada laboral”, concluyó la especialista.

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