La gigantesca alcancía de Ráquira, recién certificada por Guinness World Records como la más grande del mundo, ha convertido a este municipio boyacense en el nuevo epicentro del turismo artesanal colombiano, desplazando a Alemania y reafirmando el talento de los alfareros locales - crédito pueblitodebarro / Instagram
El municipio de Ráquira, en el corazón de Boyacá, ha captado la atención nacional e internacional al lograr un hito sin precedentes: la creación de la alcancía con forma de marrano, la más grande del mundo, certificada por Guinness World Records. Esta proeza, que desplazó a la ciudad de Luisburgo en Alemania, simboliza el ingenio y la identidad de una región donde la cerámica es mucho más que un oficio.
La monumental estructura, ubicada en el parque temático Pueblito de Barro, Mirador Mano del Artesano, se eleva nueve metros sobre el terreno y tiene un peso aproximado de 30.000 kilos. Además, puede almacenar 127.000 monedas de 1.000 pesos, lo que equivale a un ahorro potencial de 127 millones de pesos, según los responsables del proyecto. Este dato la convierte en una referencia obligada para quienes buscan comprender el alcance real de la hazaña.
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La construcción de la alcancía implicó el uso de más de 18 metros cúbicos de concreto y seis toneladas de hierro, materiales que permitieron mantener la esencia artesanal sin sacrificar estabilidad ni seguridad.

Uno de los detalles más comentados durante la ceremonia fue el diseño del marrano, que luce la camiseta del futbolista colombiano Luis Díaz, acentuando el orgullo nacional durante la celebración. Para muchos asistentes, las dimensiones de la obra resultaron sorprendentes y reforzaron la admiración por el arte local.
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El interior del gigantesco marrano alberga una tienda de recuerdos y una galería de alcancías artesanales, lo que convierte el sitio en un destino turístico integrado para visitantes y curiosos. Los alfareros de Ráquira, herederos de una tradición centenaria, idearon soluciones técnicas inéditas para cumplir con las exigencias internacionales.
La certificación no solo destaca el tamaño de la obra, sino el legado cultural que representa para Boyacá y Colombia. Este reconocimiento mundial posiciona a Ráquira como destino imperdible y confirma que la creatividad artesanal puede alcanzar logros globales.
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El Pueblito de Barro en Ráquira alberga el marrano de barro más grande del mundo y ofrece vistas únicas a los paisajes de Boyacá, consolidando a la localidad como un destino clave para los amantes de la artesanía y la aventura - crédito pueblitodebarro / Instagram
Para visitar Ráquira desde Bogotá, existen varias alternativas. El trayecto, de alrededor de 180 kilómetros, suele durar entre tres y cuatro horas, según el medio de transporte y las condiciones viales. Viajar en vehículo particular permite mayor flexibilidad y rapidez, aunque se deben considerar los peajes de Andes y El Roble, que forman parte del recorrido habitual hacia este municipio de Boyacá.
El transporte público es otra opción accesible. Los buses parten desde la Terminal de Transporte Salitre y la Terminal del Norte en Bogotá. Empresas como Coflonorte ofrecen rutas directas, con una duración aproximada de cuatro horas y un costo cercano a los COP 54.000. También es posible tomar una ruta hasta Chiquinquirá y, desde allí, abordar una buseta local o un taxi que complete el trayecto hasta el destino final.
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A tan solo 2,1 kilómetros del parque principal de Ráquira, en la vereda Resguardo Oriente, se encuentra el Pueblito de Barro, desde allí se puede tomar transporte privado. Este sitio se distingue por estar ubicado en la parte alta de una montaña, lo que le confiere una vista panorámica del valle y la provincia de Ricaurte. El entorno, de carácter semidesértico y rocoso, forma un contraste atractivo con las coloridas creaciones artesanales de la zona.
Viajar de Bogotá a Ráquira toma entre tres y cuatro horas por tierra, ya sea en bus o en vehículo particular, permitiendo a los visitantes descubrir la cuna de las famosas alcancías de marranito y experimentar la cultura artesanal colombiana - crédito pueblitodebarro / Instagram
Dentro del Pueblito de Barro destacan varias atracciones, una réplica de iglesia colonial y la famosa mano de artesano que sirve para fotografiar a los turistas en el mirador. Los visitantes también pueden disfrutar de aventuras, como un columpio extremo y el super tobogán arcoíris, siempre acompañados de los paisajes boyacenses.
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Ráquira es conocida como la Capital Artesanal de Colombia. Sus talleres ofrecen cerámica, ruanas y las populares alcancías en forma de marranito que provienen de una confusión histórica: la palabra “pygg”, que designaba una arcilla usada en la Edad Media, terminó asociándose con “pig” (cerdo en inglés), lo que inspiró a los alfareros a darles esa apariencia. Además, en la tradición campesina, los cerdos suelen ser símbolo de ahorro, ya que representaban una reserva económica familiar.
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