
El asesinato del periodista Cristian Herrera en Cúcuta el sábado 6 de junio de 2026 ha puesto en el centro de las pesquisas por parte de los investigadores a La Familia P, una de las organizaciones criminales más temidas de la capital de Norte de Santander.
Según las investigaciones que adelantan la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, el presunto sicario identificado como alias Demonio, responsable de disparar y causar la muerte de Herrera, pertenecería a esta estructura liderada por Ever Carreño Corredor, conocido como alias Porras, destacó La Opinión.
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La principal incógnita que rodea el caso es si la orden de asesinar al periodista fue impartida directamente por alias Porras, quien dirige la organización desde la cárcel La Picota de Bogotá, o si se trató de una subcontratación, dado que se sabe que La Familia P. opera también como intermediaria en la ejecución de crímenes por encargo, una modalidad que suelen acoger las empresas criminales como una fuente de ingresos.

Ninguna de estas hipótesis ha sido descartada mientras avanza la investigación.
Después del crimen, las autoridades realizaron registros y allanamientos en celdas de cabecillas de la organización en la cárcel Modelo de Cúcuta, buscando pruebas que permitan establecer si desde allí se impartieron órdenes para ejecutar el homicidio.
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La Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos de la Fiscalía, un grupo especializado en investigar ataques a periodistas, asumió el caso y envió funcionarios desde Bogotá para liderar las pesquisas, agregó el mismo medio en el que Herrera trabajó por 23 años.
Mientras tanto, el comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Fabio Ojeda, reiteró que los esfuerzos institucionales continúan enfocados en identificar y judicializar a los autores intelectuales del crimen, luego de la captura del presunto autor material y de otras dos personas (Alias Wilmer y “Angélica”) vinculadas con labores de inteligencia y logística para concretar el ataque.
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La Familia P: historia y poder criminal en Cúcuta y Norte de Santander
Bajo el mando de alias Porras, recluido desde agosto de 2016, La Familia P consolidó un imperio delictivo que ha operado durante más de una década en la capital nortesantandereana.
Sus orígenes se remontan al hurto y la comercialización de drogas en las comunas 7, 8 y 9 de Cúcuta, pero con el tiempo la organización amplió su accionar a extorsiones y homicidios.
A pesar de estar tras las rejas, Porras ha mantenido el control sobre la banda, y que según las autoridades, lo apuntan como responsable de cientos de muertes violentas en la región.
Carreño Corredor enfrenta procesos ante la justicia por su presunta participación en al menos 178 homicidios y 35 heridos entre 2015 y 2024, atribuidos a disputas con otras estructuras criminales por el control de rentas ilícitas, y en especial por microtráfico, en barrios de Cúcuta y los municipios de Villa del Rosario y Los Patios.
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A alias Porras le fueron imputados siete delitos, aunque no aceptó ninguno de los cargos y permanece en prisión mientras avanzan las investigaciones por su implicación en múltiples hechos de violencia.
¿Qué se sabe de las presuntas motivaciones políticas detrás del crimen?
El homicidio de Cristian Herrera no solo ha puesto bajo la lupa a los responsables materiales y también ha generado interrogantes sobre posibles móviles relacionados con su actividad periodística.
Herrera era conocido por sus denuncias públicas a través de redes sociales, donde señalaba a políticos regionales y advertía sobre operativos judiciales en curso, además de tocar problemáticas de la región relacionadas con orden público y narcotráfico.
De hecho, en su cuenta de X Herrera mantenía mensajes fijados sobre la captura de presuntos asesinos y daba pistas sobre investigaciones en las que estarían implicados aspirantes al Congreso de la República y políticos locales.
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Días antes de su asesinato, había advertido que un grupo de la Fiscalía llegaría a Cúcuta para tomar indagatoria a varias personas por dos homicidios, uno de ellos relacionado, según testigos, con un político de la región que, escribió el comunicador desde su perfil, es “muy refinado y que posa de impoluto”.
Entre sus publicaciones, Herrera también abordó temas de extinción de dominio, violencia y corrupción en Norte de Santander, dejando entrever los riesgos y las amenazas que enfrentaba por informar sobre la realidad del departamento, reforzando lo que mencionó en un comunicado la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), al mencionar que Cúcuta era la ciudad más peligrosa de Colombia para ejercer el oficio del periodismo.
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