Kokoriko cambia de dueño: estos son los nuevos propietarios de la famosa cadena que ya no estará vinculada a Andrés carne de res

La tradicional marca de pollo asado pasó a manos de un fondo de inversión colombiano, semanas después de la muerte de su fundador, y con retos financieros y de expansión en el mercado

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Kokoriko cambió de dueño en abril de 2026 tras salir del Grupo IGA, que controló la marca durante casi una década- crédito VisualesIA/Kokoriko
Kokoriko cambió de dueño en abril de 2026 tras salir del Grupo IGA, que controló la marca durante casi una década- crédito VisualesIA/Kokoriko

La cadena de restaurantes Kokoriko cambió de dueño. La operación marca la salida definitiva de la empresa del Grupo IGA, conglomerado que la controló durante casi diez años, y su paso al fondo de inversión KKO, integrado por capital privado nacional.

El movimiento se conoció semanas después del fallecimiento de Eduardo Robayo, ocurrido en marzo de 2026. Robayo fue uno de los fundadores de la compañía en 1969, junto a Noé Cardona y Emilio Jordán, cuando nació como Compañía Comercial e Industrial de Aves.

Antes de esta transacción, Kokoriko hacía parte del Grupo IGA, dueño también de marcas como Andrés Carne de Res y sus derivados. La integración se consolidó entre 2016 y 2017, en lo que fue el mayor movimiento corporativo previo al actual cambio de control.

Tras varios meses de negociaciones que se mantuvieron bajo reserva, el fondo KKO adquirió la totalidad de las acciones de la cadena. A diferencia de su anterior propietario, KKO no es un operador gastronómico sino un vehículo de inversión. Está conformado por empresarios e inversionistas colombianos, cuyos nombres no han sido divulgados en su mayoría.

Eduardo Robayo - Kokoriko
La venta se conoció semanas después del fallecimiento de su fundador, Eduardo Robayo, ocurrido en marzo de 2026 - crédito @kokoriko_colombia/IG

En sus estatutos, el fondo señala que “creen en el país, en su gente y en el potencial de sus marcas”. Bajo esta estructura, las decisiones sobre la compañía pasan a una junta de inversionistas locales, en lugar de un grupo enfocado en la operación directa de restaurantes.

KKO tiene un modelo orientado a invertir en empresas con trayectoria, con el objetivo de fortalecerlas y expandirlas. En este momento, Kokoriko es su principal activo visible. El fondo no administra otras cadenas de la misma magnitud dentro del sector de restaurantes.

El cambio de propiedad implica ajustes en la estrategia del negocio. Uno de los puntos centrales es que la marca vuelve a ser el foco principal de sus dueños, a diferencia de su etapa anterior en la que compartía recursos con otras compañías del grupo. Esto abre la puerta a una asignación de capital enfocada exclusivamente en la operación de la cadena.

La cadena cuenta con 79 puntos de venta en 18 ciudades y proyecta ingresos superiores a $170.000 millones.- crédito Imagen Ilustrativa Infobae
La cadena cuenta con 79 puntos de venta en 18 ciudades y proyecta ingresos superiores a $170.000 millones.- crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En términos de escala, Kokoriko enfrenta un reto financiero relevante. Para 2026, la empresa cuenta con 79 puntos de venta en 18 ciudades del país, vende más de 1,3 millones de pollos al año y proyecta ingresos superiores a los $170.000 millones. Además, el crecimiento en ventas el año anterior superó el 8 %, cifra que el nuevo propietario deberá sostener o ampliar.

Otro frente identificado es la modernización tecnológica. La nueva administración prevé fortalecer el uso de datos y herramientas digitales para entender hábitos de consumo y acercar la marca a públicos más jóvenes, en un contexto en el que su base tradicional de clientes ha envejecido.

La competencia también es un factor clave. En el mercado local, Frisby mantiene una posición dominante y avanza en planes de expansión internacional. A esto se suma la presencia de cadenas globales como KFC y competidores independientes, lo que presiona la participación de mercado.

Imagen apetitosa de pollo asado a la parrilla, un manjar que fusiona la excelencia gourmet con la promoción de un estilo de vida saludable. (Imagen ilustrativa Infobae)
El nuevo propietario asumirá el reto de sostener un crecimiento en ventas superior al 8 % en un mercado con alta competencia- crédito VisualesIA

El proceso incluye además planes de internacionalización. El director ejecutivo de la compañía, Eliseo Herrera, había señalado previamente que la salida a otros países era un objetivo de corto plazo. Con la llegada de KKO, se contempla el regreso a Estados Unidos y la evaluación de aperturas en Ecuador, Centroamérica y Venezuela.

El cambio de control también coincide con un momento simbólico para la empresa. La muerte de su fundador marca el cierre de una etapa y la consolidación de un modelo corporativo basado en inversión. Según lo indicado por la nueva administración, no se prevén cambios inmediatos en la operación de los puntos de venta ni modificaciones en productos. La transición se enfocará en mantener “el sabor y la esencia” que ha caracterizado a la marca desde su origen.

La operación redefine la estructura de una de las cadenas más reconocidas del país y abre una nueva fase en su desarrollo dentro del sector gastronómico colombiano.