Madre de las hermanas asesinadas en Malambo, Atlántico, reveló que vive lamentable situación a raíz de la tragedia: “Sin nada”

Las declaraciones ofrecidas por la mujer revelan los intentos de rescate, la angustia prolongada durante la investigación y el trágico descubrimiento de los cuerpos luego de días de incertidumbre

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La madre de las menores recordó detalles de lo ocurrido con el caso que estremeció al país - crédito Más allá del silencio/Intagram

La desaparición y posterior homicidio de Sheerydan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y Keyla Nicole, de 17 años, fue uno de los casos que conmocionó al país por la brutalidad de los crímenes cometidos por dos jóvenes delincuentes, uno de ellos menor de edad con un amplio prontuario delictivo.

El hecho marcó particularmente a Mari Noriega, madre de las menores, que no ha logrado sobreponerse a la pérdida de las menores. La mujer contó detalles de la personalidad de sus hijas y cómo terminaron relacionadas con los criminales en el pódcast Más allá del silencio de Rafael Poveda.

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La salida de sus hijas sin consentimiento

El 18 de febrero de 2026, martes en el que aún se celebraba el Carnaval de Barranquilla, ambas jóvenes fueron invitadas a una fiesta en Malambo, a 40 minutos de Barranquilla.

Según la madre, inicialmente no tenían intención de asistir, pero terminaron yendo tras la insistencia de algunos conocidos. Aquella noche, la familia perdió todo contacto con ellas. “Cuando nosotros llamamos ya el teléfono estaba apagado. Nunca llegaron los mensajes, nunca llegaron las llamadas”, recordó Noriega. La angustia se prolongó durante días sin respuestas, hasta que comenzaron a recibir mensajes extorsivos.

Extorsión y amenazas tras la desaparición

En su búsqueda desesperada, la mujer recurrió a la tecnología para intentar localizar a sus hijas. Fue su hija mayor la que le indicó que el WhatsApp de la menor estaba abierto en su teléfono. “Mi hija mayor me ha dicho: ‘Mami, la niña tiene el WhatsApp abierto en tu celular. Busca ahí a un tal Fabián y un Tata’”.

De inmediato, Noriega revisó las conversaciones y logró identificar los contactos de las personas que habían estado en comunicación con Sheerydan Sofía y Keyla Nicole en las horas previas a su desaparición.

Al intentar escribirles, notó que ambos usuarios parecían haber bloqueado a su hija. Sin embargo, trasladó los números de Fabián y el Tata a su propio teléfono e insistió en comunicarse.

“Comencé a escribirle a Fabián. Fabián nunca me contestó. Me paso para el WhatsApp del Tata y ahí comienzo a escribir y me contesta una chica: ‘No, doña, usted está equivocada’. Yo le dije: ‘No, mi amor, no estoy equivocada porque estas conversaciones las tengo aquí donde mi hija está hablando con un supuesto Tata que es el novio de ella’”.

El asesinato de Sheerydan Sofía y Keyla Nicole Hernández Noriega generó indignación en Barranquilla y toda Colombia por la cevicia con que se ejecutaron los crímenes - crédito Más allá del silencio/Youtube
El asesinato de Sheerydan Sofía y Keyla Nicole Hernández Noriega generó indignación en Barranquilla y toda Colombia por la cevicia con que se ejecutaron los crímenes - crédito Más allá del silencio/Youtube

Este intercambio fue clave para que la madre pudiera reconstruir los últimos movimientos de sus hijas y aportar información relevante a las autoridades.

Tras la insistencia de Noriega, finalmente “Tata” confirmó que tenía en su poder a las menores, por lo que comenzó a amenazarla y a exigirle una suma de dinero para liberarlas.

“Me mandan una especie como de un panfleto como para una sola vez donde dice: sus hijas están secuestradas. La suma es de $50 millones. Por favor, no avisar a la Policía ni a la Sijin porque tenemos infiltrados allí”.

En el transcurso de esas horas, los secuestradores enviaron pruebas de vida de la menor: “Me mandan una foto de mi hija pequeña para una sola vez donde tiene un arma en la cabeza”.

La madre denunció que los extorsionadores enviaron también un video mostrando a una de las jóvenes maniatada, mientras seguían exigiendo dinero y lanzando amenazas sobre el destino de las adolescentes.

Las autoridades reportan que se desarrollaron operativos que permitieron la detención de un adolescente sospechoso de estar implicado en actividades ilícitas, mientras se investiga su presunto vínculo con grupos armados y delitos recientes en la región - crédito Mebag
Alias el Mono y el Tata participaron en el asesinato de Sheerydan Sofía y Keyla Nicole - crédito Policía Barranquilla

El 2 de marzo, la familia recibió la noticia del hallazgo de los dos cuerpos. “Cuando me llaman los de Gaula, me dicen: Mari, tienes que ser fuerte, acércate a medicina legal. Al parecer son tus hijas”, relató la madre.

Los cuerpos fueron identificados por las prendas y mediante huellas dactilares y ADN. “Me entregan los cuerpos el 6 de marzo, de ahí de medicina legal fue directo para el cementerio porque ni siquiera pude velar a mis hijas”.

Los panfletos y el temor previo en el barrio

Meses antes de la tragedia, la familia había recibido panfletos amenazantes en el barrio Los Almendros, donde vivían. Las niñas lograron identificar a algunos de los nombres que figuraban en el documento. “Era un panfleto como para que los jóvenes dejaran de estar en la calle”, relató.

Ante la presión, la familia se mudó a otro sector buscando seguridad: “Nos mudamos el 26 de enero. Ellas no salían, se mudaron a otro barrio, donde permanecían en la casa”.

Sobre la captura de uno de los implicados, alias El Mono, que a sus escasos 17 años tiene un amplio historial delictivo por homicidio, Noriega expresó su temor a que se vuelva a fugar del centro de reclusión para menores.

“El Mono tiene 17 años y ya se fugó una vez del centro de reclusión para menores. ¿Quién me garantiza que no se va a escapar otra vez?”, dijo.

Mari Noriega pidió ayuda

La madre de las víctimas pidió ayuda a la sociedad tras perder a sus hijas y su trabajo. “Por el momento mandaron de la alcaldía que me tratara una psicóloga. Amigas de mi hija, amigas mías me están ayudando porque por el momento estoy sin trabajo (...) Desde que comencé a buscar a mis hijas, mi hija mayor también quedó desempleada, dejó su trabajo para dedicarse a buscar a las niñas. Me iba desde las 7:00 a. m. para el Gaula hasta las 11:00 p. m. que llegaba a la casa sin comer, sin desayunar, sin nada”, recordó Noriega.

La pérdida de las adolescentes dejó a la familia en una situación de extrema vulnerabilidad. “Entre las dos pagamos el arriendo, entre las dos nos ayudamos”, explicó sobre la situación con su hija mayor, también desempleada.

Por ello, Mari Noriega solicitó apoyo para sobrellevar las consecuencias económicas y emocionales de la tragedia, mientras intenta mantener a su familia y cuidar a su padre enfermo.