Madre de niña colombiana detenida por ICE narró el infierno que atravesó la pequeña en centro de detención en Estados Unidos: “Por favor, sáquenme de aquí”

La experiencia de detención tuvo como primer registro público la carta manuscrita de la menor María Antonia, que aún resuena por su claridad y dolor frente a la experiencia vivida

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Alejandra Montoya y María Antonia
Alejandra Montoya y María Antonia Guerra Montoya, colombians detenidas por más de cuatro meses en centros de detención del ICE en Estados Unidos - crédito captura de pantalla Noticias Caracol

La odisea de Alejandra Montoya y María Antonia Guerra Montoya, madre e hija colombianas, expone con dureza los efectos sobre los más vulnerables que traen las políticas migratorias implementadas por Estados Unidos.

Las dos estuvieron más de cuatro meses encerradas en centros de detención del ICE. Ellas dicen que lo que vivieron no fue solo algo que les pasó a ellas. Ahora su historia muestra lo mal que, según denuncian, se trata a las personas en el sistema migratorio actual.

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La experiencia de detención tuvo como primer registro público la carta manuscrita de María Antonia, que aún resuena por su claridad y dolor.

Soy María Antonia Guerra Montoya y estoy hace ciento trece días en detención. Extraño a mis amigos y siento que me van a olvidar. Estoy aburrida aquí. Ya extraño mi país y mi casa. Vine de vacaciones por diez días y me entraron a una oficina de ICE”, escribió María Antonia, en las páginas que fueron compartidas por varios medios luego de ser publicadas por el Portal ProPublica.

Y añadió: “Un oficial me interrogó dos horas, sin mi mamá. Yo viajaba con la azafata porque mi mamá vive en Nueva York. Ellos solo querían arrestar a mi mamá porque mi mamá no tenía documentos para vivir en Estados Unidos“.

Esta carta, difundida junto con otras siete de menores detenidos en el centro de Dilley en Texas revela un patrón de trato que, según lo escrito por la niña incluye la separación de menores de sus progenitores y la negación de interacciones familiares durante largos periodos.

Carta de niña colombiana detenida
Carta de niña colombiana detenida por ICE en Estados Unidos - crédito captura de pantalla Noticias Caracol

María Antonia describió: “Yo en Dilley no estoy feliz, por favor, sáquenme de aquí, a Colombia”.

El itinerario de ambas comenzó el 2 de octubre de 2025, cuando María Antonia fue detenida en el aeropuerto de Miami. “Nosotras fuimos detenidas el mismo día, el 2 de octubre del 2025. Mi hija fue detenida dentro de las instalaciones del aeropuerto... Aproximadamente dos horas después, mi hija y yo somos puestas en una celda de custodia dentro de las instalaciones de ICE en el aeropuerto de Miami”, relató María Alejandra Montoya.

El destino siguiente fue el centro de detención de Dilley en Texas. Alejandra describió los cuatro meses en ese lugar con términos marcados por la pérdida de todo rasgo de infancia y libertad: “Eran cajas con ventanas. Todo era de un color opaco, triste. Y, y el ambiente se hace peor cuando ves que todo son niños (...) De eso se trata básicamente lo que tú vives cuando presencias detención infantil”, relató Montoya al medio de comunicación.

Su testimonio también evidenció prácticas habituales en el trato a los menores: “Había momentos de demasiada angustia para mí, donde peleé mucho por defender a mi hija, porque habían tratos inhumanos para un niño. Gritar a un niño, decirle: ‘No juegues, salte de ahí, no brinques, no corras, no hagas’. Ponerse un pito en la boca y estar todo el tiempo haciéndole llamados de atención... normales en el crecimiento de un niño”, manifestó Montoya.

Carta de niña colombiana detenida
Carta de niña colombiana detenida en Estados Unidos junto a su madre - crédito captura de pantalla Noticias Caracol

La alimentación y el respeto por las necesidades básicas de los menores tampoco estuvo garantizado. “No me dan mi dieta. Yo soy vegetariana. No como bien. No hay buena educación”, escribió María Antonia en su carta.

Consultada sobre esto, Montoya detalló: “Desde el momento que ingresamos al centro, cartas médicas, historia clínica... Incluso la sometieron a una entrevista con un capellán, a una niña de nueve años, para que le explicara por qué ella era vegetariana y si podía argumentar su dieta en costumbres religiosas”, dijo Montoya.

Añadió sobre el trato recibido: “Durante los primeros tres meses, como nunca nos adjudicaron la dieta para la niña... Todo el tiempo lo buscamos, pero es un acompañamiento muy básico. Atienden en masa. ¿Cómo estás? ¿Comiste, dormiste? ¿Cómo te sientes? Las preguntas básicas y sigamos. No es un acompañamiento integral para lo que está sucediéndole a un niño, ni a uno como padre”.

Las situaciones límite, como una hospitalización de urgencia, agravaron la vulnerabilidad. Montoya explicó: “Hubo un periodo en el que me hospitalizaron de urgencia por un problema que se complicó en mis riñones dentro del centro y ahí nos separaron. A mí me llevaron al hospital y la niña quedó 100% bajo custodia de los oficiales mientras yo estuve hospitalizada”.

Agentes del Servicio Federal de
Agentes del Servicio Federal de Protección (FPS) hacen guardia durante una protesta contra el aumento de la aplicación de las leyes migratorias, días después de que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos disparara fatalmente a Renee Nicole Good, en Minneapolis, Minnesota - crédito Tyrone Siu/Reuters

En cuanto al trasfondo legal, Montoya aclaró su proceso ante las autoridades migratorias: “No, legalmente no, porque este proceso que tú haces ante USCIS, cuando, después de haber un matrimonio, te permite estar legalmente dentro de los Estados Unidos mientras se resuelve el tema de tu residencia. El argumento es que me vaya a esperar los papeles a mi país, que eso no es un estatus legal y que voy a ser detenida o si quiero firmar una deportación voluntaria”, puntualizó.

Su esposo, ciudadano estadounidense, intentó asistirlas en el aeropuerto, pero fue impedido de contactar a su familia o brindar asesoría legal inmediata.

La relación con otras familias dentro de la reclusión proporcionó el único alivio posible: “Esa es, yo creo que, la única parte bonita de esta historia, y es cómo me sensibilizó el hecho de compartir todas estas historias y... cómo estas otras personas me dieron fuerza para... dar voz a lo que vivimos allí y a otros niños que aún continúan en detención”, reconoció Montoya.

Tras su retorno a Colombia el 6 de febrero de 2026, la recuperación emocional se impuso como prioridad. “No, mi prioridad en este momento es la recuperación emocional y psicológica mía, de mi hija, sobre todo, que es lo más importante. Esa es mi prioridad ahora”, afirmó Montoya a Blu Radio.