
El conflicto armado en Colombia experimentó en 2025 un repunte de la violencia por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), según reportes del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac). Las cifras reflejan una escalada que no se registraba desde principios del siglo, con consecuencias directas para la población civil y la fuerza pública.
ELN durante 2025 se ubicó en su punto más alto en más de 20 años. De acuerdo con el Cerac) la organización guerrillera fue responsable de 471 eventos violentos, lo que representa un aumento del 86% respecto a 2024. Con base en el reporte del Cerac, este incremento coloca la violencia del ELN en niveles inéditos desde 2001, marcando un retroceso en los indicadores de seguridad del país.
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El análisis del Cerac mostró que la violencia del ELN no siguió una evolución lineal en los últimos años. Entre 2022 y 2023, las acciones violentas disminuyeron temporalmente, tendencia que cambió a partir de marzo de 2023.

La firma de un cese el fuego bilateral, operativo desde agosto de 2023 hasta agosto de 2024, generó una reducción transitoria de los hechos armados. Sin embargo, al concluir ese acuerdo, la actividad violenta retomó una tendencia ascendente que persistió hasta finales de 2025.
Crecimiento en ataques sin enfrentamiento y aumento de combates
Entre los distintos tipos de acciones, las violentas sin intercambio de fuego registraron el mayor crecimiento en 2025. El año cerró con 348 incidentes de este tipo, cifra que implica un incremento del 94% frente a los 179 reportados en 2024. Por otra parte, los combates también mostraron un repunte considerable, sumando 139 enfrentamientos, un 89% más que en el periodo anterior.
El reporte del Cerac señaló que el número de enfrentamientos creció de forma casi continua desde agosto de 2021, con la única excepción del periodo cubierto por el cese el fuego bilateral. A partir de marzo de 2025, los combates alcanzaron un nivel cercano a los 150 anuales, un registro similar al observado en 2007, cuando se documentaron 168 enfrentamientos.

Patrones de confrontación
El ELN mantuvo un patrón de confrontación particular frente a otros actores del conflicto. Una parte significativa de sus acciones se dirigió contra la fuerza pública, aunque el número de ataques contra otros grupos armados fue similar.
De acuerdo con el reporte del Cerac, este comportamiento distingue al ELN de otras organizaciones, ya que combina disputas con el Estado y enfrentamientos con estructuras ilegales en los mismos territorios.
La finalización del cese el fuego en agosto de 2024 marcó otro punto de inflexión. Desde esa fecha, los combates del ELN tanto contra la fuerza pública como contra grupos armados emergentes aumentaron de manera simultánea. En diciembre de 2025, el número de enfrentamientos anuales se situó en 139, una cifra que no se observaba desde hacía casi dos décadas.
Impacto en la población
El aumento de la violencia tuvo un efecto directo en la letalidad del conflicto. Según el Cerac, en 2025 se registraron al menos 221 muertes en hechos relacionados con el ELN, lo que representa un incremento del 70% frente a las 130 muertes del año anterior. Del total de víctimas mortales, el 28% correspondió a civiles, el 27% a integrantes de la fuerza pública, el 23% a miembros de otros grupos armados y el 22% a integrantes del propio ELN.

El número de civiles fallecidos casi se triplicó en comparación con 2024, alcanzando el nivel más alto desde 2003, cuando se reportaron 144 víctimas civiles atribuidas a la violencia del ELN. En el caso de la fuerza pública, las muertes se duplicaron, situándose en un nivel no visto desde 2014.
La distribución territorial de la violencia mostró una alta concentración geográfica. Durante 2025, los principales focos se ubicaron en Arauca, El Catatumbo, el oriente del Chocó, el Bajo Cauca antioqueño y el norte y centro del Cauca. En estos territorios, el ELN sostuvo disputas armadas con el Clan del Golfo y con frentes disidentes como el 33, 18, 36, décimo y 28, así como con las estructuras Dagoberto Ramos y Carlos Patiño de las disidencias de “Iván Mordisco”.
El informe del Cerac concluye que el patrón de confrontación armada volvió a ocupar un lugar central en la dinámica del conflicto colombiano durante 2025. El fin del cese el fuego y el aumento de los enfrentamientos entre el ELN, la fuerza pública y otros grupos armados situaron al país en un escenario de violencia que no se veía desde principios del siglo.
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