
A falta de poco más de tres meses para que se lleven a cabo los comicios presidenciales en Colombia, las campañas han experimentado una transformación profunda: los algoritmos y plataformas digitales se han convertido en el escenario principal de la competencia política, desplazando el protagonismo tradicional de plazas públicas y recorridos urbanos.
Este cambio responde tanto a la evolución del acceso a internet como a estrategias que privilegian el impacto mediático sobre la presencia física. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), cerca del 77% de la población de cinco años o más empleó internet en 2023, y de ese grupo, más del 82% accedió a redes sociales todos los días.
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Esta penetración digital ha posicionado a plataformas como WhatsApp, Facebook, X, Instagram y TikTok en el centro de las campañas, dejando atrás métodos como la propaganda física o los anuncios en medios tradicionales.
Al respecto, la Misión de Observación Electoral (MOE) reportó que más del 93% de las candidaturas utiliza redes sociales como eje de su comunicación política. El análisis indica que este porcentaje supera ampliamente a quienes optaron por estrategias convencionales, lo que evidencia una tendencia consolidada hacia la digitalización del proselitismo en el país.
El camino de las elecciones contemporáneas

En diálogo con Infobae Colombia, el asesor en comunicaciones Alejandro Muñoz Prieto analizó lo que se observa en medio del fenómeno que está marcado por la posibilidad de segmentar audiencias, medir reacciones y ajustar discursos con una velocidad inédita.
“Las redes sociales permiten ajustar los mensajes según la reacción inmediata del público, algo que no se consigue con la campaña presencial”, afirmó Muñoz Prieto. Además, destacó que los eventos en plazas públicas atraen a quienes ya participan activamente, mientras que el entorno digital amplifica los mensajes hacia públicos más amplios, incluso fuera de los círculos convencidos.
Para Muñoz, el giro hacia lo digital responde también a factores económicos y logísticos. Las restricciones presupuestales que enfrentan muchas campañas en Colombia han impulsado la preferencia por la inversión en publicidad online, contenidos virales y estrategias de bajo costo frente a los gastos de producción y movilización que implican los eventos masivos presenciales. “En Colombia se premia la capacidad de llegar primero y con impacto más amplio; hoy eso sucede en redes, no en la esquina de la ciudad”.

El impacto de la digitalización no se limita a la elite política ni a los partidos con mayores recursos. Para Muñoz, los datos del Dane reflejan que el acceso a internet se ha democratizado, permitiendo que campañas de diferentes escalas y territorios tengan la posibilidad de posicionar sus mensajes en el escenario nacional.
El uso de estrategias digitales iguala, en cierta medida, las condiciones de competencia frente a los grandes despliegues logísticos de campañas tradicionales. El auge de la política digital ha abierto espacio para el análisis y la crítica desde distintos sectores de la sociedad civil.
El experto advirtió que la apuesta exclusiva por las redes sociales puede dejar fuera a una parte de la población que carece de acceso pleno a internet o enfrenta dificultades en la alfabetización digital; además, reconoció que estos algoritmos tienden a amplificar discursos emocionales y polarizados, relegando los debates de fondo sobre propuestas programáticas.

En este contexto, para el analista, la campaña presidencial se proyecta como una contienda en la que el impacto mediático en redes, prensa y televisión prevalecerá sobre la ocupación de plazas y calles.
Alejandro Muñoz Prieto sostiene que la integración de estrategias digitales es una respuesta directa a la transformación en los hábitos de consumo informativo de la ciudadanía colombiana. Según el asesor, el reto para los equipos de campaña consistirá en encontrar un equilibrio entre la presencia en el espacio virtual y la recuperación del contacto directo con la ciudadanía.
Por último, mencionó que el papel de las redes sociales en las elecciones colombianas marcará una etapa en la que la conectividad, la segmentación de mensajes y la medición inmediata de reacciones se convierten en herramientas centrales para cualquier actor político, mientras la interacción en plazas públicas pierde peso frente a la lógica de los algoritmos; la competencia se traslada a un terreno donde la agilidad y la capacidad de adaptación determinan el alcance de cada candidatura.
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