Hallazgo histórico en Colombia: descubren piel fosilizada de reptil marino de hace 120 millones de años

El descubrimiento, único en el norte de Suramérica, revela cómo se preservaron tejidos blandos en antiguos mares tropicales

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Vista general del ictiosaurio CIP-0107,
Vista general del ictiosaurio CIP-0107, un reptil marino del Cretácico Temprano hallado en la Formación Paja, Boyacá, que conserva restos excepcionales de tejidos blandos- Crédito Pixabay

Un hallazgo paleontológico sin precedentes acaba de posicionar a Colombia en el centro de la investigación mundial sobre fósiles excepcionales.

Un estudio científico reveló la preservación de tejidos blandos, incluida la piel, en un ictiosaurio que habitó los mares del país durante el Cretácico Temprano, hace entre 125 y 120 millones de años. Se trata del primer registro confirmado de este tipo en un reptil marino hallado en el norte de Suramérica.

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El fósil fue encontrado en la Formación Paja, en el departamento de Boyacá, una de las regiones más importantes del país para la paleontología.

El ejemplar, identificado como CIP-0107 y conservado en el Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva, corresponde a un ictiosaurio del Barremiano–Aptiano, un intervalo poco documentado a nivel global en cuanto a preservación de tejidos blandos.

Un fósil excepcional que rompe un vacío científico

Detalle del cráneo del fósil,
Detalle del cráneo del fósil, donde los investigadores identificaron zonas con textura y coloración distintas, interpretadas como áreas con preservación de piel- Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas Universidad del Rosario

Durante décadas, los registros de tejidos blandos en reptiles marinos se concentraron en Europa, Asia y Norteamérica, principalmente en depósitos del Jurásico. El Cretácico Temprano, en cambio, ha sido considerado un período con escasa evidencia de preservación excepcional, lo que los científicos denominan el “Lower Cretaceous Gap”.

El nuevo estudio demuestra que ese vacío también puede llenarse desde latitudes tropicales. En el fósil colombiano, los investigadores identificaron estructuras laminares y flexibles interpretadas como restos de la piel, así como patrones en forma de red que corresponden a capas de la epidermis.

Estas estructuras no son simples impresiones, sino residuos orgánicos transformados químicamente durante millones de años.

Los análisis indican que proteínas originales de la piel fueron alteradas y convertidas en polímeros orgánicos estables y materiales similares al querógeno, lo que permitió su preservación a largo plazo. Este tipo de conservación es extremadamente raro, especialmente en ambientes marinos tropicales.

Tecnología de punta para estudiar tejidos de hace millones de años

Estructuras microscópicas en forma de
Estructuras microscópicas en forma de red, observadas tras análisis de laboratorio, que corresponden a capas de la epidermis del ictiosaurio- Crédito Centro de Investigaciones Paleontológicas Universidad del Rosario

Para confirmar la naturaleza de los tejidos, el equipo científico aplicó un enfoque multiproxy, es decir, una combinación de técnicas avanzadas. Entre ellas se incluyeron desmineralización con EDTA, microscopía óptica con luz polarizada, microscopía electrónica de barrido con análisis químico, espectroscopía infrarroja y espectroscopía Raman.

Gracias a estos métodos, los investigadores lograron diferenciar los tejidos originales de posibles estructuras sedimentarias o biofilms microbianos.

Los resultados mostraron una clara composición orgánica rica en carbono y oxígeno, distinta de la roca circundante, y patrones microscópicos consistentes con tejido epidérmico de vertebrados.

El estudio también identificó pequeñas estructuras estrelladas dentro de los tejidos, comparables a células pigmentarias descritas en otros reptiles marinos excepcionalmente preservados. Aunque el trabajo no afirma la presencia directa de pigmentos originales, sí aporta información clave sobre la estructura de la piel.

Boyacá, una ventana única al pasado marino

Fragmento de tejido flexible recuperado
Fragmento de tejido flexible recuperado tras desmineralización, interpretado como parte de la piel fosilizada y considerado el primer registro de este tipo en un reptil marino de Colombia - crédito Hurum/REUTERS

Los autores proponen que la preservación fue posible gracias a una combinación de factores: entierro rápido en sedimentos finos, condiciones de bajo oxígeno en el fondo marino, actividad microbiana temprana y la formación de concreciones carbonatadas poco después de la muerte del animal. Este entorno habría aislado los tejidos del deterioro normal.

La Formación Paja ya era reconocida por su abundancia de reptiles marinos, peces, tortugas y otros fósiles del Cretácico, pero este hallazgo eleva su importancia científica.

Además de ampliar el conocimiento sobre los ictiosaurios, el descubrimiento refuerza el valor de Colombia como un laboratorio natural para estudiar la evolución y preservación de la vida antigua en zonas tropicales.

El estudio no solo documenta un fósil excepcional, sino que abre nuevas preguntas sobre cuántos otros secretos podrían estar aún enterrados en los sedimentos de Boyacá, esperando ser descubiertos.

Este hallazgo amplía el conocimiento sobre la biología de los ictiosaurios y demuestra que en Colombia existen condiciones geológicas capaces de preservar tejidos blandos, un recurso científico clave para entender la vida marina del pasado profundo.