Lanzan propuesta para implementar energía nuclear en Colombia: “No es ciencia ficción ni un riesgo, es una opción real para el futuro del país”

En entrevista con Infobae Colombia, el investigador Camilo Prieto explica por qué los reactores nucleares pequeños podrían convertirse en una pieza clave para la seguridad energética del país

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Camilo Prieto, investigador de la
Camilo Prieto, investigador de la Universidad Javeriana, lidera estudios que analizan el papel de la energía nuclear en el futuro del sistema eléctrico colombiano- crédito (Generada por Grok)

Durante años, hablar de energía nuclear en Colombia ha sido casi un tabú. Para muchos, la idea evoca accidentes, riesgos y películas apocalípticas, sin embargo, la conversación empieza a cambiar.

Desde la academia colombiana, un grupo de investigadores viene estudiando seriamente si esta tecnología puede ser una aliada para el futuro energético del país.

Uno de ellos es Camilo Prieto, investigador de la Pontificia Universidad Javeriana e integrante de la Red Nuclear Colombiana, quien en entrevista con Infobae Colombia explicó por qué el debate ya no es si Colombia “debería” hablar de energía nuclear, sino cómo hacerlo de manera informada.

“El año 2025 fue muy productivo para la investigación sobre el futuro de la energía nuclear en Colombia”, cuenta Prieto. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre este tema usaban datos de otros países: “Nuestra meta fue hacer investigación pensada desde Colombia, con supuestos colombianos, no copiando modelos extranjeros”.

El foco de esa investigación está en una tecnología llamada reactores modulares pequeños, conocidos como SMR por sus siglas en inglés. A diferencia de los grandes reactores nucleares tradicionales, que pueden producir hasta 1.000 megavatios, estos reactores tienen capacidades mucho menores, entre 10 y 300 megavatios, y se construyen por módulos.

“No se hacen a la medida, se pueden ir agregando según la necesidad del país”, explica.

¿Por qué pensar en reactores pequeños?

Los reactores modulares pequeños (SMR)
Los reactores modulares pequeños (SMR) son una tecnología que ya opera en varios países y que podría adaptarse a las condiciones energéticas de Colombia- crédito Rolls-Royce/REUTERS

Hoy en el mundo ya hay cinco SMR operando y cuatro en construcción, uno de ellos en Argentina. Según Prieto, esta tecnología tiene varias ventajas: costos más bajos, altos estándares de seguridad y la posibilidad de reciclar el combustible nuclear.

“Antes, el combustible nuclear usado solo se confinaba. Hoy se puede reciclar. En el mundo, una parte importante del combustible ya viene de reprocesamiento, y países como Francia han demostrado que esto es viable”, señala.

Pero, más allá de la tecnología, la pregunta clave es si económicamente le conviene a Colombia. La respuesta, según los estudios, es que sí.

El equipo analizó el llamado costo nivelado de la energía, un indicador que permite comparar distintas fuentes. “Nuestros modelos muestran que entre 2038 y 2043 la energía nuclear podría costar alrededor de 77 dólares por megavatio hora. Eso la hace altamente competitiva, incluso frente al gas y el carbón”, afirma.

Prieto insiste en desmontar un mito común: “La energía nuclear dejó de ser ‘carísima’ hace años. No es ni la más barata ni la más costosa, pero sí muy competitiva”.

Un aliado contra el cambio climático

Según los investigadores, la energía
Según los investigadores, la energía nuclear podría complementar a las renovables y aportar estabilidad al sistema durante fenómenos como El Niño - crédito Colprensa

El segundo gran punto es el ambiental. “La energía nuclear es la fuente que menos emisiones de gases de efecto invernadero genera”, asegura Prieto. Produce entre 4 y 6 gramos de CO₂ por kilovatio hora, frente a los cerca de 950 gramos que puede generar el carbón.

Esto abre la puerta a un escenario clave: reemplazar plantas térmicas contaminantes por energía nuclear. “Colombia podría reducir significativamente sus emisiones y, además, usar el suelo de forma mucho más eficiente”.

El dato sorprende: para producir la misma cantidad de energía, la nuclear necesita entre 7 y 10 hectáreas por teravatio hora al año, mientras que otras tecnologías requieren diez o incluso cien veces más terreno. “En un país con tantos conflictos por el uso del suelo, esto no es menor”, subraya.

Además, la energía nuclear no solo sirve para generar electricidad. “Puede usarse para desalinizar agua, algo clave para regiones como La Guajira, o para producir hidrógeno limpio y fertilizantes con menos emisiones”, añade.

Seguridad energética y El Niño

Colombia depende fuertemente de la hidroelectricidad, lo que la hace vulnerable a fenómenos como El Niño. Aquí aparece otra fortaleza de los SMR. “La energía nuclear tiene el mayor nivel de disponibilidad. En países como Estados Unidos, los reactores están generando más del 90% del tiempo”, explica Prieto.

En contraste, la solar y la eólica rondan el 30% o 35%, y las hidroeléctricas sufren cuando hay sequía. Los modelos del equipo muestran que los SMR, especialmente los que no dependen de agua para refrigerarse, podrían aportar energía firme en los momentos más críticos.

¿Y los riesgos?

Estructura que cubre el reactor
Estructura que cubre el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil. La discusión sobre energía nuclear en Colombia empieza a salir del terreno del miedo y a entrar en el de la evidencia científica, señalan expertos- crédito Gleb Garanich/Reuters

Prieto propone una comparación clara: “Hay una diferencia entre el riesgo percibido y el riesgo real”. Estadísticamente, explica, la energía nuclear es una de las fuentes más seguras. “La industria que más muertes genera al año es la de los combustibles fósiles, por la contaminación del aire. Pero eso se volvió paisaje”.

En más de 70 años de historia, recuerda, solo ha habido dos accidentes graves: Chernóbil y Fukushima. “Chernóbil fue un diseño que ya no existe. Y en Fukushima no hubo ni un solo muerto por radiación directa. Hoy, los estándares de seguridad son los más exigentes del planeta”.

¿Qué falta para que Colombia implemente energía nuclear?

Según Prieto, el primer paso es modernizar la institucionalidad. Por eso se tramita actualmente una ley nuclear en el Congreso, que no solo permitiría pensar en energía nuclear, sino también mejorar el acceso a tecnologías médicas para tratar enfermedades como el cáncer.

El segundo paso es el trabajo conjunto entre el Estado, la academia, la sociedad civil y empresas que ya han manifestado interés, como Ecopetrol, EPM y EMCALI. “Sin licencia social, ninguna tecnología funciona. La discusión debe ser informada y participativa”.

Prieto es claro en el horizonte: “Colombia tiene entre 10 y 15 años para prepararse. No es algo inmediato, pero tampoco es ciencia ficción. Lo importante es empezar a hablar del tema con datos, sin miedo y sin prejuicios”.

La energía nuclear, concluye, no es la única solución, pero sí una pieza que podría marcar la diferencia en la seguridad energética y climática del país.