Gustavo Petro, presidente de Colombia, aseguró haber cambiado de manera profunda la realidad histórica del país en cuanto a salario mínimo, jornada laboral y pobreza.
En una declaración difundida desde su cuenta oficial de X (antes Twitter), Petro describió: “Colombia era el país de más alto salario mínimo en América Latina en los años sesenta, lo convirtieron en uno de los peores, nunca creció por eso la productividad”.
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Añadió que, posteriormente, se implementaron medidas que afectaron las condiciones laborales, afirmando: “Lo que hicieron fue alargar la jornada de trabajo hasta las diez de la noche, la segunda más larga de la OCDE, y los niveles de pobreza se elevaron volviéndonos uno de los países más pobres y con hambre de América”.
Finalmente, Petro manifestó que bajo su gestión “he puesto fin a esa realidad”.

Bajo esta premisa, el presidente planteó que su administración ha marcado un punto de inflexión respecto a las décadas previas, dando por concluido un ciclo caracterizado por bajos salarios, jornadas extensas y una marcada precariedad social.
El Centro Democrático pide revisar aumento del salario mínimo en Colombia
El reciente aumento del salario mínimo en Colombia, decretado por el Gobierno nacional, generó un extenso debate dentro del Centro Democrático.
Durante un conversatorio virtual realizado el 1 de enero de 2026, figuras como el expresidente Álvaro Uribe, la senadora Paloma Valencia y el exministro Andrés Felipe Arias alertaron sobre los posibles efectos adversos en el empleo formal y la productividad.
Los dirigentes señalaron que la decisión gubernamental debe ser reconsiderada en función de la situación económica y el contexto laboral del país.

En la parte final del encuentro, Arias subrayó los riesgos que enfrentan sectores productivos específicos ante incrementos elevados del salario mínimo.
“Muchas empresas no van a poder soportar esto”, afirmó el exministro, refiriéndose al impacto financiero en actividades como el sector floricultor y la agricultura.
Según Arias, los ajustes podrían llevar a la reducción de jornadas, renegociaciones de condiciones laborales e incluso al cierre de operaciones, sobre todo en zonas rurales donde los costos laborales son determinantes.
El evento, moderado por Daniel Briceño y Julia Correa, y reportado por Semana, contó con la participación de aspirantes al Congreso junto a los líderes mencionados. Los panelistas coincidieron en que la discusión sobre el salario mínimo debe ir más allá del monto decretado y contemplar de forma integral el entorno macroeconómico.
Uribe, en su intervención inicial, insistió en la necesidad de un equilibrio entre el mejoramiento de los ingresos laborales y la sostenibilidad empresarial. “Esta semana dejamos muy claro que este partido no se opone a la remuneración, siempre la apoya. Pero la remuneración necesita un contexto que no puede ser el derroche, la corrupción y el desestímulo a los empleadores, porque entonces no habrá quien garantice la remuneración a los trabajadores”, sostuvo el exmandatario. En esa línea, el expresidente criticó el tamaño del Estado y su nivel de gasto, planteando que el partido defiende una economía fraterna y rechaza políticas basadas en la confrontación social.
Paloma Valencia, por su parte, advirtió que el debate no puede centrarse exclusivamente en el porcentaje de incremento.
Subrayó que la política salarial debe abordar también la informalidad y la situación económica general, puntos que consideró críticos para el desarrollo del empleo formal. De acuerdo con cifras expuestas por la senadora, el 57 % de los trabajadores en Colombia gana por debajo del salario mínimo y se encuentra en condiciones de informalidad.
Valencia pidió evaluar la medida considerando el impacto en un segmento más amplio de la población ocupada y vinculó factores como la seguridad, los costos de servicios y el desempeño fiscal al escenario salarial actual. “Este partido quiere que los colombianos ganen bien. Lo que pasa es que eso no se decreta por decreto”, señaló.
Arias, quien ha recuperado protagonismo público a través de redes sociales, argumentó que el salario debe analizarse en correlación con variables como la productividad.
“El salario es un resultado de la productividad marginal del trabajador. De nada sirve fijar un salario altísimo, si esa persona no aporta ese valor en productividad”, afirmó, atribuyendo las recientes tensiones salariales a la caída de la productividad y la volatilidad del tipo de cambio. El exministro insistió en que estos factores impactan la capacidad de las empresas para sostener puestos de trabajo formales.
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