El euro volvió a sacudir al peso colombiano y se acerca otra vez a los $4.500 en medio de la tensión global: así cerró el 15 de diciembre

La moneda europea subió casi 1% en la jornada, encadenó cuatro días al alza y mantuvo la volatilidad bajo control, mientras los factores internacionales y el pulso de la economía local marcaron el ritmo del mercado cambiario en Colombia

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El peso colombiano se beneficia
El peso colombiano se beneficia de un crecimiento del PIB del 3,4%, inflación a la baja y una tasa de desempleo en mínimos relativos - crédito Kai Pfaffenbach/REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 15 de diciembre de 2025 en un promedio de $4.490,44, lo que representó una subida de 43,27 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,97%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.497,8 y un mínimo de $4.453,59, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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En la última semana, el
En la última semana, el euro acumuló un incremento del 1,6% frente al peso colombiano y un alza interanual del 4,82% - crédito Antonio Bronic/REUTERS

Teniendo en cuenta los últimos siete días, el euro acumula un ascenso 1,6% y en términos interanuales todavía mantiene un incremento del 4,82%.

Con relación a fechas previas, acumuló cuatro sesiones seguidas en ascenso. En cuanto a la volatilidad de estos siete días fue de 7,25%, que es una cifra manifiestamente inferior al dato de volatilidad anual (15,64%), de forma que está teniendo un comportamiento más estable de lo normal en estos días.

Narrativa de mercado

El punto de partida para entender la coyuntura actual pasa por Europa y su impacto indirecto sobre las monedas emergentes, entre ellas el peso colombiano. El euro encontró respaldo en una mejora tangible de los indicadores reales de la economía de la eurozona, particularmente en el frente industrial. El repunte mensual de la producción en octubre, el más fuerte desde mayo, junto con un crecimiento anual que superó las previsiones del mercado, refuerza la percepción de que la actividad resiste mejor de lo esperado el entorno de tasas elevadas. Aunque el Banco Central Europeo mantendría su tasa de referencia en 2%, el mercado empieza a descontar un ajuste más optimista en las proyecciones de crecimiento, lo que introduce un sesgo relativamente favorable para la moneda común frente a sus pares.

Este contexto europeo contrasta con la fragilidad que persiste en el Reino Unido. La segunda contracción mensual consecutiva del PIB profundiza el riesgo de un retroceso trimestral y deja al Banco de Inglaterra con escaso margen para mantener una postura restrictiva. La expectativa de un nuevo recorte de tasas hasta el 4% refuerza la divergencia entre la eurozona y Londres, consolidando al euro como una divisa relativamente más estable dentro del bloque desarrollado. Esta diferenciación monetaria resulta clave para los flujos globales, que tienden a reequilibrarse hacia monedas respaldadas por datos reales más sólidos y menor presión de recortes agresivos.

La volatilidad semanal del euro
La volatilidad semanal del euro frente al peso colombiano se ubicó en 7,25%, por debajo del promedio anual de 15,64% - crédito Dado Ruvic/REUTERS

Mientras tanto, el panorama global sigue marcado por señales mixtas desde Asia. China continúa mostrando un enfriamiento pronunciado tanto en producción como en consumo, con cifras que reflejan la persistente debilidad del sector inmobiliario y una demanda interna aún contenida. Este telón de fondo refuerza las expectativas de nuevos estímulos fiscales y monetarios en 2026, pero también limita el impulso cíclico global. Japón, en cambio, se perfila como una excepción puesto que, la fortaleza de la confianza empresarial y el desempeño del sector manufacturero alimentan la probabilidad de un nuevo aumento de tasas por parte del Banco de Japón, un movimiento que profundizaría la divergencia monetaria a nivel global.

En este entramado internacional, el peso colombiano logró posicionarse de manera favorable. Los fundamentos macroeconómicos recientes refuerzan una narrativa de recuperación más consistente de lo anticipado meses atrás. El crecimiento del PIB del 3,4%, la desaceleración sostenida de la inflación hasta 5,30% y una tasa de desempleo que se ubica en mínimos relativos configuran un entorno que mejora la percepción de riesgo país. No es casual que Colombia haya sido destacada en rankings internacionales por su desempeño económico, un factor que suele traducirse en mayor interés por activos locales.

El proceso de definición del
El proceso de definición del salario mínimo para 2026 en Colombia genera expectativas sobre su impacto en inflación y consumo - crédito Freepik

Desde la óptica cambiaria, el COP se beneficia tanto de este contexto doméstico como del equilibrio externo. La estabilidad del euro y la expectativa de que el BCE evite un ciclo de recortes acelerado contribuyen a mantener un entorno de menor volatilidad global, lo que favorece a las monedas emergentes con fundamentos sólidos. Sin embargo, el peso no está exento de riesgos. El proceso de definición del salario mínimo para 2026 introduce un foco de atención relevante para el mercado, dado su potencial impacto sobre inflación, consumo y expectativas fiscales.