A 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia, el país vive una jornada de alta carga simbólica y política, en medio de conmemoraciones, actos de memoria, informes, litigios aún abiertos y nuevas lecturas históricas.
Esa discusión pública también ha tenido repercusiones político-partidistas y ha sido retomada por líderes con presencia en el debate nacional. Entre esas voces estuvo la senadora Paloma Valencia, que publicó un mensaje en su cuenta de X retomando su interpretación sobre el papel del narcotráfico en ese episodio.
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En un video publicado en sus redes sociales, la congresista señaló que la toma del Palacio no puede ser desligada del rol que tuvo Pablo Escobar y la financiación que el narcotráfico habría entregado al M-19 con el objetivo de desaparecer los expedientes judiciales de los extraditables colombianos.
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Para Valencia, eso hizo parte de una ofensiva violenta que marcaría los años ochenta y que, afirma, cambió la historia institucional del país.
La senadora sostuvo que ese intento por frenar la extradición a Estados Unidos fue enfrentado por magistrados, ministros y políticos que hicieron parte de la defensa del Estado y que terminaron pagando con su vida.
“Ese esfuerzo que lo hicieron esos valientes magistrados que estuvieron en ese en esa pelea terminó también con la muerte de muchísimos ministros, de muchísimos candidatos y políticos que dieron su vida para tratar de que el narcotráfico abandonara a Colombia”.
Dicho argumento ha sido una constante en algunos sectores que ubican la extradición como herramienta clave del Estado colombiano frente a los carteles de cocaína. Según Valencia, el país vuelve hoy a un escenario que recuerda esa época: “otra vez estamos nadando en cocaína”, afirmó.
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Para la congresista, la magnitud del narcotráfico actual sigue siendo un factor central que erosiona territorios, destruye comunidades rurales, alimenta la violencia criminal y gestiona, a través del dinero ilícito, dinámicas de control y cooptación.
Desde esa lógica, la senadora reiteró que la lucha contra el narcotráfico en Colombia nunca puede ser relativizada porque, a su juicio, la soberanía estatal está directamente relacionada con el control sobre esos poderes económicos criminales.
Valencia también introdujo en su mensaje un ángulo político directo: el hecho de que, 40 años después, un exintegrante del M-19 sea el actual presidente de la República, haciendo alusión a Gustavo Petro.
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Para la senadora, allí hay una contradicción histórica que requiere ser discutida. Además, Valencia afirmó que en la actualidad existe un proceso de “reivindicación” del M-19 que, según ella, ha llegado incluso a la escena institucional.
La congresista recordó la jornada en la que un grupo de manifestantes con banderas del M-19 hizo presencia frente a la Corte Suprema de Justicia, en medio del debate público sobre la elección del Fiscal General.
La senadora señaló que ese episodio, registrado durante el Gobierno de Gustavo Petro, es una muestra de que parte del imaginario del M-19 ha reaparecido en manifestaciones, esta vez frente a una de las instituciones afectadas en 1985.
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En su discurso, la senadora articuló esa presencia simbólica con el hecho de que varios miembros del M-19 tienen roles relevantes dentro del Gobierno nacional.
“Un gobierno que, como digo, tiene varios miembros del M-19, no solamente el presidente, sino muchos de quienes hoy controlan la seguridad de los colombianos y de los políticos, que hay que entender que el narcotráfico y la corrupción son uno solo y hay que entender también. Que el M-19 no cometió ninguna genialidad”.

Finalmente, Valencia insistió en que es necesario diferenciar entre memoria histórica y exaltación; desde su perspectiva, el M-19 no puede ser objeto de ningún tipo de reivindicación.
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Valencia advirtió que, para ella, lo cometido el 6 y 7 de noviembre de 1985 fue uno de los actos más atroces de la historia nacional: convertir a magistrados y funcionarios judiciales en víctimas de un ataque armado con fines criminales.
La senadora reafirmó que la toma del Palacio fue, en su mirada, crimen organizado y terrorismo, y que sus motivaciones estuvieron al servicio del narcotráfico. En su mensaje, la congresista llamó a que esta fecha sirva como recordatorio de que el país no puede repetir ciclos de sometimiento frente a actores violentos, y que la relación entre narcotráfico y corrupción es, para ella, inseparable.
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