
Bogotá fue escenario de nuevas jornadas de disturbios, intimidaciones y ataques durante la semana del 29 de septiembre al 3 de octubre de 2025.
Las manifestaciones terminaron en acciones violentas que generaron preocupación por la reacción de las autoridades distritales y nacionales, motivo por el cual Germán Vargas Lleras describió la situación como “una jornada de intimidación, ataques, violencia y destrucción”, criticando que la movilización fuera presentada oficialmente como una actividad cultural.
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Vargas Lleras evidenció que decenas de fachadas resultaron cubiertas con mensajes de odio y amenazas de muerte, al tiempo que bienes públicos fueron destruidos y la ciudadanía quedó sin opciones.

En palabras del mismo autor, los hechos registrados en la capital no fueron espontáneos ni aislados, sino que, por el contrario, respondieron a “acciones premeditadas de violencia con clara intención política, alta carga ideológica y muy lejos de ser pacífica”.
El excandidato presidencial advirtió que este patrón operativo plantea interrogantes sobre la relación entre estas protestas y estrategias políticas de cara al futuro electoral de 2026. Vargas Lleras preguntó abiertamente: “¿Esta estrategia de intimidación y terrorismo hace parte de la campaña del Pacto Histórico 2026? Bueno sería saberlo”.
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En su columna de opinión, publicada en El Tiempo, Vargas Lleras cuestionó la presencia de Alfredo Saade durante la movilización, insinuando que su participación respondía a un interés político y no social.
En una publicación en X, Alfredo Saade negó su participación en las movilizaciones, pero afirmó estar de acuerdo con las razones de la marcha.

Vargas Lleras argumentó que estos eventos buscan intimidar y condicionar el ambiente preelectoral en Colombia.
Al evaluar la reacción de las autoridades, Vargas Lleras responsabilizó tanto al Gobierno nacional, encabezado por Gustavo Petro, como a la administración distrital de Carlos Fernando Galán por la pasividad ante los disturbios.
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Sobre Petro, afirmó que “del gobierno Petro está claro que nada podemos esperar”, recordando episodios pasados en los que el presidente apoyó a la llamada “primera línea” y, más adelante, impulsó beneficios para sus miembros, incluso intentando excarcelar a algunos de ellos.
Según su exposición, existe una continuidad entre la permisividad que imperó durante el periodo de protestas y el papel que ahora ocupa la movilización social en el entorno político.
Vargas Lleras remarcó que la administración de la ciudad tampoco respondió con la firmeza esperada: “del alcalde Galán la ciudadanía sí reclamaba una reacción muy distinta”.

Durante el resto de la semana, según relata la columna publicada en El Tiempo, Bogotá volvió a vivir episodios similares.
El miércoles, la sede de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) fue blanco de hostigamientos y daños materiales. El escritor de la columna expresó solidaridad con ese gremio y con los empresarios afectados.
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El jueves, los disturbios se repitieron con ataques a locales comerciales y Centros de Atención Inmediata (CAI) de la policía en distintos sectores de la ciudad.
A juicio del exvicepresidente, estas nuevas arremetidas tampoco encontraron respuesta efectiva por parte de las autoridades competentes, y añadió que “la administración distrital y la policía, especialmente esta última, desatendiendo su deber constitucional y legal no hizo nada, ni una captura, nadie responsable”.
En otro segmento, Vargas Lleras citó declaraciones del Secretario de Gobierno sobre la inacción oficial durante la protesta: “Nos preguntan por qué no actuamos y la respuesta es simple, una reacción violenta lleva a más violencia”.
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El autor expresó desacuerdo y preguntó al alcalde si respaldaba ese esquema para manejar el orden público, reiterando que la función de contener los desmanes corresponde constitucionalmente a la fuerza pública y no puede ser suplida solamente con gestores de convivencia.
A modo de advertencia final, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras señaló en la columna publicada en El Tiempo que estos sucesos podrían ser el preludio de una nueva fase de violencia y presión política rumbo a las elecciones, advirtiendo sobre prácticas orientadas a la intimidación y la desestabilización desde sectores vinculados al Pacto Histórico y movimientos afines.

Entre las frases finales dirigidas a Galán, Vargas Lleras subrayó: “Señor alcalde, haga uso de todas las facultades que la Constitución y la ley le brindan y no pretenda que ningún gestor de convivencia sea el muro de contención o reemplace a la policía y a las autoridades”.
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