
El sector textil colombiano atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas. Lo que alguna vez fue una de las industrias más representativas del aparato productivo nacional hoy lucha por sobrevivir frente a un escenario complejo, donde confluyen los altos costos estructurales, las políticas arancelarias poco efectivas y una competencia global cada vez más agresiva, encabezada por plataformas chinas como Temu y Shein.
Recientemente, la reconocida textilera Protela solicitó ante la Superintendencia de Sociedades acogerse a un proceso de reorganización empresarial, en un intento por reestructurar sus obligaciones y evitar la liquidación. No está sola. Empresas como Fabricato, con más de 105 años de trayectoria, Textilia, con ocho décadas en el mercado, y Everfit, que recientemente pidió su liquidación judicial, también son víctimas de este colapso progresivo del sector.
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A esta preocupante lista se suman nombres emblemáticos que ya desaparecieron o están al borde del abismo: Coltejer, Ciatex, Fatextol, Fibratolima, Textrama, Liverpool, Lindalana, Textura, Fatelastex, Unionpunto y Texmeralda, entre otras.
Importaciones en auge
El panorama comercial revela una radiografía inquietante. Con base en datos del Dane, entre enero y abril de 2025 las importaciones de prendas de vestir, hilados y tejidos crecieron a tasas de dos dígitos: 12% en confecciones y 21,7% en insumos textiles. En contraste, las exportaciones permanecieron estancadas: las ventas externas de hilados cayeron un 4,2%, mientras que las de prendas de vestir apenas crecieron un 1,5%.
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Para Guillermo Criado, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, estos datos reflejan una tendencia sostenida de más de una década en la que las importaciones —especialmente de ropa— han crecido sin control.

“Las grandes marcas internacionales como H&M, Zara, Falabella y los importadores locales han dominado el mercado, impulsando un modelo de consumo que margina a la industria nacional”, afirmó.
Además, Criado explicó que los aranceles del 40% ad valorem impuestos por el Gobierno a la ropa importada no han tenido el impacto esperado. “El número de unidades importadas no disminuye, al contrario, sigue aumentando. Los importadores han ajustado sus estrategias para mantener sus márgenes, sin importar los aranceles”, apuntó.
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Temu, Shein y el desafío digital
En medio de este escenario, las plataformas de comercio electrónico chinas aceleraron el declive del sector textil colombiano. En lo que va de 2025, el comercio electrónico creció 16,4% con más de $27 billones en transacciones, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (Ccce). Buena parte de ese crecimiento ha sido impulsado por plataformas como Temu, Shein y Aliexpress.

“Mientras empresas nacionales como Everfit venden una camisa en $100.000, estas plataformas las ofrecen por $20.000. Es una competencia desleal: no pagan impuestos, no responden por el IVA, no generan empleo en Colombia, y sin embargo se están quedando con el mercado”, denunció Criado.
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La penetración digital de estas plataformas ha sido tan fuerte que ya representan cerca del 7% del retail nacional, un porcentaje que no deja de crecer mes a mes.
Aranceles a insumos
Adicionalmente, las textileras colombianas deben pagar aranceles por insumos que no se producen en el país, como los hilos, que tienen una carga arancelaria del 10%. Esta situación impacta de forma directa los costos de producción y reduce la capacidad de competir tanto a nivel local como internacional.

“Las condiciones no son equitativas. Mientras los productores asiáticos reciben subsidios, exenciones y bajos costos logísticos, aquí debemos enfrentarnos a una estructura tributaria pesada, con altos costos de energía, transporte e insumos”, señaló el líder gremial.
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Desde el sector textil hay un llamado urgente al Gobierno nacional para tomar medidas efectivas. Entre las propuestas se incluyen:
- Revisar los aranceles a materias primas importadas que no se producen en Colombia.
- Regular el comercio electrónico internacional, exigiendo tributos y estándares similares a los del comercio local.
- Fortalecer la lucha contra el contrabando, que sigue afectando el comercio formal.
- Impulsar una política industrial textil, con apoyo real a la innovación, la capacitación y el acceso a tecnología.
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