
El periodista Jacobo Solano Cerchiaro expuso, a través de su cuenta oficial en la red social X, serias dudas y vacíos en el informe presentado por las autoridades sobre la masacre ocurrida en Aguachica, Cesar.
Según Solano, las versiones oficiales contienen elementos que calificó de “increíbles o rebuscados”, lo que lo ha llevado a profundizar en su investigación sobre los hechos.
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“Un periodista siempre debe desconfiar de la versión oficial, y más cuando hay miembros involucrados en todo el entramado”, señaló en una de sus publicaciones destacadas.
El informe judicial señala que los sicarios habrían ejecutado por error a una familia de pastores en un restaurante, al confundir a una de las víctimas con alias la Diabla, una figura vinculada al narcotráfico local. Sin embargo, Solano destacó varias inconsistencias en esta versión.

Por ejemplo, las autoridades afirman que el error tuvo lugar debido a las indicaciones proporcionadas sobre el atuendo de “la Diabla”, pero omitieron un detalle crucial que habría evitado la confusión. Según narró el periodista: “Lo raro es que no les dijeron que la Diabla era rubia y no pelinegra. Esa referencia hubiese sido mucho más determinante para no equivocarse”.
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Otro de los elementos cuestionados por Solano se centra en la presunta huida de “la Diabla” tras darse cuenta del ataque en el restaurante. Según el informe de las autoridades, alias la Diabla, protegida por su escolta identificado como Gover, fue perseguida inicialmente por uno de los sicarios.
Sin embargo, Solano encuentra contradictorio este relato debido al comportamiento captado en video: “El sicario sale trotando después de que mata a la familia de pastores. Además, ¿por qué el escolta de la Diabla, alias Gover, si están persiguiendo a la Diabla, no reaccionó y disparó?”, cuestionó.
Un punto adicional que genera escepticismo es el regreso de los sicarios a la escena del crimen, una acción que Solano considera sumamente anómala. De acuerdo con el testimonio del periodista: “En Colombia un sicario mata y se pierde, eso es en las películas donde regresan a la escena del crimen”. Este comportamiento llama más la atención considerando la proximidad del lugar con una estación de policía equipada con cámaras de seguridad que podían registrar su presencia.
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El periodista expuso que el informe oficial también indica que “La Diabla” regresó al restaurante para recoger su camioneta, lo cual agrava, según él, las contradicciones: “¿Si ambos regresan a la escena del crimen, por qué no se encontraron? Esto no tiene ningún sentido”, argumentó.
Asimismo, cuestionó la identidad de los supuestos sicarios presentados. Entre ellos se encuentran José Leal Rodríguez, señalado como el sicario principal, Jorge Luis Valderrama, supuesto conductor, y otros nombres como Jairo Andrés Miranda y Leonardo Barraza Castillo. Sin embargo, Solano criticó la falta de concordancia entre estas identidades y un sicario previamente identificado en motocicleta.
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Además, Jacobo Solano indicó que la hipótesis de las autoridades sobre el ataque –motivada por supuesta confusión con otro “calvo”– también pierde peso ante otros datos. Según el informe oficial, “La Diabla” no habría ordenado la muerte de su esposo, conocido como “El Calvo”, pese a que el periodista asegura contar con una fuente distinta: “Lo que mi fuente me indica es que sí, pero el informe judicial sí corrobora el cargamento de cocaína perdido que denuncié en mi hilo”, explicó.
Otro aspecto que Solano subrayó como “extraño” es el destino de La Diabla tras su muerte, particularmente el lugar elegido para su entierro.

Según el periodista, la mujer no fue enterrada ni en su tierra natal, Gamarra, ni en Aguachica, sino en Caucasia, Antioquia, conocido como feudo del Clan del Golfo. “Fue dejada en esta tumba de ladrillos que no tiene ni siquiera una lápida. Una mujer que tuvo tanto dinero, esto obliga a hacerse otra pregunta: ¿quién quiere que no se sepa ni siquiera dónde se enterró a La Diabla?”, reflexionó.
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Por último, Solano resaltó la falta de pruebas concretas y contundentes en el caso presentado por la Fiscalía, en particular, la ausencia de declaraciones oficiales del escolta de La Diabla, alias Gover, quien tuvo un rol activo en los eventos narrados. Además, lamentó la negativa de los sicarios a aceptar los cargos, lo que añade más interrogantes alrededor del relato oficial.
“Y por ultimo, los sicarios no aceptaron cargos, entonces de donde sacaron la versión? Le toca a la Fiscalía sustentar con pruebas muy bien este caso porque quedan muchos cabos sueltos”, afirmó Jacobo Solano Cerchiaro.
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